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EDITH STEIN

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Justa igualdad

 «A modo de apéndice desearía aún proponer la cuestión que continuamente se me ha presentado en el tratamiento del tema, a saber, ¿por qué en el programa de este encuentro que estamos celebrando, junto a los tipos de profesiones o vocaciones determinadas, tales como el del médico, sacerdote, etc., se plantea el grupo de las profesiones femeninas?, ¿por qué, por lo demás, se habla tan frecuentemente de la “vocación de la mujer”, pero apenas nunca de la “vocación del hombre”?, ¿no hay acaso en el hombre, análogamente como en la mujer, una correspondencia o eventualmente una oposición entre la disposición individual y la masculina?, ¿no es verdad también para él que la especificidad varonil está en consonancia, o debería estarlo, con la elección y formación de la vocación profesional? Además, ¿no existe también aquí un contraste entre la naturaleza corrompida por el pecado y la misma naturaleza restablecida en su pureza?

Creo que sería muy de agradecer que todas estas cuestiones fuesen por una vez ponderadas en serio y a fondo. Pues una colaboración sana de los sexos en la vida profesional solo será posible cuando las dos partes sean conscientes de su especificidad con serena objetividad  y extraigan de ahí las consecuencias prácticas. Dios creó al ser humano como hombre y como mujer, y a ambos según su imagen. Solo cuando se desarrolle plenamente la especificidad masculina y femenina se alcanzará la máxima similitud posible respecto de Dios y la más profunda compenetración de toda la vida terrenal con la vida divina.» (El ethos de las profesiones femeninas)

El texto de Edith es suficientemente elocuente y significativo para iluminar el tema de la igualdad entre hombre y  mujer. Ella sufrió la discriminación en el ámbito docente pues aunque dotes intelectuales no le faltaban, como mostró en su brillante expediente académico, sin embargo, le vetaron la posibilidad de acceder a una cátedra universitaria por su condición de mujer. Sin embargo, no mostró una actitud dura frente a esta negativa, apostó por un auténtico diálogo y contraste en verdad y aunque no logró su objetivo, no perdió su fuerza interior como muestra en algunas de sus cartas a sus amigos: “no estoy hecha pedazos” (Carta a F. Kaufmann. 8-11-1919).

La clave para entender la auténtica igualdad radica, según Edith, en la creación del hombre y  mujer a imagen de Dios. Es la grandeza del misterio de Amor que posibilita el desarrollo de todas las potencialidades y la propia especificidad de cada hombre y de cada mujer; lejos de convertirse en causa de enfrentamiento, se transformaría en una auténtica fuente de riqueza mutua.

31 de mayo de 2014

Libertad interior

 «Cuando llenos de confianza hemos depositado toda la penuria de la vida terrenal en el corazón divino, entonces dicha penuria se verá asumida en ese corazón, y nuestra alma será libre para participar en la vida divina: nosotros caminamos al lado del Redentor el camino que Él ha recorrido en este mundo durante su vida terrenal, y que todavía recorre con su permanencia mística, con los ojos de la fe hasta penetrarnos en los misterios profundos de su vida oculta en el seno de la divinidad. Por otra parte, esta participación en la vida divina posee una fuerza liberadora que quita su peso a las cuestiones terrenas y nos regala ya en esta temporalidad una parte de eternidad, un fulgor de la vida divina, un camino en la luz.» (El ethos de las profesiones femeninas)

Sabernos acompañados por el Señor en el camino es la clave para afrontar toda situación, sea próspera o adversa. Dejarse acompañar supone confianza en aquel que ha recorrido, de modo semejante, el itinerario de la vida y que si le dejamos, desea seguir caminando junto a cada uno de nosotros. Como dice S. Juan de la Cruz en el libro de Llama de amor viva: “si el alma busca a Dios, mucho más la busca su Amado a ella” (Ll 3, 28). Caer en la cuenta de que es todo un Dios quien nos busca, desea nuestra compañía, es motivo de un profundo agradecimiento y ¿por qué no decirlo?, fuente del mayor gozo y libertad que puede experimentar todo corazón humano.

24 de mayo de 2014

 Vida eucarística

 «Solo por la fuerza de la gracia puede la naturaleza ser liberada de sus impurezas, restablecida en la pureza y dispuesta para la aceptación de la vida divina. Y esta vida divina misma es la fuerza interior de la que proceden las obras del amor. Quien desee mantenerla duraderamente en su interior deberá alimentarla permanentemente a partir de las fuentes de las que emana sin agotarse nunca, a saber, de los santos sacramentos, sobre todo del sacramento del amor. Olvidarse de sí mismo, liberarse de todos los deseos y aspiraciones propios, obtener un corazón para todas las penurias y necesidades ajenas, eso solo puede darse en la relación diaria y confiada en el Salvador en el tabernáculo. Quien visita al Dios eucarístico y con Él se aconseja en todos sus asuntos, quien se deja purificar por la fuerza divina que surge del sacrificio del altar y se ofrece al Señor en ese mismo sacrificio, quien en la comunión recibe al Salvador en lo más íntimo de su alma, ése se verá sin excepción cada vez más profunda y fuertemente atraído en la corriente de la vida divina, crecerá en el cuerpo místico de Cristo, y su corazón será configurado según el modelo del corazón divino.» (El ethos de las profesiones femeninas)

Edith nos habla continuamente de un diálogo íntimo con el Señor y en este texto incide de manera especial en un Jesús presente en la Eucaristía. En ese diálogo frecuente con el Señor vamos dejándonos modelar por quien es nuestro Maestro y desde esa transformación interior, nacerá una vida renovada por el Espíritu, una vida que se alimenta y crece desde ese encuentro con el Señor y que se verifica en lo cotidiano de la misma.

17 de mayo de 2014

Donación mutua

 «Solo Dios puede aceptar  en su totalidad la entrega de un ser humano, y aceptarla de tal manera que el ser humano no pierda su alma, sino que la gane (Mt 10, 37-39). Y solo Dios puede regalarse a sí mismo a un ser humano de tal modo que llene todo su ser, sin perder nada de sí. Por ello es la donación absoluta de sí, el principio de la vida religiosa.» (El ethos de las profesiones femeninas)

La clave de toda vida entregada por amor la encontramos en estas acertadas palabras de Edith. Cuando una persona se entrega a Dios, no pierde nada de ella misma, al contrario, se dispone a un proceso de enriquecimiento personal que culminará en el día sin ocaso en que ya Dios será la plenitud para ella.

Pero mientras está en camino, se va disponiendo en el día a día, a acoger a ese Dios que es el Único capaz de dar plenitud a una persona. Nos evoca el texto evangélico: “Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará. (Mc 8, 35)

10 de mayo de 2014

Ethos de la profesión

 «Por ethos de la profesión entenderemos la actitud anímica duradera o totalidad de los hábitos que en la vida profesional de un ser humano se presentan desde su interior como principio configurador. Por tanto, de él solo puede hablarse cuando la vida profesional presenta de hecho un sello determinado, unitario, esto es,  una impronta que no es únicamente solicitada desde el exterior –por la legalidad radicada en el trabajo mismo, o por prescripciones foráneas-, sino que visiblemente procede del interior. Lealtad, responsabilidad, son actitudes anímicas permanentes que pueden resultar decisivas para el ethos de la profesión, el cual queda luego esencialmente determinado por la actitud que se tiene respecto de la profesión misma.»  (El ethos de las profesiones femeninas)

El principio configurador de toda actividad humana radica en el interior del ser humano; desde esa profunda convicción nacen las actitudes necesarias para desarrollar al máximo todas las potencialidades de la que somos capaces. Edith habla de lealtad, responsabilidad como actitudes anímicas permanentes fundamentales y decisivas para el desarrollo de una profesión, podríamos apuntar también, para afrontar la vida. En nuestras manos está potenciar las actitudes profundas desde las que se va conformando el propio estilo de vida.

3 de mayo de 2014

Pascua de Jesús

 «Mas cuando Dios ha comunicado al alma la luz de la gracia, entonces el ojo de su espíritu queda esclarecido, abriéndose a la luz divina. Y si antes un abismo de tinieblas llamaba a otro abismo de tinieblas (Sal 18, 3) ahora un abismo de gracia llama otro abismo de gracia, que es esta transformación del alma en Dios. De modo que la luz de Dios y la del alma toda es una, unida la luz natural del alma con la luz sobrenatural de Dios y luciendo ya la sobrenatural solamente.» (Ciencia de la cruz)

El gozo del Resucitado se contagia a quienes entran en contacto con Él, es la fuerza del Espíritu de Dios que nos hace pasar de la oscuridad de las tinieblas a la luminosidad del nuevo día que no conoce el ocaso. La luz de Dios y la del alma es una como nos sugiere Edith, porque nosotros recibimos gratuitamente ese don que es el que nos vivifica y que no podemos “fabricar” por nosotros mismos. Tan solo se nos pide receptividad, acogida, agradecimiento al don recibido. ¡Es el misterio inmenso de amor infinito de Dios hacia cada uno de nosotros!

