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TERESA DE JESÚS

santa teresa

Sígase por otro parecer

«Dice un libro que yo leí que, si dejamos a Dios cuando él nos quiere, que cuando le queramos no le hallaremos. Yo digo, mi padre, que será bien que vuestra paternidad duerma. Mire que tiene mucho trabajo, y no se siente la flaqueza hasta estar de manera la cabeza que no se puede remediar. Y ya ve lo que importa su salud. Sígase en esto por otro parecer, por amor de Dios, y déjese de trazas, por más necesarias que sean, y de oración las horas que ha de dormir. Mire que me haga esta merced, que muchas veces el demonio, cuando ve hervor en el espíritu, representa cosas de gran importancia al servicio de Dios, para que ya que no puede por un cabo, por otro ataje el bien.»

Cta. 463 Al padre Jerónimo Gracián (fragmento sin fechar)

Terminamos nuestro “paseo” por las cartas de Teresa de Jesús. De nuevo nos encontramos con el humanismo teresiano. Gracián no descansa lo suficiente, pues se levanta a orar, descuidando su salud. Teresa le advierte de que estas cosas pasan “factura” antes o después, y que no son inspiraciones divinas sino a veces todo lo contrario, para estragar a la persona y dejarla inhábil para lo necesario. Pero lo que más llama la atención es su consejo: sígase por otro parecer. Es la mejor manera de evitar el autoengaño: abrirse al discernimiento y el contraste. Un buen consejo de entonces y de hoy.

1 de noviembre de 2014

Cosas que no quisiera

«¿Piensa mi padre que, para las casas que yo he fundado, que me he acomodado a pocas cosas que no quisiera? No, sino a muchas. Algo se ha de sufrir para acomodar una necesidad como ésta»

Cta. 458 Al padre Jerónimo Gracián (fragmento sin fechar)

La gran Teresa, la fundadora, mística y doctora… se ha tenido que acomodar y amoldar a muchas cosas que no hubiese querido a lo largo de su vida. Todas las personas tenemos cosas que no quisiéramos. Cómo las afrontamos, con qué actitud, si mirando a Jesús o mirándonos el ombligo, es la clave. Teresa relativiza: “Algo se ha de sufrir”. El sufrimiento no está exento a ninguna vida. No estuvo a la de Jesús.

25 de octubre de 2014

Engáñase mucho

«Tenga aviso de no apretar a las novicias con muchos oficios hasta que las entienda hasta dónde llega su espíritu. Por esa Catalina lo digo, que lo andaba tanto, que no me espanto piense no lo podrá llevar. Y es menester piedad en las palabras, y vuestra reverencia piensa que todas han de tener su espíritu, y engáñase mucho; y crea que, aunque me hace ventajas en la virtud, que se las hago en la experiencia. Por eso algunas cosas que la advertí querría no las echase en olvido.»

Cta. 446 a la madre Tomasina Bautista, Burgos. Valladolid, 27 agosto 1582

No apretar a los demás, tener piedad en las palabras y no medir a todos por mi rasero son actitudes de una buena orante. Esta priora aparentemente tiene mucha virtud (Teresa dice que más que ella), pero está falta de misericordia. “Engáñase mucho”. Por lo tanto no anda en la verdad. La falta de flexibilidad y comprensión con el prójimo indica que esa virtud que parece tener, no es tal. Teresa tiene experiencia: el amor viene con piedad hacia el prójimo. Otra cosa, es engaño.

18 de octubre de 2014

Sirva de balde

«Heme acordado de una santa que conocí en Ávila, que cierto se entiende lo fue su vida de tal. Habíalo dado todo por Dios cuanto tenía, y habíale quedado una manta con que se cubría, y diola también; y luego dále Dios un tiempo de grandísimos trabajos interiores y sequedades. Y después quejábasele mucho y decía: “¿De ésos sois, Señor? ¿después que me habéis dejado sin nada, os me váis?”.

Así que, hija mía, de éstos es su Majestad, que paga los grandes servicios con trabajos; y no puede ser mejor paga, porque la de ellos es el amor de Dios. Yo le alabo, que en las virtudes va vuestra reverencia aprovechada en lo interior. Deje a Dios con su alma y esposa, que él dará cuenta de ella y la llevará por donde más le conviene. Y también la novedad de la vida y ejercicios parece hace huir esa paz, mas después viene por junto. Ninguna pena de eso tenga. Préciese de ayudar a llevar a Dios la cruz, y no haga presa en los regalos, que es de soldados civiles querer luego el jornal. Sirva de balde como hacen los grandes al rey.»

Cta. 431 a la hermana Leonor de la Misericordia, Soria. Burgos, mediados de mayo 1582

Teresa escribe a una monja que se queja de sus sequedades en la oración. Le das a Dios todo, y después… nada, aridez, soledad, cansancio. La paga de Dios no es otra que su amor incondicional. Y ése está ahí tengamos aridez en la oración o tengamos grandes “regalos”. El amor de Dios no falla ni falta, aunque pueda fallarnos y faltarnos el “sentimiento”, la “devoción”. La Santa va a la raíz cuando se alegra de que en las virtudes es donde va aprovechada esta hermana. Eso es lo importante. De la “ausencia” de Dios no hay que tener pena, pues es llevar la cruz y con ello asemejarse a Jesús. Hacer “presa” de los “regalos” o gustos en la oración, es querer cobrarse por “méritos” alcanzados. Servir de balde. Gratis. Incondicionalmente. Esto es de almas grandes. ¿Lo es la nuestra?

11 de octubre de 2014

 

Alguna adversidad

«No tengo por malo que entre las prosperidades dé Dios alguna adversidad, pues por este camino ha llevado a todos sus escogidos.»

Cta. 422 a don Diego de Montoya, Roma. Burgos, principios de abril 1582

A veces pensamos que por ser orantes y personas “de bien” no debiéramos tener adversidades, dificultades en la vida, problemas. Si miramos las vidas de los Santos veremos que no están exentos de todo eso. Casi al contrario, vemos que tienen más dificultades que otros. No hay que darle importancia a lo negativo en nuestra vida, no debemos ponerlo en el centro de nuestro ser, debemos considerarlo como “alguna adversidad” rodeada de “prosperidades” y de cosas buenas que hay en nuestra existencia. Y no olvidar que el mismo Jesús – piedra que desecharon los arquitectos – vivió en medio de adversidades, unido al Padre y al prójimo, mostrándonos el camino por donde hemos de ir.

4 de octubre de 2014

Poco importa

«De que la madre supriora esté mejor, me he holgado mucho. Si hubiere menester siempre carne, poco importa que la coma aunque sea en cuaresma, que no se va contra la Regla cuando hay necesidad, ni en eso se apriete. Virtudes pido yo a nuestro Señor me las dé, en especial humildad y amor unas con otras, que es lo que hace caso. Plega a su Majestad que en esto las vea yo crecidas y pidan lo mismo para mí.»

Cta. 411 a la madre priora y hermanas de Soria. Ávila, 28 diciembre 1581

Teresa vuelve a dar importancia a lo fundamental. La abstinencia de carne, aun en cuaresma, es irrelevante. Lo verdaderamente importante son las virtudes. La verdadera penitencia es en trabajarse en la humildad (= verdad, conocimiento propio) y en el amor de unas con otras. El amor, siempre el amor, es la auténtica medida de nuestro ser cristiano. Poco importa todo lo demás. No olvidemos que los publicanos y las prostitutas pueden llevarnos ventaja en esto del amor. Seguir a Cristo es amar.