26 de abril de 2014

Getsemaní

 «Ningún corazón humano se ha adentrado jamás en una noche tan oscura como el Hombre-Dios en Getsemaní y en el Gólgota. Ningún espíritu humano buscador podrá penetrar en el insondable secreto del abandono divino de Hombre-Dios moribundo. Pero Jesús mismo puede dar a gustar a algunas almas escogidas algo de esa extrema amargura. Son sus más fieles amigos, a quienes exige la suprema prueba de su amor. Si no se vuelven atrás, sino que voluntariamente se dejan introducir en la noche oscura, Él mismo se convierte en su guía.» (Ciencia de la cruz)

Permanecer junto a Jesús en los momentos de su Pasión y Muerte no es fácil, es más, quisiéramos huir como la mayoría de sus amigos hicieron aquella noche. Tan solo María, el discípulo amado y algunas mujeres estuvieron acompañándole en su dolor. Necesitamos aprender de ellos para no echar a correr ante los sufrientes de nuestro mundo que necesitan nuestra presencia, nuestro “permanecer” pleno de amor y compasión.

Albergamos la esperanza de que la muerte no tiene la última palabra, pero es necesario atravesarla para poder llegar al gran día de la Vida, al encuentro gozoso con Jesús resucitado.

19 de abril de 2014

Semana Santa

 «La fe en el Crucificado – la fe viva, emparejada con la entrega amorosa-, es para nosotros la puerta de entrada a la vida y el principio de la gloria futura; por eso la cruz es nuestro único título de gloria (…) Quien se ha decidido por Cristo, está muerto para el mundo y el mundo para él. Lleva en su cuerpo los estigmas del Señor (Gal 6, 17), es débil y despreciado por los hombres, pero, precisamente por esto, fuerte, pues la fuerza de Dios es poderosa en la debilidad (2Cor 12, 9).» (Ciencia de la cruz)

Iniciamos la Semana Santa en que vamos a recorrer junto a Jesús el largo y doloroso camino que conduce a la vida, a la luz de la Pascua. La debilidad que un Jesús humano muestra, nos invita a acoger a cuantas personas atraviesan dificultades, muertes  en su vida.

Tiempo de reconocer a Jesús pobre, humillado, débil en el rostro de quienes hoy viven el misterio de la cruz, teniendo la certeza segura que la fuerza de Dios radica en esa debilidad, que habla de fracaso y muerte, pero que sabemos no tiene la última palabra. La esperanza nos lleva a la vida y a la luz.

12 de abril de 2014

Respeto a la libertad

 «El alma tiene el derecho de disponer y decidir de sí misma. Es el gran misterio de la libertad personal, frente a la cual se detiene el mismo Dios. Él no quiere ejercer su dominio sobre los espíritus creados sino como un regalo libre de su amor. Él conoce los pensamientos del corazón, penetra los más profundos senos y abismos del alma, adonde su propia mirada no podía llegar, de no ser iluminada con una luz especial a propósito. Pero no quiere apoderarse de lo que es propiedad del alma, sin que ella misma consienta en ello. No dejará de poner, sin embargo, todo en juego, a fin de conseguir que el alma entregue libremente la propia voluntad a la voluntad divina como una donación que ella le hace en su amor y, de esta suerte, poder conducirla hacia la dichosa unión.»  (Ciencia de la cruz)

Especialmente significativo este texto de Edith sobre el profundo misterio de la libertad humana, ante la cual el mismo Dios muestra un respeto inmenso. Este hecho inspira sobrecogimiento y a la vez agradecimiento. Tan solo Dios se acerca a la persona invitando, atrayendo para que sea ella misma la le ofrezca el don de su libertad. ¡Ojalá en nuestras relaciones humanas tuviéramos presente este estilo de relación de Dios hacia cada uno de nosotros!

5 de abril de 2014

Conocimiento de Dios

 «El Dios todopoderoso está ahora ante nosotros como un Dios que es  toda bondad, como “nuestro refugio y fortaleza” (salmo 46, 2). El amor a Él nos inunda y nos sentimos llamados por su amor. Coger la mano de Dios y sostenerla es la obra que co-constituye el acto de fe (…) El conocimiento de Dios que cabe obtener de la fe (fides) solo puede ser adquirido por quien vive en la fe o puede reproducirla interiormente con su vida en su concreción  plena (…).

Pues lo distintivo de la fides y de cuanto descansa en ella es que repercute en la vida entera. Cuanto más firmemente esté uno en la fe, más penetrada y configurada estará su vida por la fe hasta sus últimas consecuencias, y tantos más “frutos del amor” se harán visibles en él.» (Naturaleza, libertad, gracia)

¡Qué palabras tan consoladoras para quienes puedan estar atravesando momentos difíciles en su vida! Dios es nuestro refugio y fortaleza, nos sentimos acompañados, acogidos por quien es toda bondad, coger la mano de Dios y sentirse sostenidos por Él. Es la grandeza de la fe que recibimos como don  de Dios y que a su vez, manifestamos en la vida, compartiendo con los hermanos.

22 de marzo de 2014

Cristo, cabeza de la Iglesia

«Cristo, solo en el cual ha encontrado una morada viva toda la plenitud del amor divino, es por ello de hecho el único representante de todos  ante Dios y la verdadera “cabeza de la comunidad”, que mantiene unida a la Iglesia una. Todos los demás son miembros de la Iglesia, dependiendo en cada caso de la participación que hayan recibido en el espíritu y en los dones, y están obligados a rendir aquello de lo que sean capaces en virtud del talento que les haya sido concedido. Precisamente a causa de la imperfección de esos miembros, ninguno de ellos puede estar seguro de que sea capaz de prescindir de la ayuda que le brinde la actividad amorosa de otros, ni los otros de la suya.» (Naturaleza, libertad, gracia)

Siguiendo el hilo conductor iniciado la semana pasada acerca de los mediadores, en este texto Edith nos ofrece dos grandes verdades: el auténtico mediador ante Dios es Jesús, todos los demás lo son en la medida que se dejan guiar por Él;  son miembros de la Iglesia cuya responsabilidad está en función del don recibido que estamos llamados a hacer fructificar.  Todos somos necesarios y nadie puede prescindir ni siquiera del miembro más insignificante o pequeño; es toda una evocación del texto paulino referido al Cuerpo de Cristo (1Cor 12, 12-30)

15 de marzo de 2014

Mediadores

 “El mediador aparece de la forma más llamativa como instrumento de la gracia divina cuando la luz que se ha encendido en él irradia desde él y conduce a otros por el camino de la salvación. Las obras de amor que –lleno del espíritu- él hace, toda su actitud vital y su conducta vital determinadas por el espíritu, atraen las miradas hacia él sin que él lo quiera. Su santidad resulta patente, aunque solo para aquellos cuyos ojos ya están abiertos, y los atrae al seguimiento. Y quien le sigue se somete con ello al espíritu de la luz, aun  cuando todavía no se haya adentrado hasta su autor personal. En el camino del seguimiento tiene que ser llevado finalmente también a Dios, porque lo central de la vida de su modelo –aquello de lo que fluye todo lo demás- es el constante dirigirse a la fuente de la luz.“ (Naturaleza, libertad, gracia)

Interesantes los rasgos que nos ofrece Edith sobre la figura de los mediadores, aquellas personas que guiadas y configuradas por la luz de Dios, son una ayuda inestimable para quienes están a su alrededor. La persona que ofrece, mediante el testimonio de su vida, una luz en el camino; pero su condición de mediador, implica que quienes se dejan guiar por él, apunten su mirada a quien es la fuente de la auténtica luz y verdad que es Dios. Esta es la grandeza de quien se sabe instrumento, cauce de acercamiento a la raíz de toda verdad y bondad.

8 de marzo de 2014

Reino de la luz

 “El alma solo puede encontrarse a sí misma y encontrar su paz en un reino cuyo señor no la busque por él mismo, sino por ella misma. Llamamos a ese reino, precisamente a causa de esa plenitud que nada desea, sino que rebosa y se regala, reino de la gracia. Y porque ser acogido en él significa ser elevado, lo llamamos reino de lo alto. Las dos cosas están vistas con los ojos de quien lo contempla desde abajo y en relación consigo mismo. Si queremos darle un nombre que lo designe puramente en sí mismo, en su esencia interna, tenemos que decir: el reino de la luz. Cuando la gracia inunda el alma, esta se llena con lo que le es enteramente adecuado y con lo único que le es adecuado. Esta plenitud le sacia. Lo que a partir de entonces la asedie desde fuera no podrá inundarla sin obstáculos. Es acogido, sí, pero se le responde desde la plenitud del alma.“ (Naturaleza, libertad, gracia).

Invitación de Edith a adentrarse en el reino de la luz, en ese lugar donde la gratuidad y la libertad son las notas distintivas y esenciales del mismo.  Podríamos decir que se trata de ese “profundo centro” desde el que la persona es propiamente persona, imagen de Dios.

Su vida es una llamada a la plenitud que la gracia le regala, tarea personal es ir respondiendo con libertad a esa constante interpelación.

1 de marzo de 2014

Fidelidad agradecida

(Con relación al Maestro) “Que en ocasiones, no es fácil mantener el equilibrio adecuado, es algo que he experimentado a fondo durante dos años de cercana relación personal. Hay que reconocer, sin embargo, que el que más ha sufrido a consecuencia de ello ha sido él, que ha entregado por entero su vida a la ciencia. Esto es algo tan asombroso, y lo que se le tiene que agradecer tan inestimable, que no puede surgir ningún sentimiento de ofensa personal. Para mí personalmente sigue siendo el Maestro, cuya imagen ninguna flaqueza humana puede empañar.“ (Carta a Fritz Kaufmann. 22 de noviembre de 1919)

La actitud agradecida de Edith hacia su maestro, es encomiable, máxime cuando hemos ido viendo las dificultades que conllevaba trabajar junto a él, dificultades de comunicación, de organización del inmenso caudal de trabajo que poseía, diferencia de opiniones respecto a la posibilidad de acceso a cátedra de una mujer. Sin embargo, Edith es capaz de valorar todo lo bueno que tiene el Maestro Husserl, de quien tanto ha recibido y aprendido.

22 de febrero de 2014

Dificultades en el camino

“Por lo que a mi trabajo se refiere, las dificultades son mucho mayores de lo que en principio pude vislumbrar. El trabajo es inmenso, pero es que además, trabajar con el querido Maestro (E. Husserl) es complicadísimo: lo grave del caso es que de ninguna manera quiere trabajar en común. Está siempre ocupado con cuestiones particulares, de las que me informa fielmente, pero no se puede conseguir que eche un vistazo al trabajo que, basado en sus viejos materiales, estoy realizando, a fin de que vuelva a tener una idea de conjunto que de momento ha perdido. En la medida en que esto no se logre, es imposible pensar en una formulación definitiva.“ (Carta a Fritz Kaufmann. 12 de enero de 1917)

Edith se siente desbordada por la magnitud del trabajo que tiene que realizar, pero como ella misma confiesa a su amigo y compañero de estudios en Gotinga, Fritz Kaufmann, la principal dificultad radica en esa imposibilidad de trabajar en común, por lo  que es prácticamente imposible lograr una visión de conjunto de toda la obra.
También sucede en la vida real de cada uno que la falta de comunicación y diálogo nos impide tener una visión amplia del mundo que nos rodea, quizá sería bueno preguntarse en qué medida estamos abiertos al diálogo e intercambio con los hermanos, para poder ensanchar el horizonte y no quedarnos con aquello particular que nos ocupa y preocupa.

15 de febrero de 2014

Deseos y proyectos

“He hecho una descripción espantosa del esfuerzo que supone la revisión del material de las Ideas, de modo que una vez más se mostró (Husserl) completamente de acuerdo en confiarme este placer. Al contarle las dificultades con que me he tropezado, de repente surgió la idea, no injustificada, de que se debería repensar toda la teoría sobre la constitución y, por tanto, volver a mirar la primera parte de las Ideas. Esto ha ocurrido dos días, después todo ha vuelto a ser tan aburrido como antes. Ahora, independientemente de las cambiantes ocurrencias del querido Maestro y en la medida en que mis otras ocupaciones me lo permitan, me he propuesto dar una nueva forma al material que tengo, de modo que también sea accesible a otros. Cuando lo tenga hecho, y él siguiera sin decidirse a tomar en sus manos de forma sistemática el trabajo, entonces, por mi propia cuenta, trataría de aclarar los puntos oscuros. Quizás le suene esto un poco a megalomanía, pues, según creo, usted no  tiene (y con toda razón) en alta estima mi talento filosófico.“ (Carta a Ingarden. 5 de enero de 1917)

En esta carta de Edith a su amigo Roman Ingarden, le confiesa sus proyectos de futuro, cuando apenas ha iniciado su tiempo de ayudante de Husserl (desde octubre del año anterior). Sus primeros deseos ante las dificultades de organización del material se ven pronto frustrados, sin embargo, Edith no se deja vencer por ello y quiere hacer un intento de ofrecer luz y claridad. Quizá este aspecto tan propio de la personalidad de Edith es el que nos estimula a imitar: buscadora innata de toda verdad que proyecte una luz en el camino.

8 de febrero de 2014

Vida religiosa

“En el tiempo anteriormente a mi conversión y después, durante un cierto período, llegué a pensar que llevar una vida religiosa significaría dejar de lado todo lo terreno y vivir teniendo el pensamiento única y exclusivamente en cosas divinas. Pero, poco a poco, he comprendido que en este mundo se nos exige otra cosa, y que incluso en la vida más contemplativa no debe cortarse la relación con el mundo; creo, incluso, que cuanto más profundamente alguien está metido en Dios, tanto más debe, en este sentido, “salir de sí mismo”, es decir, adentrarse en el mundo para comunicarle la vida divina.“ (Carta a Calista Kopf. 12 de febrero de 1928).

En una carta dirigida a una dominica de Santa Magdalena de Espira, con la que le unía una relación de amistad, Edith expresa el núcleo central de toda vida consagrada: salir de uno mismo para ser capaz de compartir esa experiencia de amor de Dios profunda con todas las personas. Es un continuo “éxtasis”, un descentrarse de sí para ir al encuentro del hermano. Solo desde ahí se puede entender el auténtico sentido de la entrega total de uno mismo por amor, en total gratuidad, a semejanza de la entrega que Jesús hizo de su vida.

1 de febrero de 2014

¿Quién es mi prójimo?

“Para los cristianos no existen los “extraños”. Nuestro “Prójimo” es todo aquel que en cada momento está delante de nosotros y nos necesita, independientemente de que sea nuestro pariente o no, de que nos caiga bien o no, de que sea “moralmente digno” o no de ayuda. El amor de Cristo no conoce fronteras, no se acaba nunca y no se echa atrás frente a la fealdad y suciedad. Cristo ha venido para los pecadores y no los justos (Mt 9, 13) Y si el amor de Cristo vive en nosotros, entonces obraremos como Él obró, e iremos en busca de la oveja perdida (Lc 15, 4-6).“ (El misterio de la Navidad)

Hemos concluido la Semana de oración por la unidad de los cristianos, en la que todos los años pedimos de manera especial al Señor el don de la unidad. Todos somos hermanos  porque somos hijos del mismo Dios, creemos las verdades de la fe y sin embargo, en nosotros todavía existen diferencias.

El texto de Edith nos habla claramente de la unidad en el amor, no hay extraños para los que somos cristianos, hemos de respetarnos y amarnos por nuestra condición de hijos de Dios y hermanos. La fraternidad universal no es una utopía, hunde sus raíces en el misterio del amor de Dios por cada uno de nosotros. Vivir y hacer realidad este misterio es todo un reto al que estamos llamados de manera que nuestra vida sea una  auténtica participación en el banquete de la unidad.

25 de enero de 2014

Dios es Amor

“Todo el evangelio de Juan es un semejante balbucir de luz eterna que es vida y amor. Dios en nosotros y nosotros en Él, en esto consiste nuestra participación en el Reino de Dios, cuyo fundamento ha puesto el misterio de la Encarnación (…) Si Dios es Amor y vive en cada uno de nosotros, no puede ser de otra manera, sino que nos amemos los hermanos. Por eso precisamente es nuestro prójimo la medida de nuestro amor a Dios“. (El misterio de la Navidad)

Edith nos recuerda la primacía del Amor sobre todas las cosas, la raíz y fundamento de nuestro ser, que nos constituye como personas. Dios está en nosotros, vive en nuestro interior y estamos llamados a descubrirle, dialogar con Él  y a desvelar su rostro a través de nuestros gestos, palabras, en definitiva, manifestarlo en nuestra vida, con el amor a nuestros hermanos. Ser cauce del amor que recibimos de Dios Amor es la vocación a la que todos estamos invitados. Puesto que “quien no ama a su hermano a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve” (1 Jn 4, 20).

18 de enero de 2014

Confianza

“No sabemos, ni debemos preguntarnos antes de tiempo dónde nos conduce el Niño Dios en esta tierra. Solo sabemos que aquellos que ansían al Señor les sucede todo para su bien. Y, además, que los caminos por los que conduce el Salvador van más allá de la tierra.“ (El misterio de la Navidad)

Cuando nos dejamos llevar por la  incertidumbre, las inquietudes asaltan nuestro corazón y podemos llegar a perder la paz; esto sucede porque quizá  sobrevaloramos nuestras planes particulares, nuestros cálculos, en fin, todo cuanto hacemos y quizá descuidamos la confianza en quien realmente lleva nuestra vida y sabe mejor que nadie, precisamente porque nos ama más que nadie, lo que nos conviene.