27 de septiembre de 2014

Algunas santidades

«En gracia me ha caído qué rico se hace; hágale Dios a vuestra reverencia grande de riquezas eternas. Ahora no entiendo algunas santidades. Por el que no escribe a vuestra reverencia lo digo. Y esotro que dice se haga todo por su parecer me ha tentado. ¡Oh Jesús, y qué poco hay cabal en esta vida! ¡Qué desatino tan grande!»

Cta. 404 al padre Jerónimo Gracián, Salamanca. Ávila, 28-29 noviembre 1581

Teresa no entiende “algunas santidades”. Se lo dice a su querido Jerónimo Gracián, que no le escribe. A veces nos montamos “santidades” que no son lo que Dios quiere. Gracián por una parte no escribe, por otra desea todo se haga según su parecer. Mejor sería que continuase con normalidad su amistad con Teresa y doblegase un poco más sus propios criterios, abriéndose al discernimiento y al diálogo. Santidades que nos hacen huraños y autosuficientes deben hacernos sospechar. Todo lo que nos acerque a Dios y al prójimo es el camino cabal y atinado.

20 de septiembre de 2014

 

Entendiendo las mercedes

«Siempre vaya vuestra merced entendiendo las mercedes que recibe de su mano para que vaya creciendo lo que le ama, y déjese de andar mirando delgadeces de su miseria, que a bulto se nos representan a todos hartas, en especial a mí.»

Cta. 392 a don Sancho Dávila, Alba de Tormes. Ávila, 9 octubre 1581

Para crecer en el amor de Dios nada como entender las mercedes (regalos, dones) que nos vienen cada día de la mano de Dios. Así crece el agradecimiento y la alegría. Teresa advierte a un amigo que no ande tanto mirando sus miserias (pecados, fallos). Es fácil caer en la tentación de la negatividad, de lo malo que tenemos. Más bien habríamos de mirar nuestras riquezas y posibilidades. Y esto mismo hacerlo con nuestro prójimo: mirar lo bueno y lo positivo, y no lo destructivo o perjudicial. Eso nos hará más fácil vivir en el amor y en el perdón al semejante, de corazón, hasta setenta veces siete.

13 de septiembre de 2014

Soledad

«Es mucha la soledad que hallo en este pueblo de con quien me consolar en este caso. Dios lo remedie, que mientras más voy, menos hallo en qué le tener en esta vida.»

Cta. 389 a don Jerónimo Reinoso, Palencia. Avila, 9 septiembre 1581

Teresa está en el último año de su vida, y siente soledad y desconsuelo. Ya vimos hace dos semanas como Juan de la Cruz sintió miedo y pena en Andalucía. Teresa no sublima su soledad, busca con quién consolarse. Los santos son humanos, sufren como los demás. Solo que en sus sufrimientos no dejan de tener en el horizonte a Dios. “Dios lo remedie”. Este Dios se nos hace presente en nuestras soledades, habitándolas, llenándolas de sentido. Pero no hay que olvidar que Teresa también busca “con quien me consolar en este caso”. Equilibrio. Dios y humanidad.

6 de septiembre de 2014

En toda parte podemos amar

«Antes que fuesen comenzados estos monasterios estuve veinte y cinco años en uno donde había cinto y ochenta monjas. Y porque estoy de prisa sólo diré que a quien ama a Dios todas esas cosas le serán cruz y para provecho de su alma, y no tocarán en dañarla, si vuestra merced anda con aviso de considerar que sólo Dios y ella están en esa casa; y mientras no tuviere oficio que la obligue a mirar las cosas, no se le dé nada de ellas, sino procurar la virtud que viere en cada una, para amarla por ella y aprovecharse y descuidarse de las faltas que en ella viere.

Esto me aprovechó tanto que, siendo las que he dicho, no me hacían más al caso que si no hubiera ninguna, sino provecho, porque, en fin, señora mía, en toda parte podemos amar a este gran Dios. Bendito sea él, que no hay quien pueda estorbarnos esto.»

Cta. 376 a una religiosa aspirante, Palencia. Palencia, finales mayo 1581

Teresa escribe a una monja que desea ser carmelita descalza. La disuade de su intención y le explica cómo ella estuvo en un convento con muchas monjas y eso no le impidió lo fundamental de toda vida cristiana: el amor. Un amor que le hacía no mirar los defectos ajenos, sino las virtudes. Amar a cada hermana por ella y descuidarse por las faltas que vea. Porque el amor a Dios se concreta con actitudes vitales en los prójimos, y ninguna conducta ajena, ni modo de ser, nos puede estorbar en este amor, si tenemos determinación de amar.

30 de agosto de 2014

Consolando

«Sepa que consolando yo a fray Juan de la Cruz de la pena que tenía de verse en el Andalucía (que no puede sufrir aquella gente) antes de ahora, le dije que, como Dios nos diese provincia, procuraría se viniese por acá. Ahora pídeme la palabra y tiene miedo que le han de elegir en Baeza. Escríbeme que suplica a vuestra paternidad que no le confirme. Si es cosa que se puede hacer, razón es de consolarle, que harto está de padecer.»

Cta. 369 al padre Jerónimo Gracián, Madrid. Palencia 23-24 marzo 1581

Teresa consuela a Juan de la Cruz, que se siente solo en Andalucía. La Santa intercede por él, para que lo manden de nuevo a Castilla (todo hay que decirlo: Gracián no le hace caso). Juan tiene pena, tiene miedo… los santos son humanos, de carne y hueso. Razón es consolarle… Consolar al triste es una obra de misericordia que nos acerca más a Dios. El Espíritu Santo es llamado el Consolador. Seamos como Dios, parezcámonos a Él. ¿Cómo? Muy sencillo: Consolando.

23 de agosto de 2014

 

Con amor

«Sepa que no soy la que solía en gobernar: todo va con amor; no sé si lo hace que no me hacen por qué, o haber entendido que se remedia así mejor.»

Cta. 357 a la madre María Bautista, Valladolid. Palencia, 17 febrero 1580.

Teresa evoluciona, cambia, crece. No es la que solía… ahora todo va con amor. Ha llegado a la madurez cristiana y humana. Todo con amor. De este modo se superan los obstáculos. Como la mujer cananea que grita tras Jesús. Ante el desplante y la respuesta brusca de Jesús de que los perros no han de comer el pan de los hijos, con suprema audacia sugiere que los perrillos comen de las migajas de sus amos. Y con ello despierta la admiración de Jesús. Ella no dejó de porfiar, y lo hizo con humildad y amor, con valentía y perseverancia. Probablemente ella también sufrió una transformación en su vida. ¿Podemos decir con estas dos mujeres, que no somos las que solíamos? ¿El contacto con Jesús ha transformado nuestro modo de vivir y de ser? ¿Ahora lo miramos todo con amor?

16 de agosto de 2014

 

Lo que fuere mejor

«Vea vuestra paternidad en todo lo que fuere mejor, y déjese de ser encogido, que me mata con ello.»

Cta. 342 al padre Jerónimo Gracián. Medina del Campo. Valladolid, 4 octubre 1580.

Teresa nos dice un axioma breve y lleno de contenido. Ver EN TODO lo que fuere mejor y no vivir encogido. A veces los cristianos trabajamos mucho en lo primero, buscando la bondad, la amabilidad, la afabilidad, etc… cosa muy buena y deseable. Pero pocas veces procuramos lo segundo de andar sin encogimientos, libres, esparcidos, felices… Y ambas cosas son necesarias. ¡Animo, soy yo, no tengáis miedo! Nos grita también el Señor. No seamos encogidos ante las tempestades de la vida. Eso es lo mejor.