Confiar, dejar que el Señor guíe y nos ilumine es un buen estímulo para seguir caminando con la esperanza de saber que nuestra meta no termina aquí en la tierra sino que apunta hacia la eternidad.

11 de enero de 2014

Reyes Magos

“Los reyes, desde el lejano Oriente habían seguido con la misma fe sencilla la maravillosa estrella; sobre ellos se derramó el rocío de la gracia de las manos del Niño y “se llenaron de una inmensa alegría” (Mt 2, 10). Esas manos dan y exigen al mismo tiempo: vosotros sabios, deponed vuestra sabiduría y haceos sencillos como niños; vosotros reyes, entregad vuestras coronas y tesoros e inclinaos con humildad ante el Rey de Reyes; cargad sobre vosotros sin titubeos las fatigas, penas y sufrimientos que su servicio exige.“ (El misterio de la Navidad)

Celebrar la Epifanía es celebrar el deseo que tiene Dios de manifestarse, de regalarse a cada uno de nosotros, sin hacer distinciones, a todos por igual; tan solo quiere que nosotros abramos nuestro corazón con sencillez, como los niños, que son capaces de ver con limpieza y transparencia la verdad.

Ser acogido por el Señor para ir siendo acogedores de los hermanos, con el gozo de quien se sabe amado, con la alegría a la que nos invita el Papa en su exhortación apostólica: La alegría del Evangelio. Este podría ser un buen deseo en el inicio del recién estrenado año.

4 de enero de 2014

Navidad

“Son figuras luminosas que se arrodillan en torno al pesebre: los tiernos niños inocentes, los confiados pastores, los humildes reyes, Esteban, el discípulo entusiasta, y Juan, el discípulo predilecto. Todos ellos siguieron la llamada del Señor. Frente a ellos se alza  la noche de la incomprensible dureza y de la ceguera: los escribas, que podían señalar el momento y el lugar donde el Salvador del mundo habría de nacer, pero que fueron incapaces de deducir de ahí el “Vamos a Belén” (Lc 2, 15); el rey Herodes que quiso quitar la vida al Señor de la Vida. Ante el Niño en el pesebre se dividen los espíritus. Él es el Rey de los Reyes y el Señor sobre la vida y la muerte (…). El nos habla también a nosotros y  nos coloca frente a la decisión entre la luz y las tinieblas.“(El misterio de la Navidad)

Este tiempo en que seguimos celebrando el misterio de a Navidad nos sentimos interpelados profundamente a posicionarnos entre el mundo de la luz o el de las tinieblas, entre la verdad y la falsedad.

A punto de terminar este año e iniciar uno nuevo, sería bueno renovar nuestro deseo de caminar guiados por la luz de la verdad que Jesús nos regala con su nacimiento.

28 de diciembre de 2013

La Palabra se hizo carne

“El Niño divino se ha convertido en maestro y nos ha dicho  qué es lo que tenemos que hacer. No basta con arrodillarse una vez al año frente al pesebre, dejándose cautivar por el mágico encanto de la Nochebuena para que la vida humana sea inundada de la vida divina. Para ello es necesario que toda nuestra vida esté en contacto con Dios, que pongamos oído atento a las palabras que Él ha pronunciado y que nos han sido transmitidas y que las llevemos a la práctica. Sobre todo hemos de rezar tal como el mismo Señor nos lo inculcó: “Pedid y recibiréis” ((Mt 7, 7). Esa es la garantía de que seremos oídos. Y quien cada día y de corazón dice: “Señor, hágase tu voluntad”, puede confiar plenamente en que no actuará en contra de la voluntad de Dios, aun cuando no tenga una certeza subjetiva.“ (El misterio de la Navidad)

Estamos a punto de celebrar un año más el misterio del Amor de Dios, que quiso compartir nuestra naturaleza humana y hacerse uno de nosotros. Es tiempo para ahondar en la grandeza de ese inmenso e insondable misterio que nos desborda y ante el cual solo cabe permanecer en actitud agradecida.

Escuchamos a nuestro alrededor mensajes de paz, alegría que deseamos a todos, y es alentador compartir estos mensajes, pero bien es verdad que para que adquieran su auténtico y profundo significado y no queden en palabras huecas, hemos de dejarnos iluminar por la Luz, el Amor y la Verdad que en un lugar humilde de Belén se encarnó.

¡Feliz Navidad!

21 de diciembre de 2013

San Juan de la Cruz

“Apenas si es necesario hablar del amor: toda la doctrina del Santo es una enseñanza de amor, una indicación de cómo puede llegar ahí el alma, ser transformada  en Dios, que es el amor. Todo depende del amor, porque al final seremos «examinados en el amor» (Dicho de luz y amor, 59).

Y su vida entera es una vida de amor: unión íntima con sus familiares más cercanos en el amor a Dios; olvido de sí mismo y entrega generosa al servicio de los enfermos; bondad paternal para con sus súbditos; incansable paciencia con los penitentes de todas clases; respeto para con las almas; deseo ardiente de liberarlas para Dios; discernimiento de espíritus, para enseñar a las almas los diversos caminos de Dios y, además, la más delicada adaptación a los distintos casos: a los novicios los sacaba al aire libre, les dejaba que cada uno escogiese un lugar solitario de su agrado, para que allí según la inspiración divina, cada uno llorase, cantase o rezase.

Ni siquiera para sus enemigos tiene una palabra hiriente. Lo que le hacen, para él es solo obra de Dios. De ello no debe ni hablarse. Todas estas diversas formas de amor al prójimo tienen su raíz en el amor de Dios y del Crucificado.“ (Ciencia de la cruz)

Celebramos toda la familia del Carmelo descalzo a Juan de la Cruz, nuestro guía y maestro espiritual que encarnó a la perfección el espíritu y carisma que Santa Teresa deseó para sus hijos e hijas.

Su testimonio de vida y sus obras son el mejor exponente de ese Amor que Juan encarnó y que cual llama viva, ardía sin cesar. Leer sus escritos, leerse en ellos es una invitación que siempre nos interpela y anima a pasar los fuertes y fronteras, para gozar de aquella cena que recrea y enamora.

14 de diciembre de 2013

Gozosa esperanza

“El reino de los cielos es, ante todo, la vida en la filiación divina: la certeza embriagadora de estar protegido por una bondad y un amor infinitos e inmutables; el amor del Padre que conoce todas nuestras necesidades y que tiene preparado un remedio para cada una; en quien encontramos consuelo en cualquier sufrimiento, cuya misericordia infinita nunca se cansa de perdonarnos lo que hemos hecho mal (…)

Experimentar de manera siempre nueva e inesperada esta bondad paterna, esta es nuestra felicidad en la tierra. Todavía no contemplamos a Dios cara a cara (1 Cor 13, 12) tal como se nos ha prometido. Pero que Él se deja encontrar por aquellos que lo buscan con todo el corazón, esto lo experimentamos ya en esta vida.“ (Dichosos los pobres en el espíritu)

Estamos  en el tiempo de Adviento, tiempo en que se nos invita a vivir la esperanza, en actitud abierta y gozosa pues sabemos que el Señor nos ama entrañablemente, confiar y abandonarse en sus brazos es lo que constituye el núcleo de nuestra esperanza. La experiencia de Edith nos resulta iluminadora en este tiempo en que tanto necesitamos renovar el espíritu de la auténtica y profunda alegría.

7 de diciembre de 2013

Entregar la vida

“La autoentrega es la más libre obra de la libertad. Quien se entrega a la gracia tan enteramente despreocupado de sí mismo –de su libertad y de su individualidad- se fundirá en ella de ese mismo modo, siendo enteramente libre y enteramente él mismo. Sobre este trasfondo destaca claramente la imposibilidad de encontrar el camino mientras uno  aún se mire a sí mismo.” (Naturaleza, libertad y gracia)

La libertad es el mayor don que todo ser humano posee. Solo la persona que es capaz de elegir en libertad, es capaz también de entregarse sin reservas; en cambio, quien permanece esclavo de sí mismo o de otros, se limita e imposibilita su propia libertad.

Como señala Edith, quien se entrega a la gracia, a Dios, al que nos ama sin medida para sin medida, ofrecérsenos, recibe la totalidad de su libertad y de su ser. Desde esa experiencia, podemos atisbar que tanto la libertad como el amor son los regalos mayores que recibimos al nacer y estamos llamados a vivir en plenitud.

30 de noviembre de 2013

Año de la fe

“Incluso dentro de la fe hay diferentes formas de entender y conocer. El que lee con confianza la Sagrada Escritura acepta todo lo que lee “en fe”, es decir, como verdad revelada; pero con ello no se dice que comprenda todo vivamente, podría tratarse de una amplia comprensión vacía del sentido de las palabras e inoperante en el aspecto experiencial. La diferencia se advierte claramente cuando un pasaje de la Escritura frecuentemente leído aflora bajo nueva luz, en una luz que nos muestra lo que hasta ahora nos era oculto en Dios o en la propia alma.

También nosotros podemos encontrarnos a nivel muy personal por una exigencia divina que hasta ahora no nos era clara; o pueden destellar en su conjunto verdades de fe comprendidas hasta ahora separadamente. Con esto nuestro conocimiento de Dios se enriquece, nuestra relación con Dios se profundiza y se ordena mejor, pero no obstante todo, no nos topamos con Dios mismo.

Sin embargo, puede suceder que una palabra de la Escritura me afecte tan íntimamente que me sienta llamado por Dios mismo y que advierta su presencia. El libro, el escritor bíblico y el predicador que escucho, desaparecen; Dios mismo habla, y Él me habla. El campo de la fe entonces no se abandona propiamente, pero momentáneamente soy elevado al conocimiento experiencial de Dios. Fundamentalmente esta es la meta de toda teología: dejar libre el camino que lleva a Dios mismo.” (Caminos del conocimiento de Dios)

El Año de la Fe que hoy concluye ha constituido un tiempo de gracia para poder ahondar en el misterio de nuestra vida. La fe es luz y guía en nuestro camino y a la vez es “noche oscura” en palabras de S. Juan de la Cruz. Es un inmenso regalo de Dios a cada uno de nosotros que nos invita a recibirlo con agradecimiento y supone un reto a nuestra libertad personal. Nos interpela a crecer en ese diálogo de amistad con quien sabemos nos ama y desde esa confianza, trabajar y cultivar ese don.

Testigos de fe son innumerables como Edith y tantas personas que nos han mostrado con su vida que la primacía del Reino de Dios es lo “único necesario”. Vivida la fe como don y tarea es a lo que se nos invita para hacer más humano el mundo que nos rodea.

24 de noviembre de 2013

Búsqueda de la verdad

“Este astillamiento del tiempo, impensable para realizar un trabajo propio, lo he empleado el año pasado para traducir un libro del cardenal Newman, The Idea of a University. Y ahora se me pide un segundo volumen. Traducir me proporciona verdadera alegría. Además, para mí es muy hermoso sentirme tan cerca de un espíritu como Newman, como la traducción trae consigo. Su vida entera ha sido solo una búsqueda de la verdad religiosa y le ha conducido inevitablemente a la Iglesia católica”. (Carta a Ingarden, 19/6/1924)

Dos personas excepcionales, como fueron el cardenal Newman y Edith Stein nos muestran en su vida cómo puede hacerse realidad esa búsqueda sincera de la auténtica verdad, búsqueda no exenta de dificultades, que les llevaría a cada uno de ellos a vivir en medio de incomprensiones, sufrimientos y en el caso de Edith, la suprema entrega de su vida.

El testimonio de ambos nos invita a ser constantes en ese proceso largo, duradero y plagado de “oscuridad” de la apasionante búsqueda de la Verdad con la esperanza cierta de que al fin, nuestro gozo pleno será “la luz amable”, en palabras del cardenal Newman.

16 de noviembre de 2013

Piedras vivas

“En la vida oculta y silenciosa se realiza la obra de la redención. En el diálogo silencioso del corazón con Dios se preparan las piedras vivas con las que va creciendo el Reino de Dios y se forjan los instrumentos selectos que promueven su construcción. La corriente mística que discurre a través de todos los siglos, no es ningún brazo perdido que se haya separado de la vida de oración de la Iglesia, sino que es su vida más íntima.” (La oración de la Iglesia)

Apenas las palabras pueden llegar a definir la inmensa riqueza de la sabiduría escondida en lo profundo de nuestro ser. Pero es en lo oculto, en lo aparentemente insignificante donde se realiza la obra de Dios, donde discurre la “corriente mística” de vida que va haciendo de nosotros piedras capaces de generar vida e ir construyendo ese Reino de Dios al que el Señor nos invita.

9 de noviembre de 2013

Llegar a hacerse

“Lo que el individuo tiene que ser según su determinación –es decir, como imagen del arquetipo divino-, no es así desde la eternidad, tampoco lo es desde  el inicio de su ser, lo es como posibilidad  pero no en realidad;  tiene que llegar a hacerse. Este hacerse dura plenamente toda su existencia (…) individuo y comunidad no son algo acabado, están siempre haciéndose, en vía de desarrollo.”  (Fundamentos teóricos de la labor social de formación)

Edith, conocedora de la naturaleza humana, sabe que no disponemos de la plenitud de nuestro ser, que nuestra vida no es un círculo cerrado sino que estamos siempre en continuo desarrollo, es una gran verdad que experimentamos a medida que transcurre nuestra vida. Y es un gran motivo de esperanza saber que siempre tenemos la posibilidad de ir creciendo como personas, de ir “haciéndonos” o quizá sería más acertado decir, “dejarnos hacer”, no en el sentido de cruzarnos de brazos sino de permanecer en actitud abierta y acogedora de todo cuanto se nos ofrece para constituirnos en auténticas personas, a “imagen y semejanza de Dios”.

2 de noviembre de 2013

Cimientos de la fe

“La formación religiosa, de hecho, tiene que poner las bases para una auténtica vida de fe, y la fe no es objeto de fantasía ni de un sentimiento piadoso, sino comprensión intelectual (aunque no se trate de penetración racional) y adhesión de la voluntad a las verdades eternas; la fe plena y formada es una de las acciones más profundas de la persona en donde se realizan todas las potencias. Los sentidos y la fantasía mueven la inteligencia y son necesarios como punto de partida; los movimientos del ánimo estimulan la voluntad a adherirse, de ahí que sean una ayuda preciosa. Pero si se contenta con eso, si no se estimulan los actos propios de la inteligencia y de la voluntad, difícilmente se formará una vida de fe auténtica.” (La mujer como miembro del Cuerpo místico de Cristo)

Seguimos ahondando en el tema de la fe en este Año a ella dedicada y que estamos a punto de concluir. Edith nos ofrece algunas de las claves que pueden despejar ciertas dudas sobre la naturaleza de la fe. Nos dice que la fe puede ser comprendida por la razón, no son incompatibles razón y fe, implica adhesión de la voluntad, por lo tanto, de toda la persona consciente de su propia libertad que se adhiere a las verdades eternas. No se trata de una especie de sentimiento piadoso ni una idea producida por nuestra fantasía. Requiere poner en juego tanto el pensamiento como la voluntad para que vaya adquiriendo la solidez suficiente y necesaria de modo que llegue a ser verdadera y auténtica.

26 de octubre de 2013

Auténticos valores

“Toda la familia me definió desde la más tierna infancia por dos cualidades: se me reprochaba (con toda razón) el ser ambiciosa y también se me llamaba la “lista” Edith. Ambas cosas me dolían mucho. La segunda porque yo interpretaba que lo decían pensando que yo me lo creía y, además, me parecía que se indicaba que solamente era lista. Desde los primeros años de mi vida yo sabía, por otra parte, que era más importante ser bueno que listo.” (Autobiografía. Vida de una familia judía)

Vamos conociendo a Edith a través de sus escritos y en este de la Autobiografía destacamos rasgos de su personalidad que ella, como buena “examinadora” de la realidad, es capaz de transmitirnos. En su familia gozaba de gran estima por sus cualidades intelectuales que apuntaban desde niña. Pero bien sabe que no es lo más importante destacar en ese aspecto en el que Edith brilló desde sus primeros años. Sabe que la bondad del corazón, bondad que ella veía en el testimonio de su madre, es uno de los dones más valiosos que poseemos los seres humanos y responsabilidad nuestra es cultivar y hacer crecer.

19 de octubre de 2013

Diálogo fe y razón

“Desde el punto de vista de la “filosofía cristiana” no existe, pues, ningún inconveniente para un trabajo común (con la filosofía fundada en la razón natural). Puede ella ir a la escuela de los griegos y de los modernos para enriquecerse según el principio: “examinar todo y conservar lo mejor” (1 Tes 5, 21). Por otra parte, puede poner a la disposición lo que ella misma puede dar, dejando a los otros el examen y la selección.” (Ser finito y ser eterno)

Filosofía y teología, fe y razón, no están enfrentadas, al contrario, ambas se pueden enriquecer mutuamente con sus propios postulados. En este tiempo en que no solo es necesario el diálogo en todos los campos del conocimiento, sino también en la propia convivencia humana, el testimonio de Edith, que encarnó en su propia vida la capacidad de dejarse iluminar tanto por la fe como por el conocimiento racional, nos estimula a vivir en constante y  fundamental diálogo para “examinar todo y conservar lo mejor”.