9 de agosto de 2014

En la sequedad como en los gustos

«En lo que toca a las sequedades, paréceme que la trata ya nuestro Señor como a quien tiene por fuerte, pues la quiere probar para entender el amor que le tiene, si es también en la sequedad como en los gustos; téngalo por merced de Dios muy grande. Ninguna pena le dé, que no está en eso la perfección sino en las virtudes. Cuando no pensare, tornará la devoción.»

Cta. 338 a la hermana Teresa de Jesús, Ávila. Medina, 7 agosto 1580.

¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo? Nada ni nadie. En la sequedad, cuando no sentimos más que aridez y desabrimiento en la oración, eso no nos separa del amor de Cristo, como el experimentarlo intensamente en el fondo del corazón no nos lo acerca más de lo que está y estará. La perfección no consiste en grandes gustos, como tampoco en las sequedades, sino en las virtudes de que nos habla la Santa: el amor, la humildad, el desasimiento… Obrar, que nuestra vida sea multiplicadora de panes y peces para nuestros hermanos. Esta es la perfección, el acercamiento auténtico a Cristo. Que la aridez no nos haga abandonarle ni en la oración ni en la vida.

2 de agosto de 2014

En las manos de Dios

¡Oh, válgame Dios, y qué vanidades son las de este mundo! Y ¡Cómo es lo mejor no desear descanso ni cosa de él, sino poner todas las que nos tocaren en las manos de Dios, que él sabe mejor lo que nos conviene que nosotros lo pedimos!

Cta. 329 a doña María Enríquez de Toledo, duquesa. Alba de Tormes. Toledo, 8 mayo 1580

Grito de Teresa a la confianza en Dios. Dejar todo en Sus manos sabiendo que nadie desea nuestro bien más que Él. Así, todas las cosas de este mundo parecen pérdida y basura comparado con estar en esas manos divinas, que son la perla preciosa y el tesoro escondido por los cuales todo lo demás nos parecen eso: vanidades.

26 de julio de 2014   Procuren

«Como tengan contento al Señor, no hay que hacer ya caso de todo, que el demonio ha andado tal, rabiando y procurando que estos santos principios no fuesen adelante, que no hay que espantar sino del mucho daño que no ha hecho en todas partes. Hartas veces permite el Señor una caída para que el alma quede más humilde, y cuando con rectitud y conocimiento torna, va después más aprovechando en el servicio de nuestro Señor, como vemos en muchos santos. Así que, mis hijas, todas lo son de la Virgen y hermanas, procuren amarse mucho unas a otras y hagan cuenta que nunca pasó. Con todas hablo. »

Cta. 310 a las madres carmelitas descalzas. Sevilla. Malagón, 13 enero 1580

No hay que dramatizar las “caídas”. Lo importante es tener contento al Señor, y a él se le tiene contento con gran facilidad. Basta procurar amarnos mucho. Procurarlo. Con paz, con sosiego, sin obsesionarse ni culpabilizarse, con libertad y alegría. En nuestro campo han de crecer juntos trigo y cizaña. Las caídas sirven para mejor conocimiento propio, para andar más en la verdad propia y para volver de nuevo con renovado impulso al servicio del Señor. Dios no nos pide mayor perfección que la misericordia y el amor.

19 de Julio de 2014

  Buenas intenciones

«Con buenas intenciones nos coge el demonio para hacer su hecho, y así es menester andar siempre con temor y asidas de Dios y fiar poco de nuestros entendimientos; porque, por buenos que sean, si esto no hay, nos dejará Dios para errar en lo que más pensamos que acertamos. »

Cta. 308 a la madre María de San José. Sevilla. Malagón, 21 diciembre 1579

La buena intención no basta. Es necesario discernir, no fiarse solo del propio entendimiento, sino contrastar, examinar, revisar… Saber escuchar otros pareceres y abrir la mente y el corazón a otros modos de ver las cosas, nos enriquece y evita que vivamos en el error bienintencionado, que es el más común. Por eso es bueno una dosis saludable de temor en nuestras decisiones. De este modo será más dificil errar y todos saldremos ganando.

12 de julio de 2014

  Toda verdad en todo

«Quiérole contar una tentación que me dio ayer, y aún me dura, con Eliseo, pareciéndome si se descuida alguna vez en no decir toda verdad en todo; bien que veo serán cosas de poca importancia, mas querría anduviese con mucho cuidado en esto. Por caridad, vuestra paternidad se lo ruegue mucho de mi parte porque no entiendo habrá entera perfección adonde hay este descuido. »

Cta. 293 al padre Jerónimo Gracián. Alcalá. Valladolid, 18 julio 1579

Toda verdad en todo. La verdad es principio y fundamento en Teresa de Jesús. Andar en verdad es su definición de humildad, una de las tres virtudes básicas del orante junto con el amor fraterno y la libertad (desasimiento). Por eso cree que donde hay descuido en esta verdad, no puede haber entera perfección, no puede progresar adecuadamente en el camino espiritual. No olvidemos que Jesús es la Verdad. Seguir a Jesús es seguir la Verdad y que el demonio es el “padre de la mentira”. Por tanto tengamos este cuidado en nuestras vidas: toda verdad en todo.

  5 de julio de 2014   Deseo de trabajos

«Cáeme en gracia saber que ahora de nuevo tiene vuestra paternidad deseo de trabajos. Déjenos, por amor de Dios, pues no lo ha de pasar a solas. Descasemos algunos días. Yo bien entiendo que es un manjar que quien le gustare una vez de veras, entenderá que no puede haber mejor sustento para el alma. Mas como no sé si se extiende a más que a la misma persona, no lo puedo desear. Quiero decir que de padecer uno en sí, o ver padecer a su prójimo, debe haber harta diferencia. Contienda es ésta para que cuando vea a vuestra paternidad me la declare. Plega a nuestro Señor que acertemos a servirle, sea por donde él quisiere. »

Cta. 282 al padre Jerónimo Gracián. Alcalá. Ávila, 21 abril 1579

Teresa escribe a Gracián con fina ironía. Éste desea “trabajos” (o sea: dificultades). Ella le recuerda que no ha de pasarlo solo. Que las dificultades se comparten, como se comparten las alegrías en una relación de amistad. Las dificultades ayudan a crecer, son buenas para el alma si se saben sobrellevar, pero los amigos padecen de los sufrimientos de la otra persona. Ahí está la gran diferencia que ve Teresa. Es más llevadero sufrir uno mismo que ver el sufrimiento de la persona que amas. Lo importante al final no es tener dificultades o no, sino servir a Dios en todo momento e ir por donde él quiera.

Pedro y Pablo tuvieron dificultades grandes en su vida, pero lo más importante para ellos fue este servicio a Dios en todo momento y seguir su Voluntad siempre, por encima de todos los “trabajos”.