12 de octubre de 2013

Lenguaje de Dios

“Dios es el teólogo originario. Todo hablar sobre Dios presupone que Dios hable. Su lenguaje más propio, ante el cual la lengua humana debe callar, no se ajusta a las palabras humanas ni a ningún lenguaje figurado. Es una aprehensión de la persona, a la que va dirigida y exige como condición para su percepción la entrega personal.” (Caminos del conocimiento de Dios)

Toda iniciativa de diálogo la lleva Dios en primer término, su lenguaje que a veces nos es desconcertante siempre provoca en nosotros una interpelación, necesita ser escuchado por nosotros en actitud de apertura sincera para poder establecer un auténtico diálogo que nos moverá a una respuesta; en la medida en que nuestro corazón se abra a su palabra, asimismo seremos capaces de poder ofrecer una palabra plena de sentido, incluso una entrega total de nuestra vida.

Quizá nos vendría bien preguntarnos cuál es la disposición con la que acogemos en nuestra vida esa Palabra que nos “provoca”, nos sacude de nuestro letargo, de ahí depende en gran medida nuestra capacidad de amar con autenticidad.

5 de octubre de 2013

Pobres de espíritu

“Al que le ha tocado el rayo de gracia, ese reconoce que todo saber humano es fragmentario y no es capaz de darnos información sobre lo único necesario (Lc 10, 42). Ya no puede estar orgulloso de su patrimonio de conocimientos y, en consecuencia, ya no puede dirigir su anhelo exclusivamente a ello. Él estará alegremente dispuesto a renunciar a toda la ciencia del mundo para alcanzar un vislumbre de sabiduría celestial; pero también estará dispuesto, si es voluntad de Dios, a utilizar sus dones y conocimientos en el campo de la investigación y enseñanza natural, o en otro campo de actuación y creación espiritual, para la gloria de Dios y salvación de los hombres. Solo cuando dirige impertérrito la mirada hacia “lo único necesario”, y se guía por este en el conjunto de su hacer u omitir, entonces el mayor de los letrados puede ser tan humilde y sencillo, y así verdaderamente pobre en el espíritu, como una campesina analfabeta.”  (Dichosos los pobres en el espíritu)

La verdadera sabiduría no es un cúmulo de ciencia o conocimientos sobre alguna materia, bien lo sabemos, solo quien sinceramente se abre a acoger en su corazón “lo único necesario”, se encuentra en vías de poder atisbar algo de la esencia de la misma. Solo falta que la reconozca como don y no como triunfo personal y que se abra a la posibilidad de compartirla, con sencillez evangélica, con la mirada puesta en Aquel que le ha concedido todo lo que posee y es capaz de hacerlo fructificar en bien de sus semejantes. Entonces se le podrá llamar “pobre de espíritu”.

28 de septiembre de 2013

Don y tarea

“Lo que el individuo tiene que ser según su determinación –es decir, como imagen del arquetipo divino-, no es así desde la eternidad, tampoco lo es desde  el inicio de su ser, lo es como posibilidad  pero no en realidad;  tiene que llegar a hacerse. Este hacerse dura plenamente toda su existencia.” (Fundamentos teóricos de la labor social de formación)

 La posibilidad de transformación de la persona es todo un don que nace con ella y culmina con el encuentro en plenitud cara a cara con Dios. Mientras vamos caminando en esta vida, vamos intentando “ir siendo” lo que cada uno seremos, es un estímulo en el caminar, nada hay cerrado a nuestras posibilidades, no podemos vivir de estereotipos ni de estructuras cerradas; la libertad que el Señor nos regala como don precioso es el instrumento del que nos servimos para ir siendo cada vez más esa “imagen y semejanza de Dios” que estamos llamados a encarnar.

21 de septiembre de 2013

Fiesta de la Cruz

“Cuando hablamos de “ciencia de la cruz”, no ha de entenderse en el sentido corriente de “ciencia”: no se trata de una simple “teoría”, es decir, ni de una pura relación -verdadera o pretendida- de proposiciones auténticas, ni de un edificio ideal construido con pensamientos coherentes. Se trata de una verdad bien conocida -una teología de la cruz-, pero verdad viva, real y operante: como un grano de trigo que se siembra en el alma, echa raíces y crece, así da al alma un sello característico y la determina en sus acciones y omisiones, de tal modo que por ellas resplandece y se manifiesta. En este sentido se habla de una “ciencia de los santos” y nosotros hablamos de ciencia de la cruz.”  (Ciencia de la Cruz)

Celebrar el misterio de la cruz al que Edith estuvo particularmente unida, es celebrar el triunfo de la vida sobre la muerte, sabemos que la “ciencia de la cruz” no es un tratado  teórico sobre algún tema, sino una ciencia experiencial, cuyo campo de estudio es la propia vida. Edith asumió esta ciencia en su persona desde el momento que intuyó que la entrega de la propia vida por sus hermanos es el camino a seguir, tal como hizo Jesucristo. Desde la propia entrega es desde donde se puede entender el misterio de la vida y de la muerte, entonces estamos en el camino de la verdadera sabiduría, de la “ciencia de los santos” que como Edith y numerosos testigos a lo largo de la historia, dieron fruto abundante.

14 de septiembre de 2013

 Trabajo como vocación

“Quien considere su trabajo como simple fuente de ganancia o como pasatiempo lo desarrollará de una forma distinta de aquel otro para quien sea “vocación profesional” en sentido propio, es decir, de aquel otro que se sienta llamado para ello. En sentido estricto, solo en este último caso puede hablarse de ethos profesional vocacional.” (El ethos de las profesiones femeninas)

El trabajo considerado como vocación tiene un sentido pleno, muy distinto al  que es considerado como medio de vida sin más, en que la persona no se siente tan implicada en su realización. Edith nos invita a retomar el profundo sentido del trabajo, considerado como auténtica vocación, llamada a dar lo mejor de uno mismo. Es de esta manera como podremos ir construyendo un mundo más humano, más habitable y más justo.

31 de agosto de 2013

Nacimiento del Carmelo teresiano

“Una se siente trasladada en el tiempo en que nuestra Santa Madre Teresa, la fundadora del Carmelo reformado, atravesaba España de norte a sur y de este a oeste, plantando  nuevas viñas para el Señor. Y querría trasplantar en nuestro tiempo algo del espíritu que invadía a esta gran mujer que, en un siglo de luchas y turbulencias, construyó un maravilloso edificio. Quiera ella enviarnos su bendición para que, al menos esta pequeña descripción sobre su vida y obras, reciba algunos rayos de su espíritu y los contagie en el corazón de los lectores; y que despierte el deseo de conocerla más cercanamente en las fuentes, en el rico tesoro de sus propios escritos; y quien aprenda a beber de estas fuentes, no se cansará de recoger allí de nuevo ánimo y fuerza. ”  (Amor con amor)

Al poco tiempo de entrar Edith en el Carmelo de Colonia, escribe un breve trabajo sobre Santa Teresa de Jesús (2 de febrero de 1934). Lo recordamos hoy, día que la gran familia del Carmelo teresiano celebra su nacimiento.

El 24 de agosto de 1562, fiesta de S. Bartolomé se hizo realidad la primera fundación de Santa Teresa: el Carmelo de S. José de Ávila. Unas poquitas mujeres que movidas por el Espíritu Santo, con la fuerza que da el amor recibido de Dios, se lanzan a vivir el ideal evangélico como una pequeña familia que pronto irá creciendo.

Conocer a Teresa en sus escritos es como dice Edith una fuente donde nutrirse de fortaleza y ánimo en el camino de la vida.

24 de agosto de 2013

Dios es Amor

“El hecho de que Dios sea acogido por el alma significa que esta se abre libremente a Él y que se entrega a esta unión, de manera que solo es posible entre personas espirituales. Se trata de una unión de amor: Dios es el amor y la participación en el ser divino, que garantiza la unión, debe ser una participación en el amor. Dios es la plenitud del amor.”  (Ser finito y ser eterno)

No nos cansaremos de incidir en la necesidad de una auténtica libertad para vivir la fe; esta no tiene sentido sino desde la apertura y la acogida libre de quien ha hecho opción por Dios, de quien se fía plenamente de Aquel que sabe le ama, en toda circunstancia y necesidad.

Como dice Edith: Dios es la plenitud del amor y de ese amor, participamos nosotros también en la medida en que abrimos nuestro corazón, nuestra vida a esa invitación, libre y respetuosa que Dios hace a cada uno de nosotros. La respuesta vendrá dada desde la libertad y el amor, a ello nos anima Edith con su vida y su palabra.

17 de agosto de 2013

Nacimiento a la Vida

“Ese día tenía para mí una significación especial: yo había nacido el día de la Reconciliación, y mi madre consideraba siempre la fiesta de la Reconciliación como el día de mi cumpleaños, aunque el día de las felicitaciones y regalos era el 12 de octubre. Este hecho lo valoraba mi madre extraordinariamente, y a mí me parece que su actitud, más que otras cosas,  ha sido la causa de serle tan querida su hija más pequeña.” (Autobiografía. Vida de una familia judía)

Para los judíos la fiesta del Yom Kipur es un día de celebración y fiesta, está considerado el día más santo y solemne del año. Es el día de la Reconciliación. En este día nació Edith a la vida terrena, para gozo de su madre que lo consideraba un signo de especial predilección.