28 de junio de 2014

Quiérenos tanto

«¡Oh qué buen tiempo para que se coja fruto de las determinaciones que han tenido de servir a nuestro Señor! Miren que muchas veces quiere probar si conforman las obras con ellos y con las palabras. Saquen con honra a las hijas de la Virgen y hermanas suyas en esta gran persecución, que si se ayudan, el buen Jesús las ayudará, que aunque duerme en la mar, cuando crece la tormenta hace parar los vientos. Quiere que le pidamos, y quiérenos tanto, que siempre busca en qué nos aprovechar. Bendito sea su nombre para siempre, amén, amén, amén. »

Cta. 274 a las madres carmelitas descalzas de Sevilla. Ávila, 31 enero 1579

Hoy, domingo del Corpus, la Santa nos recuerda que nuestras determinaciones han de ser de servir, como fue la de Jesús. Obras y palabras han de ir concordes en nuestra vida. Aunque Jesús parezca dormir en medio de la tempestad, él navega en nuestra barca. Una vez más Teresa nos habla del Jesús histórico, del buen Jesús de los Evangelios. Referencia que nunca hemos de perder de vista. El Jesús que adoramos hecho Pan es el Jesús que andaba por los caminos de Galilea y que hoy habita en nuestro corazón.

  Como conmigo misma

«Certifícolas que estimara yo tener por acá a mi padre fray Juan de la Cruz, que de veras lo es de mi alma, y uno de los que más provecho le hacía el comunicarle. Háganlo ellas, mis hijas, con toda llaneza, que aseguro la pueden tener como conmigo misma, y que les será de grande satisfacción, que es muy espiritual y de grandes experiencias y letras. Por acá le echan mucho de menos las que estaban hechas a su doctrina. Den gracias a Dios que ha ordenado le tengan ahí tan cerca. Ya le escribo les acuda, y sé de su gran caridad que lo hará en cualquier necesidad que se ofrezca.»

Cta. 265 a las madres carmelitas descalzas de Beas. Ávila, finales de octubre 1578

Teresa aquí nos invita a comunicarnos con Juan de la Cruz: hombre de experiencia y letras. Podemos decir que lo tenemos cerca: en sus escritos, él nos habla de cómo es Dios y de cómo llegar a la unión con Él. Esta recomendación de la Santa es totalmente actual. Teresa y Juan, doctores de la Iglesia, maestros de oración, nos guían de la mano y nos muestran el Rostro de Dios Trino: bondad y misericordia infinitas que ansía comunicarse con los seres humanos y trabar amistad con nosotros.

14 de junio de 2014

Ser agradecida

«Por  amor de nuestro Señor la pido, hija, que sufra y calle, y no traten de que echen de ahí ese padre por más trabajos y pesadumbre que con él tengan, como no sea cosa que llegue a ofensa de Dios. Porque no puedo sufrir que nos mostremos desagradecidas con quien nos ha hecho bien… y siempre me pareció siervo de Dios y bien intencionado. Bien veo que no es perfección en mí esto que tengo de ser agradecida; debe ser natural, que con una sardina que me den me sobornarán. »

Cta. 256 a la madre María de San José. Sevilla. Ávila, septiembre 1578

La Santa nos invita a tener una actitud de agradecimiento con las personas que nos han hecho bien, en los momentos de dificultad. Pero podemos tomarlo también como una conducta vital, tal como la tenía Teresa, que gustaba de ser agradecida de forma natural. La gratitud es un modo de vivir, aceptando todo como don y regalo y, por lo tanto, con deseo de servir y hacer bien a quien tanto nos ha dado. Esta es una manera de ser que hemos de tener sobre todo con Dios: dador de todos los bienes y el sumo Bien en sí mismo. ¡¡Tenemos tantas cosas por las que dar gracias a Dios cada día!! Desde el aire que respiramos, la vida, la gente, hasta por el don del Espíritu que nos guía, nos habita y nos hace capaces no menos que de Dios.

7 de junio de 2014

Buenos tesoros

«Yo le digo que le quiere Dios mucho, mi padre, y que va bien a su imitación. Esté muy alegre, pues le da lo que le pide, que son trabajos, que Dios tornará por vuestra paternidad, que es justo. Sea bendito por todo… ¡Oh, qué buenos tesoros éstos, mi padre! No se compran por ningún precio, pues por ellos se gana tan gran corona. Cuando me acuerdo que el mismo Señor nuestro y sus santos fueron por este camino, no me queda sino tener envidia a vuestra paternidad, porque yo ahora ya no merezco padecer, si no en sentir lo que padece quien bien quiero, que es harto mayor trabajo. »

Cta. 245 al padre Jerónimo Gracián. Peñaranda. Ávila, 9 agosto 1578.

Teresa anima a Gracián en sus padecimientos. Le dice que Dios le quiere y que “va bien a su imitación”. Imitar a Cristo. Esta debe ser nuestra meta y objetivo. Jesús no tuvo una vida fácil y sin dificultades. El camino del ser humano está lleno de padecimientos que se pueden vivir amargamente o como “buenos tesoros”, ocasiones para aprender y crecer.

Otra lección que nos enseña Teresa es la empatía de padecer por el que padece. Es mayor trabajo ver sufrir al que amas que sufrir personalmente.

Ante los sufrimientos de la vida, Jesús no nos ha abandonado, ni nos ha dejado huérfanos. Jesús no se ha ido, permanece con nosotros y nos alienta en nuestros trabajos con su ejemplo de vida. Él está con nosotros todos los días de nuestra vida.

31 de mayo de 2014

Se hace muy pesado

«Dijo acá Antonia tantas cosas que vuestra paternidad había mandado, que nos escandalizó a todas, y así se lo envié a preguntar. Crea, mi padre, que estas casas van bien, y no han menester más cargas de ceremonias, que cualquier cosa se les hace pesado, y no se olvide a vuestra paternidad esto, por caridad, sino siempre apretar en que se guarden las constituciones y no más, que harto harán si bien se guardan. En cosa que toque a estas monjas puédeme vuestra paternidad dar crédito, que veo en lo que acá pasa, lo de allá, y por poco que sea lo que se manda, se hace muy pesado, y a mí sería la primera. »

Cta. 237 al padre Jerónimo Gracián. Alcalá. Ávila, 22 mayo 1578.

Teresa escribe a Gracián, que se ha puesto a añadir normas y leyes para las comunidades descalzas, seguramente con santa y buena intención, pero erradamente. Teresa le contesta firmemente, diciendo que sus casas “van bien”, que no necesitan más ceremonias, que cualquier cosa se les hace pesada y que bastante tienen con guardar las constituciones. La vida cristiana no es cuestión de añadir reglamentos y decretos, sino de seguir el Evangelio a la escucha del Espíritu. Quizás a veces en la Iglesia hemos caído también en el legalismo. Jesús nos dice claramente que el que le ama guardará sus mandatos. Pero estos mandatos no son otros que los del amor, y son un yugo suave y una carga ligera. No son pesados.

24 de mayo de 2014   Consolar

«La gracia del Espíritu Santo sea con vuestra señoría ilustrísima siempre y la dé fuerzas por sufrir tantos trabajos, que, cierto, éste ha sido recio golpe, y así me dio mucha pena por la que vuestra señoría tendrá. Aunque estoy confiada en las mercedes que nuestro Señor hace a vuestra señoría, que no la dejará de consolar en esta aflicción y de poner en la memoria las que su Majestad y su gloriosa Madre pasaron en este santo tiempo, que si éstas sintiésemos como es razón, todas las penas de la vida pasaríamos con gran facilidad. »

Cta. 226 a doña María de Mendoza Valladolid. Ávila, 26 marzo 1578

Teresa escribe dando el pésame a doña María de Mendoza por la muerte de una sobrina, un “recio golpe”. Nuestro Dios en un Dios de consuelo, y Teresa quiere parecerse a este Dios, siendo a su vez reflejo de este consuelo, siendo alivio y lenitivo para esta mujer. Ante una desgracia así, pone ante sus ojos “las mercedes” que Dios le da y le ayuda a recordar las penas que pasaron Jesús y su Madre en la tierra. Nunca hemos de olvidar que Él, que es el Camino, la Verdad y la Vida, conoció el dolor y el sufrimiento en carne propia. Esta puede ser nuestra fuente de consuelo y el bálsamo para nuestras propias heridas y las ajenas.

17 de mayo de 2014   Por su servicio

«No es maravilla que ahora no pueda vuestra señoría tener el recogimiento que desea, con novedades semejantes. Darále nuestro Señor doblado, como lo suele hacer cuando se ha dejado por su servicio, aunque siempre deseo procure vuestra señoría tiempo para sí, porque en esto está todo nuestro bien. »

Cta. 217 a don Teutonio de Braganza. Évora. Ávila, 16 enero 1578.

Cuando no se puede tener el recogimiento deseado por causas diversas no hay que apretarse. Dios suele dar doblado, sobre todo cuando se ha perdido la ocasión “por su servicio”: por hacer lo que toca en cada momento. No obstante Teresa nos advierte de lo bueno que es tener tiempo para uno mismo (algo tan “de moda” y que tanto oímos por tantos medios diversos). Tiempo de introspección, de reflexión y de oración. En esto está todo nuestro bien. Ni más ni menos. Porque de la superficialización no puede salir nada bueno, y en el fondo es una huída de nosotros mismos, y por lo tanto de nuestra gran riqueza encerrada en nuestro interior, clamando por salir.

10 de mayo de 2014

Perecedera

«Vaya entendiendo lo poco que se ha de hacer caso de vida que tan de continuo da a entender que es perecedera, y se ame y procure la que nunca se ha de acabar»

Cta. 208 a doña Guiomar Pardo Tavera. Paracuellos. Ávila, 22 octubre 1577.

Teresa nos hace una breve pero densa reflexión invitándonos a no dramatizar los acontecimientos cotidianos. Deberíamos de pensar que todo se acaba, que “de aquí a un año” ni nos acordaremos de muchas de las cosas a las que priorizamos por falta de reflexión. Hemos de procurar “lo que nunca se ha de acabar” que es ni más ni menos que el amor. Y tratar de trabajar en aquello que nos ayude a madurar y a SER cada día personas más coherentes con nuestras opciones vitales más importantes. ¿Cuántas cosas vivimos sin ser conscientes de que son cosas a las que hay que hacer poco caso? ¿Cuántos sufrimientos inútiles nos ahorraríamos si viviésemos tratando de “ir entendiendo” las cosas perecederas de nuestra vida?

3 de mayo de 2014   Verdadero amigo

«El verdadero amigo de quien hemos de hacer cuenta es de Dios, y procurando hacer siempre su voluntad no hay que temer… No ha de faltar cruz en esta vida, aunque más hagamos, si somos del bando del Crucificado.»

Cta. 192 al padre Ambrosio Mariano de San Benito. Madrid. Toledo, 9 mayo 1577

Dios es siempre nuestro amigo. Nunca, por lo tanto, hemos de tenerle miedo. Un Dios amigo porque es un Dios humano, que conoce por propia experiencia nuestros sufrimientos y nuestras alegrías. Ahora que le celebramos Resucitado, no hemos de olvidar que este Dios al que adoramos Glorioso, lleva las marcas de su Pasión. Somos del bando del Crucificado, al que veneramos diciendo: Señor mío y Dios mío.

26 de abril de 2014

Rendido a su voluntad

«Harta merced le hace Dios en llevar tan bien la falta de oración, que es señal que está rendido a su voluntad que éste creo es el mayor bien que trae consigo la oración»

Cta. 183 a don Lorenzo de Cepeda, Ávila. Toledo, 27 y 28 febrero 1577

Teresa nos habla de que lo importante de la oración no es el “acto”, sino una unión de voluntades. Si estamos rezando monótonamente, sin una actitud de verdadera comunión con Dios, estamos haciendo un cumplimiento (cumplo y miento). El hermano de Teresa está preocupado porque sus muchas ocupaciones le impiden orar todo lo que quisiera, pero a su vez lo lleva en unión con Dios. Rendirse a la voluntad de Dios es uno de los principios básicos de la sanación de la persona y de una verdadera vida de fe. No olvidemos que cuando en el Camino de Perfección Teresa va a hablarnos de oración, comienza hablándonos de actitudes de la persona (desasimiento, humildad, amor fraterno). Orar no es un acto, como la amistad tampoco lo es.

19 de abril de 2014   No me parece es más oración

«¡Bueno anda nuestro Señor! Paréceme que quiere mostrar su grandeza en levantar gente ruin, y con tantos favores que no sé qué más ruin que entrambos. Sepa que ha más de ocho días que ando de suerte que, a durarme, pudiera mal acudir a tantos negocios. Desde antes que escribiese a vuestra Merced me han tornado los arrobamientos y hame dado pena; porque es en público, y así me ha acaecido en maitines. Ni basta resistir ni se puede disimular. Quedo tan corridísima que me querría meter no sé dónde. Harto ruego a Dios que me quite esto en público; pídaselo vuestra merced, que trae hartos inconvenientes y no me parece es más oración… Había estado antes casi ocho días que muchas veces ni un buen pensamiento había remedio de tener, sino con una sequedad grandísima; y, en forma, me daba en parte gran gusto, porque había andado otros días antes como ahora, y es gran placer ver tan claro lo poco que podemos de nosotros. Bendito sea el que todo lo puede, amén.»

Cta. 174 a don Lorenzo de Cepeda, Ávila. Toledo, 17 enero 1577

Teresa nos habla de los arrobamientos en la oración y de cómo los vivía ella: con pena, resistiéndolos, avergonzada… Ella sabe que eso no es más oración. Había estado unos días antes con gran sequedad, sin poder tener ni un buen pensamiento, y lo había llevado con paz y gozo, porque Teresa también sabe que la sequedad tampoco es signo de tener menos oración. La oración es relación, trato de amistad, unión de corazón y voluntades, al margen de nuestro sentir: sea de arrobamiento o de sequedad.

Sabiendo esto, entremos en esta semana tan especial para los creyentes con espíritu de auténtica oración. Demos gracias por este tan buen Dios que muestra su grandeza en levantarnos, por ruines que seamos y que nos llena siempre de favores.

12 de abril de 2014   Servir a Dios como él quiere

«Mire que es tentación; no le acaezca más sino alabar a Dios por ello, y no piense que cuando tuviera mucho tiempo tuviera más oración. Desengáñese de eso, que tiempo bien empleado como es mirar por la hacienda de sus hijos, no quita la oración. En un momento da Dios más, hartas veces, que con mucho tiempo; que no se miden sus obras por los tiempos…  No dejaba de ser santo Jacob por entender en sus ganados, ni Abraham, sin san Joaquín, que, como queremos huir del trabajo, todo nos cansa; que así hace a mí, y por eso quiere Dios que haya bien en que me estorbe… Harta merced de Dios es que le canse lo que a otros sería descanso; mas no se ha de dejar por eso, que hemos de servir a Dios como él quiere y no como nosotros queremos.»

Cta. 167 a don Lorenzo de Cepeda, Ávila. Toledo, 2 enero 1577.