Ayer celebramos el día de su entrada a la auténtica Vida, la vida eterna. Edith encarnó en su vida y en su muerte, el sacrificio que el propio Jesús, judío como ella, llevó a término. Entrar en el misterio de la reconciliación supone seguir los pasos de Jesús, Edith los asumió hasta las últimas consecuencias.

Como ella, sabemos que la muerte no tiene la última palabra sino que estamos llamados a la Vida en plenitud.

10 de agosto de 2013

Mirando el futuro con esperanza

“Después de la guerra se hará realidad el derecho a voto, y con ello la composición del Parlamento y también la del Ministerio será otra cosa. Entonces mi querida Prusia será alemana y con ello, a la vez, centroeuropea.

Me alegro mucho de que ahora también esté usted afronte el futuro con más confianza. Es un resultado que siempre había esperado de su viaje a casa. Usted conoce bien mi fe en el futuro. Y aun cuando a veces estoy agotadísima y a duras penas soporto la presión de las circunstancias presentes, sin embargo no me dejo desconcertar por tales sensaciones, y espero que tiempos mejores me devolverán las antiguas energías vitales.” (Carta a Roman Ingarden. 28/1/1917)

Edith piensa que la situación política será mejor después de la confrontación mundial, comparte con su amigo Ingarden sus propias expectativas y se alegra de que también sienta ese futuro con esperanza.

Aunque muchas veces los deseos no se lleven a término, la actitud de esperanza a la que nos invita Edith es siempre una interpelación a nuestra mirada dirigida hacia la vida y los acontecimientos. Puede parecer una paradoja verse en situaciones difíciles y afrontarlas desde una profunda convicción de fe en el futuro. Sabemos por el testimonio de Edith y de tantas personas que quizá en los tiempos de mayor oscuridad es cuando resurge con mayor fuerza la luz de la esperanza.

3 de agosto de 2013

Conocimiento desde la fe

“Porque conviene aquí acentuar esto: lo que la Revelación nos comunica no es simplemente algo incomprensible, sino un significado comprensible que no puede ser percibido ni probado por hechos naturales; no puede ser “comprendido” (es decir, que no puede ser agotado conceptualmente), ya que esto es algo inconmensurable e inagotable que cada vez nos hace conocer de sí mismo lo que quiere; pero en sí mismo es transparente y para nosotros lo es en la medida en que nosotros recibimos la luz, y es fundamento para un nuevo entendimiento de los hechos naturales que, precisamente, se revelan como hechos que no son únicamente naturales.” (Ser finito y ser eterno)

Seguimos reflexionando en torno al misterio de la fe que como nos dice Edith, nos revela algo comprensible aunque no demostrable como un conocimiento científico. La Verdad es inagotable, transparente, se nos ofrece como luz que nos permite comprender en su auténtico significado cuanto vivimos. La fe es un don, pero también es tarea por parte de quienes deseamos que ese don vaya creciendo y afianzándose en nuestro ser personal. Cuando vemos el itinerario que Edith fue recorriendo en su vida, nos damos cuenta que la clave se encuentra en una búsqueda sincera, constante, apasionada de esos valores auténticos: verdad, bondad, belleza, …que no son sino pequeños destellos de la Verdad que es Dios.

27 de julio de 2013

Libertad en la amistad

 “Dios mismo se aproxima al hombre, aunque no en toda ocasión se le sienta presente como el conocer experiencial. En el conocimiento natural se da un aproximarse por medio de imágenes, de obras y de múltiples efectos. En la fe se da autocomunicación personal mediante la palabra. Ahora bien, en todo conocimiento de persona, frente a abrirse a uno mismo, está la posibilidad de cerrarse, o de esconderse detrás de su propia obra. Esto viene a indicar que hay algo que tiene aún significado real, pero no abre el acceso a la persona, impidiendo el contacto de su espíritu con el otro.”  (Caminos del conocimiento de Dios)

Toda relación humana, para que sea auténtica tiene que darse en libertad y respeto hacia la libertad de la otra persona. Así sucede también con la relación con Dios, relación a la que se puede abrir o cerrar la puerta. Hay posibilidad de diálogo si abrimos la puerta, si deseamos entrar en relación con Dios, si queremos mantener esa relación de amistad a la que nos invita constantemente quien sabemos nos ama. Sabemos que la iniciativa nos viene de Dios, y aunque este acercamiento suyo, no lo percibamos como una experiencia palpable, no por ello deja de ser auténtico y real.

Nos es necesario afinar el sentido espiritual, como Edith testimonió a lo largo de su vida, para percibir esa llamada y abrirnos a la misma. Aunque Dios seguirá siendo respetuoso con nuestra libertad y nunca nos forzará. Sabemos que su respeto por nuestra libertad es una auténtica interpelación para nosotros.

20 de julio de 2013

Rayos de luz

“Se puede haber leído, oído y dicho cien veces una frase de la Escritura, incluso entendida en diversos sentidos, pero no ha llegado a lo más íntimo – se ha quedado en la superficie como la semilla en tierra pedregosa y no puede llegar a germinar. Pero, de repente, una vez se introduce y se convierte en luz que parpadea, luz resplandeciente, que ilumina los misterios de la fe y aclara el propio oscuro camino de la vida.”  (La colaboración de los centros conventuales en la formación religiosa de la juventud)

La Palabra de Dios tiene la fuerza de interpelarnos en lo más hondo de nuestro ser, aunque a veces queda en la superficie y no llega a ese “profundo centro” en palabras de Juan de la Cruz. La luz de la fe, evocando la reciente encíclica del Papa Francisco nos ayuda en nuestro caminar que transcurre entre luces y sombras. Estas palabras de Edith reflejan una experiencia que todos podemos asumir y reconocer en determinados momentos de nuestra vida, a veces no percibimos lo que quizá en un instante fugaz, logramos ver. Ser tierra fértil, porosa, en la que la semilla de la Palabra pueda germinar y dar fruto es toda una invitación y un reto.

13 de julio de 2013

Recuperar valores éticos

“Así  como es amable mi madre y dispuesta a ayudar a todas las personas,  es especialmente intransigente contra las faltas de carácter siguientes: ante todo la hipocresía, impuntualidad y una exagerada autosuficiencia. Le son intolerables gentes que les gusta sobre todo hablar de sí mismas y que nunca terminan de ponderar sus propios éxitos” (Autobiografía. Vida de una familia judía)

Este mundo que valora tanto la imagen, las grandezas humanas, en el que se hace una exaltación de un excesivo culto a los valores materiales y físicos,  bien nos viene refrescar el espíritu con valores permanentes que Edith destaca de su  madre a la que admiraba por su entereza y honestidad.

Quizás nos sea necesario recordar en este tiempo de crisis, no solo económica, que los auténticos valores éticos pueden ser la clave para reconstruir nuestra sociedad, mejor dicho, para transformar al ser humano que en sí lleva la semilla capaz de afrontar y encauzar toda dificultad.

6 de julio de 2013

Aceptación en libertad

“La fe es un don que debe ser aceptado. Libertad humana y divina se encuentran juntas aquí. Pero es un don que aspira siempre a más: como conocimiento oscuro e incomprensible despierta el anhelo por la claridad desvelada, y como encuentro mediato la aspiración al encuentro inmediato con Dios.” (Caminos del conocimiento de Dios)

La clave de la fe reside en la libertad que poseemos para poder aceptarla o rechazarla. En palabras de Adolphe Gesché, teólogo belga,  Dios mismo, nuestro Dios se nos ofrece a nosotros en esta fragilidad.  Se niega a violentarnos y a anular nuestra libertad. La grandeza de Dios consiste en haberse atrevido a crear un ser que pueda decirle sí o decirle no, y que puede hacerlo con plena lealtad.

Ciertamente, nuestra libertad es el mayor don que Dios nos regaló al crearnos, ser conscientes de cuanto significa y el uso que hagamos de este don, nos hace responsables y al mismo tiempo, nos interpela en lo más propio de nuestro ser. Edith percibió en su vida la fuerza de la fe asumida con plena responsabilidad y nos anima a ser  testigos vivos y coherentes de la misma.

29 de junio de 2013

Al paso del ser humano

“El camino de la fe nos da más que el del conocimiento filosófico; el camino de la fe nos conduce al Dios personal y cercano, al amante y al misericordioso y nos da una certeza que no se encuentra en ninguna parte en el conocimiento natural. Sin embargo, también el camino de la fe es un camino oscuro. Dios mismo baja el tono de su lenguaje a la medida del hombre  a fin de volver asible al inasible. ” (Ser finito y ser eterno)

Seguimos ahondando en el misterio de la fe y las reflexiones que Edith nos ofrece pueden proyectar luz en este camino que no por ser oscuro es impracticable. Todo lo contrario, el camino de la fe nos descubre un Dios personal y cercano, que nos ama y es pura misericordia, dispuesto siempre a dejarse entender y acoger por quien desea ser su amigo y compañero de viaje.