Teresa escribe a su hermano Lorenzo, preocupado porque sus ocupaciones con la hacienda le restan tiempo a la oración. Ella le invita a no penarse, sino alabar a Dios por ello y mirar que el trabajo que hace por sus hijos, no le quita de su oración y que ésta no es tanto cuestión de “tiempos” y “horas” como de una actitud del corazón de servirle como Él quiere ser servido. Y otra vez nos pone modelos bíblicos, animándonos de nuevo con su ejemplo a tener en nuestro corazón y en nuestros labios la Palabra de Dios. Caminemos de día, a la luz de la Palabra, en este tiempo de cuaresma, ya faltando poco para la Pascua.

5 de abril de 2014

No en el rigor

«Lo que dice el padre fray Juan de Jesús de andar descalzos, de que lo quiero yo, me caen en gracia, porque soy la que siempre lo defendí al padre fray Antonio y hubiérase errado. Si tomara mi parecer, era mi intento el desear que entrasen buenos talentos, que con mucha aspereza se habían de espantar… En lo que yo puse muy mucho con él fue en que les diesen muy bien de comer; porque traigo muy delante lo que vuestra reverencia dice, y muchas veces me da harta pena pareciéndome que de aquí a dos días se había todo de acabar, por ver de la manera que se tratan…. Entienda, mi padre, que yo soy amiga de apretar mucho en las virtudes, mas no en el rigor, como lo verán por estas nuestras casas. Debe de ser, ser yo poco penitente.»

Cta. 156 al padre Ambrosio Mariano de San Benito, Madrid. Toledo, 12 diciembre 1576

Volvemos a toparnos con el humanismo teresiano, que de nuevo nos insiste en que la verdadera penitencia es apretar “en las virtudes”, no en el rigor. Así pide a sus frailes que no vayan descalzos, que coman bien y que se traten bien a sí mismos. A Teresa le interesan los buenos talentos, personas inteligentes y moderadas, en una época donde la santidad se medía por cantidad de penitencias y por el apretamiento en este aspecto. Aquí se ve cómo la Santa no tenía vocación de reformadora en busca de más austeridad y rigor, sino que lo que buscaba era una vida evangélica con frutos de virtudes. Así pues nos interpela en esta cuaresma a buscar frutos de virtudes en esta época, no tanto como ayunos o penitencias. Caminemos pues, como nos dice San Pablo, como hijos de la luz, buscando lo que agrada al Señor, sin tomar parte en las obras de las tinieblas.

29 de marzo de 2014   Para aprovechar

«Sepa que he sabido aquí de unas mortificaciones que se hacen en Malagón de mandar la priora que a deshora den a alguna algún bofetón y que se le dé otra, y esta invención fue aprendida de acá. El demonio parece enseña en achaque de perfección poner en peligro las almas de que ofendan a Dios. En ninguna manera mande ni consienta que se dé una a otra (que también dicen que pellizcos), ni lleve con el rigor a las monjas que vio en Malagón, que no son esclavas, ni la mortificación ha de ser sino para aprovechar. Yo le digo, mi hija, que es menester mirar mucho esto que las prioritas hacen de sus cabezas (¡Qué cosas vienen ahora a descubrirme!), que me hace harta lástima.»

Cta. 143 a la madre María de San José, Sevilla. Toledo, 11 noviembre 1576

El tiempo cuaresmal, es también tiempo de penitencia. Pero Teresa nos advierte que podemos ser tentados “en achaque de perfección” llegando a ponernos en peligro de ofender a Dios. La penitencia ha de ser para aprovechar, y no consiste en un rigor, sino más bien en una actitud del corazón, como la Samaritana, de escucha a Jesús y apertura a la conversión. Que nuestra penitencia sea siempre en beneficio ajeno. De ahí solo puede brotar la alegría y el deseo de darles a conocer a este Jesús que transforma las vidas.

22 de marzo de 2014

Ésta es la verdadera oración

«El caso es que en estas cosas interiores de espíritu la que más acepta y acertada es, es la que deja mejores dejos; no digo luego al presente muchos deseos (que en esto, aunque es bueno, a las veces no son como nos lo pinta nuestro amor propio); llamo dejos confirmados con obras, y que los deseos que tiene de la honra de Dios se parezcan en mirar por ella muy de veras y emplear su memoria y entendimiento en cómo le ha de agradar y mostrar más el amor que le tiene.

¡Oh! Que ésta es la verdadera oración, y no unos gustos para nuestro gusto no más. Y cuando se ofrece lo que he dicho, mucha flojedad y temores y sentimiento de si hay falta en nuestra estima, yo no desearía otra oración, sino la que me hiciese crecer las virtudes. Si es con grandes tentaciones y sequedades y tribulaciones y esto me dejase más humilde, esto tendría por buena oración; que no se entiende que no ora el que padece, pues lo está ofreciendo a Dios y muchas veces mucho más que el que se está quebrando la cabeza a sus solas y pensará, si ha estrujado algunas lágrimas, que aquello es la oración.»

Cta. 133 al padre Jerónimo Gracián, Sevilla. Toledo, 23 octubre 1576

Tras esta definición de la verdadera oración, poco más se puede añadir. Buenos son los deseos, pero con obras en buscar cómo agradar más al Otro. En este tiempo de cuaresma se nos invita a orar. Ya vemos como la maestra en oración nos dice que no son lágrimas estrujadas, ni grandes gustos (“¡Qué hermoso es estar aquí!” exclamará hoy Pedro en el Evangelio de la Transfiguración) sino virtudes y humildad. A veces en medio de nuestros sufrimientos, una mirada hacia Dios en oscuridad y sequedad vale más que muchos gustos “para nuestro gusto, no más”.

16 marzo de 2014   Anoche estaba leyendo…

«Anoche estaba leyendo la historia de Moisés y los trabajos que daba a aquel rey con aquellas plagas y a todo el reino, y cómo nunca tocaron en él; que en forma me espanta y alegra ver que cuando el Señor quiere, no hay nadie poderoso de dañar. Gusté de ver lo del mar Bermejo, acordándome cuán menos es lo que pedimos. Gustaba de ver aquel santo en aquellas contiendas por mandado de Dios. Alegrábame de ver a mi Eliseo en lo mismo, ofrecíale de nuevo a Dios; acordábame de las mercedes que me ha hecho y ha dicho de él José. Aun mucho más está por ver para honra y gloria de Dios. Deshacíame por verme en mil peligros por su servicio. En esto y en otras cosas semejantes se pasa la vida.»

Cta 125 a Jerónimo Gracián. Sevilla. Toledo, 5 octubre 1576.

La Santa nos da un ejemplo precioso de cómo integra en su vida la Palabra de Dios. Teniendo prohibida la lectura de la Biblia, había de conformarse con libros devotos con extractos bíbicos, la mayoría de los cuales fueron prohibidos por la Inquisición. Pero aquí la vemos leyendo la historia de Moisés y llenándose de alegría y aplicando esa lectura inmediatamente, de forma espontánea, a su vida.

“No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. En este tiempo de cuaresma es importante que leamos la Palabra (ya que tenemos la fortuna de poderla leer sin censuras), la meditemos y la apliquemos en nuestra vida.

Para entender bien la carta, hay que saber que Eliseo es Gracián y José es Jesucristo.

9 de marzo de 2014

   Confiado y alegre

«Es imposible que Dios deje de hacer lo que más a vuestra merced conviniere. Por eso esté muy confiado y alegre.»

Cta 119 a don Francisco de Salcedo, Ávila. Toledo, 13 septiembre 1576

Teresa escribe a un amigo, y ya al comienzo de la carta le dice que Dios le trata “como a fuerte, pues sin querer ser pobre le va quitando la renta. Sea por todo bendito, que así enriquece a los que ama con ejercitarlos en padecer”. Y un poco más adelante escribe estas dos frases que hemos puesto al principio. A una persona que está perdiendo renta le anima a confiar y estar alegre, lo que no incita a la irresponsabilidad, sino al abandono en Dios después de haber hecho todo lo posible. La Santa se preocupa por su amigo e incluso se muestra con deseos de poder hacer algo por él: “si yo pudiese servir a vuestra merced a costa de mi vida y descanso, me parece que lo haría…” pero no quiere que él esté apenado y preocupado, sino todo lo contrario. La disposición del ánimo hace mucho también para resolver los problemas, y angustiarse no ayuda a resolverlos con mayor eficacia. Por eso Teresa anima a la confianza y a la alegría a pesar de las circunstancias adversas. Resuena  en nuestros corazones el Evangelio de este domingo “no os agobiéis”…

1 de marzo de 2014

  Llaneza y amor

« Con que me quiera tanto como la quiero yo, la perdono hecho y por hacer, que la más queja que tengo de ella ahora es lo poco que gustaba de estar conmigo, y bien veo no tiene la culpa, y así lo dije a la madre priora de Malagón; sino que como quiso el Señor que ahí tuviese tantos trabajos y eso me diera alivio, ordenaba se quitase. Por cierto que, a trueco de que quede vuestra reverencia y esas hermanas con algún descanso, los doy por bien empleados, y aunque fueran mucho más. Y créame que la quiero mucho y que como yo vea esta voluntad, lo demás es niñería para hacer caso de ello; aunque allá, como había lo uno y lo otro, y yo la trataba como a hija de mí muy querida, harto se me hacía de mal no ver tanta llaneza y amor. Mas con ésta su carta todo seme ha quitado… »

Cta 108 a la Madre María de San José. Sevilla. Toledo, 2 julio 1576

Teresa es una mujer excepcionalmente dotada para la relación interpersonal. Escribe una carta a su querida amiga María de San José y en ella se queja del poco caso que le hizo en un reciente encuentro. Teresa nos da una lección de amistad, amor confesado con sencillez, amor que perdona los desaires al tiempo que no los calla. También nos dice cómo han de ser las relaciones: fundamentadas en la verdad (llaneza) y amor. Una espiritualidad descarnada, no es la Teresiana. Ella nos invita a la amistad con Dios y con las personas, una amistad que piensa más en el descanso del otro que en el provecho propio, pero que reclama afecto y reciprocidad por la otra parte. Porque somos humanos, como nuestro Dios…

22 de febrero de 2014

Dios no deja de perdonar

«Mas mire vuestra señoría que es de los hijos errar y de los padres perdonar y no mirar sus faltas. Por amor de nuestro Señor suplico a vuestra señoría me haga esta merced. Mire que para muchas cosas conviene, que quizá no las entiende vuestra señoría allá como yo que estoy acá; y que, aunque las mujeres no somos buenas para consejos, que alguna vez acertamos. Yo no entiendo qué daño puede venir de aquí y, como lo digo, provechos puede haber muchos, y ninguno entiendo que haya en admitir vuestra señoría a los que se echarían de muy buena gana a sus pies si estuvieran presentes, pues Dios no deja de perdonar, y que se entienda que gusta vuestra señoría de que la reforma se haga por súbdito e hijo suyo y que a trueco de esto gusta de perdonarle.»

Cta 98 al padre Juan Bautista Rubeo. Cremona. Sevilla, finales de enero 1576

Teresa escribe una larga y dificultosa carta al Padre Rubeo, general de la Orden, disgustado por las noticias que le van llegando de los descalzos. Toda la carta es un ruego a la blandura y suavidad. En un momento determinado, la Santa le pide que trate como padre a un hijo descarriado (no puede dejar de recordarnos al hijo pródigo) y tras una sutil ironía sobre si una mujer puede o no aconsejar, le da un motivo teologal para perdonar: Dios no deja de perdonarnos.

Más allá de las circunstancias históricas de la carta, podemos fijarnos en este convencimiento sereno de la Santa de la bondad ilimitada de Dios, de su perdón incondicional para con nosotros. Este es el fundamento del perdón cristiano. Malos cristianos somos si guardamos rencor contra alguien y no somos capaces de perdonar como Dios nos perdona.

16 de febrero de 2014

La Corte

«Plega a su Majestad vaya muy adelante y saque a vuestra merced de la baraúnda de la Corte, aunque a quien de veras ama a Dios, no le estorba a nada.»

Carta 82 a doña Inés Nieto, Madrid. Sevilla, 19 junio 1575

En una breve carta de Teresa, vienen estas letritas a doña Inés, que evidentemente está en la Corte. Aunque Teresa le desea que pueda salir de esa “baraúnda” añade inmediatamente que a quien de veras ama a Dios no le estorba nada. No debemos por tanto culpar a las circunstancias o a los tiempos si no vamos “muy adelante” en nuestra vida cristiana. Amando a Dios no hay “Corte” ni “baraúnda” que pueda separarnos de su seguimiento. Los obstáculos han de transformarse en impulsos para mejorar, jamás son escusas válidas ni entonces ni hoy.

9 de febrero de 2014   Perfección con tanta suavidad «Ha estado aquí más de veinte días el padre maestro Gracián. Yo le digo que con cuanto le trato, no he entendido el valor de este hombre. El es cabal en mis ojos, y para nosotras mejor que le supiéramos pedir a Dios. Lo que ahora ha de hacer vuestra reverencia y todas, es pedir a su Majestad que nos le dé por prelado. Con esto puedo descansar del gobierno de estas casas, que perfección con tanta suavidad, yo no la he visto. Dios le tenga de su mano y le guarde, que por ninguna cosa quisiera dejar de haberle visto y tratado tanto.» Cta 79 a la madre Inés de Jesús, Medina. Beas, 12 mayo 1575 Teresa acaba de conocer al Padre Gracián y escribe entusiasmada con las impresiones de este conocimiento que es el embrión de una fuerte y sincera amistad entre ambos. Cuando quiere describir lo más significativo de este hombre lo define como “cabal” y añade “perfección con tanta suavidad, yo no la he visto”. Aquí se subrayan dos pilares fundamentales para la Santa. La perfección ya hemos visto que para ella es la voluntad de Dios, y la suavidad. Para nada es rígida ni busca la rigidez. La persona orante ha de ir por la vida buscando lo perfecto, pero con tal suavidad y dulzura que provoque en el otro deseo de amistad y trato. 2 de febrero de 2014   Llevar el alma con suavidad

«De lo que vuestra señoría tiene del querer salir de la oración, no haga caso, sino alabe al Señor del deseo que trae de tenerla, y crea que la voluntad eso quiere y ama estar con Dios. La melancolía congójase de parecer se le ha de hacer premio. Y procure vuestra señoría lagunas veces, cuando se ve apretado, irse adonde vea cielo, y andarse paseando, que no se quitará la oración por eso, y es menester llevar esta nuestra flaqueza de suerte que no se apriete el natural. Todo es buscar a Dios, pues por él andamos a buscar medios y es menester llevar el alma con suavidad.»

Cta 66 a don Teutonio de Braganza, Salamanca. Segovia, 3 de julio de 1574.

Gran pedagoga, Teresa nos muestra una gran flexibilidad en la oración. Sugiere pasear, alabar a Dios por los deseos “de tenerla” y pone el acento en un deseo de la voluntad – un deseo de amor – a la que no hay que apretar. Todo es buscar a Dios, incluso a veces distraerse un poco y respirar hondo… La oración es relación, no un ejercicio ascético, una carga de méritos o una obligación moral.

25 de enero de 2014   Ésta es la perfección

«No es cosa tan fácil como les parece tomar el hábito de esa suerte, que, aunque ahora con ese deseo se determinen, no las tengo por tan santas que no se fatigarán después de verse en desgracia de su padre. Y por esto vale más encomendarlo a nuestro Señor y acabarlo con su Majestad, que puede mudar los corazones y dar otros medios; y cuando más descuidadas estemos, ordenará como sea a gusto de todos, y ahora debe convenir la espera. Sus juicios son diferentes de los nuestros. Conténtense vuestras mercedes con que se les tendrá guardado lugar, y déjense en las manos de Dios para que cumpla su voluntad en ellas, que ésta es la perfección, y lo demás podría ser tentación. »

Cta 59 a unas aspirantes, Ávila. Segovia, mediados de marzo de 1574

A unas aspirantes a carmelitas, Teresa les escribe animándolas a estar determinadas en los deseos, pero a no entrar sin el consentimiento paterno. Es preferible esperar. El mensaje de la Santa es claro, la perfección consiste en dejarse en las manos de Dios y cumplir su voluntad, que suele manifestarse en la cotidianidad. Da otra serie de consejos válidos para cualquier circunstancia adversa como no obsesionarse (descuido) y orar.

Mujer práctica, nos muestra en cosas sencillas cómo hemos de obrar, con paz y sosiego, pero con determinación.

18 de enero de 2014   Su voluntad

Enojada estoy de esos ayunos de la priora. Dígaselo, que por eso no la quiero escribir ni tener cuenta con ella. Dios me libre de quien quiere más hacer su voluntad que obedecer.

Cta 41 a doña Juana de Ahumada, alba de Tormes. Avila, 27 septiembre 1572

Teresa no es una mujer que vaya por el camino de una ascesis sin sentido. Cuando se entera de que alguna priora ayuna y hace ayunar sin necesidad, se enoja. Muchas veces hay “penitencias” y “sacrificios” que se hacen a Dios que en realidad se hacen a nuestra propia voluntad de forma piadosamente enmascarada. Una actitud de obediencia, de escucha atenta a la voluntad de de Dios, a la voluntad del Otro, es más válida que sacrificios sin cuenta ni cuento que no llevan a ninguna parte.

A punto de comenzar el tiempo ordinario es bueno hacer revisión en nuestra vida sobre esta capacidad de escucha sincera en nuestro corazón.

11 de enero de 2014

Más libre

¿Cuándo he yo de ver a vuestra señoría más libre? Hágalo nuestro Señor. Verdad es que hemos menester ayudarnos. Plega a El que halle yo a vuestra señoría, de que la vea, más señora de sí, pues tiene ánimo aparejado para serlo. Creo haría provecho a vuestra señoría tenerme cabe sí, también como estar yo cabe el padre visitador: porque él, como prelado, díceme verdades: y yo, como atrevida y mostrada a que vuestra señoría me sufra, haría lo mismo.

Cta a doña María de Mendoza. Valladolid. Ávila, 8 marzo 1572

Teresa nos quiere libres, pero sabe que esa libertad solo nos puede venir dada por nuestro Señor. Lo que más puede ayudar a esta libertad y señoreamiento de sí es la relación de amistad con quien puedas contrastarte. Decirse las verdades para ayudarnos a crecer, es la verdadera amistad. Procuremos a lo largo de este año recién estrenado mantener nuestro corazón abierto al conocimiento propio y el contraste como llaves a la auténtica libertad.

4 de enero de 2014   Querer salir

El Espíritu Santo sea con vuestra merced siempre, y le dé gracia para entender lo mucho que vuestra merced debe al Señor, pues entre peligros tan peligrosos como son poca edad y hacienda y libertad, le da luz para querer salir de ellos

Cta a doña Isabel de Jimena . Segovia. Ávila, mediados de octubre 1570

A punto de comenzar el nuevo año, nos llegan estas palabras de Teresa que nos invitan a hacer un repaso al año que termina y procurar entender lo mucho que debemos al Señor por tantos beneficios que hemos recibido de él. Y en aquello que veamos negativo o mejorable, nada como querer salir. Ambas actitudes: agradecimiento por lo presente y determinación por mejorar, son buenos instrumentos para comenzar un nuevo año con ilusión y esperanza.

28 de diciembre de 2013   Darse todo «En todo haga vuestra merced como le pareciere y ve está obligado a quien así le fía su alma. La de vuestra merced encomendaré yo toda mi vida a nuestro Señor. Por eso dése prisa a servir a su Majestad para hacerme a mí merced, pues verá vuestra merced, por lo que aquí va, cuán bien se emplea en darse todo, como vuestra merced lo ha comenzado,  quien tan sin tasa se nos da. Sea bendito por siempre, que yo espero en su misericordia nos veremos adonde más claramente vuestra merced y yo veamos las grandes que ha hecho con nosotros y para siempre jamás le alabemos, amén. » Cta al padre García de Toledo. Toledo, junio 1562. En este párrafo de la carta de la Santa al P. García, ella hace un resumen del mensaje del libro de la Vida, que acompañaba al escrito. Dios es quien se nos da “sin tasa”, sin medida. Darse de todo a Él, es la respuesta mínima esperable en toda persona que se hace consciente de este Ser de Dios. También podemos sacar una reflexión a no esperar a la muerte para ver y agradecer todo lo que Dios ha hecho por nosotros y alabarle por ello. Estos tiempos de Adviento y Navidad son muy propicios para reflexionar sobre todos los bienes que Dios nos regala cada día. Cuanto más conscientes seamos de todo lo recibido, más sentiremos la exigencia interior de corresponderle, con totalidad, alegría y esperanza. 21 de diciembre de 2013 Los ojos de Dios

«Hable vuestra merced a este padre, suplícoselo, y favorézcale en este negocio, que , aunque es chico, entiendo es grande en los ojos de Dios. Cierto, él nos ha de hacer acá harta falta, porque es cuerdo y propio para nuestro modo, y así creo le ha llamado nuestro Señor para esto. No hay fraile que no diga bien de él, porque ha sido su vida de gran penitencia, aunque ha poco tiempo, mas parece le tiene el Señor de su manos, que, aunque hemos tenido aquí algunas ocasiones en negocios (y yo, que soy la misma ocasión, que me he enojado con él a ratos), jamás le he visto una imperfección. Animo lleva; mas como es solo, ha menes ter lo que nuestro Señor le da para que lo tome tan a pechos. El dirá a vuestra merced cómo acá nos va.»

Cta a don Francisco de Salcedo, Avila. Valladolid, septiembre 1568

Primera carta en la que la Santa habla de San Juan de la Cruz. Teresa ha visto su grandeza interior y resalta su buena cabeza, el hecho de tener contentos a todos los frailes, su penitencia y el no haberle visto jamás ninguna imperfección. Y todas estas virtudes que le ve la Santa, es admitiendo a su vez haberse enojado con él a veces.

Juan y Teresa tenían caracteres muy diferentes y que en ocasiones chocaban entre sí, pero esto no les impedía valorar al otro en su justa medida, en saber ver todo lo bueno que el otro tenía y ponerlo por encima de sus propias diferencias.  Esto es una gran enseñanza: saber mirar al otro con los ojos de Dios y no midiendo con nuestras nimiedades.

  14 de diciembre de 2013