Dios se hace a la medida de cada uno. Quizá nos desborde esta gran y auténtica verdad, pero lo bien cierto es que Dios, que es amor, nos constituye como personas y nos invita a entrar en relación de amistad con Él.

22 de junio de 2013

Desilusiones humanas

“Estoy tan harta de la política que estoy asqueada. Me falta por completo el instrumental habitual para ello: una conciencia robusta y una piel espesa. De todos modos, deberé continuar hasta las elecciones (para la Asamblea nacional del 19 de enero de 1919, constituyente de la República alemana en Weimar), ya que hay mucho que hacer. Pero me siento completamente desarraigada y sin patria, entre las personas con las que debo relacionarme. Si logro quitarme de encima todas estas cosas, en ese caso quisiera preparar un trabajo de oposición a cátedra. En la “nueva Alemania” –caso de que exista- el concurso a cátedra ya no entrañará dificultad básica alguna. Probaría primero en Breslau, previsiblemente con poca suerte. He enviado mi trabajo [Causalidad psíquica] a Munich, y espero ansiosamente el suyo.” (Carta a Roman Ingarden. 27/12/1918).

El 12 de noviembre de 1918 entra a formar parte del Partido Democrático alemán con la firme esperanza de lograr avances en el terreno político y social pero tal como refleja esta carta, pronto sufrirá el desengaño y la desilusión en este campo; aunque se logró el derecho al voto y la igualdad de la mujer con respecto al hombre, sin embargo Edith no verá colmado su deseo de acceder a una cátedra universitaria por el hecho de ser mujer (Gotinga, Friburgo y Kiel).

Su largo itinerario en búsqueda de la auténtica verdad le llevará a desenvolverse en diversos ámbitos que no saciarán sus expectativas; sin embargo, podemos aprender de Edith su actitud permanente de apertura hacia todo cuanto podía ofrecerle algún atisbo de luz y verdad.

15 de junio de 2013

Identidad personal

“Dios conduce al hombre de tal manera que llegue a ser hombre verdadero; pero eso no significa que sea “un hombre en general”, pues humanidad y verdadera humanidad existe solo en forma individual. Quien pone su vida en manos de Dios, puede estar seguro, y solo él, puede estar seguro de que llegará a ser totalmente él mismo, es decir, que llegará a ser lo que Dios ha previsto muy personalmente para él.” (Verdad y claridad en la enseñanza y en la educación)

El deseo que toda persona anhela es alcanzar su propia identidad, ser lo que estamos llamados a ser, “andar en verdad” como diría Teresa de Jesús; y este anhelo se da en cada uno de nosotros, por tanto, la respuesta que requiere es también personal, no es asunto de “colectividades” sino de cada ser humano. Se nos propone una llamada a la responsabilidad y a la libertad personal.

Edith nos ofrece la clave para caminar en esa dirección: abandonarse en las manos de Dios. Solo Él nos guiará a la plenitud de nuestra vida.

8 de junio de 2013

Acción de gracias

“Así, toda la perenne ofrenda sacrificial de Cristo –en la cruz, en la misa y en la gloria eterna del cielo-, puede considerarse como una única acción de gracias –como eucaristía-: acción de gracias por la creación, la redención y la plenitud. Cristo se ofrece a sí mismo en nombre de toda la creación, cuyo prototipo es Él, y a la que ha descendido a fin de renovar desde dentro y llevarla a la plenitud.” (La oración de la Iglesia)

El gran misterio de amor de Dios que celebramos en esta solemnidad del Corpus Christi nos impulsa a una inmensa acción de gracias que brota de nuestro ser más profundo. Jesús se nos hace alimento para que vivamos y nos regala su vida, es Él quien nos ha hecho suyos, al hacer de su vida una ofrenda nos une y vincula a todos los que participamos de la misma. Demos gracias al Señor porque ha deseado venir a nosotros, renovarnos desde dentro y llevarnos a la plenitud, como señala Edith en esta reflexión.

1 de junio

Morada de la Trinidad

“El alma, en la que mora Dios por gracia, no es simplemente una pantalla impersonal en la que se refleje la vida divina, sino que ella misma está dentro de esa vida. La vida divina es una vida trinitaria, tripersonal: es el amor desbordante con el que el Padre engendra al Hijo y le da su ser, y con el que el Hijo recibe ese ser y se lo devuelve al Padre, el amor en que el Padre y el Hijo son una misma cosa y que lo espiran ambos como su común Espíritu. Mediante la gracia este espíritu se derrama a su vez sobre las almas. De esta manera resulta que el alma vive su vida de gracia por el Espíritu Santo, ama en El al Padre con el amor del Hijo y al Hijo con el amor del Padre.” (Ciencia de la Cruz)

La esencia de nuestra vida es la vida de la Trinidad, íntima comunión de vida y amor. Nosotros somos creados a imagen y semejanza de Dios, y también estamos llamados a ir transformándonos en cauces de comunión, a semejanza de las Tres personas. Edith percibió en su vida la inmensidad de esta corriente de amor que brota de la Trinidad y nos estimula a centrar nuestras vidas en este gran misterio de amor que como don gratuito se nos regala.

25 de mayo de 2013

Dones del Espíritu

“Quien le busca (al Señor) y le abre el alma, y al mismo tiempo la pone en sus manos como material moldeable, Él mismo la forma. Él abre los ojos del espíritu para que sean capaces de comprender lo que está escrito; y los oídos para que sean capaces de percibir; y los labios para que puedan anunciar cuándo, dónde y cómo sea posible fructíferamente.” (La colaboración de los centros conventuales en la formación religiosa de la juventud)

Dejarse transformar por el Espíritu Santo constituye la clave para poder ser discípulo y testigo, como lo fueron los primeros apóstoles, que no fueron capaces de comunicar la Buena Nueva hasta que no fueron revestidos de la fuerza del Espíritu. A ello nos invita Edith en este texto extraído de una conferencia dirigida al mundo educativo. Hace hincapié  en ese carácter pedagógico de Dios que es quien va formando y moldeando a quienes se dejan educar por Él.

Solo quien se ha dejado moldear por Dios y es capaz de abrir su corazón al soplo del Espíritu, puede ser su testigo en medio de sus hermanos.

18 de mayo de 2013

Confianza activa

“En mi ser yo me encuentro entonces con otro ser que no es el mío, sino que es el sostén y el fundamento de mi ser que no posee en sí mismo ni sostén ni fundamento. Puedo llegar por dos vías a ese fundamento que encuentro dentro de mí mismo a fin de conocer al ser eterno. La primera es la de la fe: si Dios se revela como “el ente”, como “creador” y  “conservador”, y si el Salvador dice: “Aquel que cree en el Hijo tiene la vida eterna” (Jn 3, 36), estas son respuestas claras a la cuestión enigmática que concierne a mi propio ser. Y si Dios me dice por la boca del profeta que me es más fiel que mi padre y que Él es el amor mismo, reconozco cuán “razonable” es mi confianza en el brazo que me sostiene y cómo toda angustia de caer en la nada es insensata, mientras yo no me desprenda por mí mismo del brazo protector.” (Ser finito y ser eterno)

 Siguiendo la reflexión acerca del tema de la fe, Edith nos va desvelando con sencillez el itinerario que nos lleva a lo central de la misma: la confianza plena en Dios del que destaca dos rasgos esenciales: fidelidad y amor. Porque es fiel y es amor, podemos confiar plenamente en Él. Nuestra respuesta a Dios fiel y Dios amor es la fe, la seguridad de quien sabe que está en los brazos amorosos del Padre.

11 de mayo de 2013

Educar en libertad

“Nadie estorbó mi elección (estudios superiores). Mi madre puso en este asunto su mano protectora, aunque ocasionalmente decía que le hubiese gustado para mí la carrera de derecho. A esto tenía yo el argumento de que hasta entonces no habían admitido todavía a mujeres a los exámenes de esa facultad. Ninguna de las dos pensábamos en una profesión social para mí; por lo demás, mi madre no me hacía más que una discreta sugerencia. Ella quería dejarme completa libertad. “No debe entrometerse nadie. Nadie nos ha dado nada. Haz lo que creas mejor”. Así pude seguir mi camino sin ser perturbada.” (Autobiografía. Vida de una familia judía)

Edith nos desvela rasgos de la personalidad de su madre en este relato de la elección de estudios superiores, necesarios y fundamentales en todo proceso de discernimiento serio: libertad responsable, fidelidad a una conciencia rectamente formada, ser “sugeridores” más que “directores”.

Ciertamente son valores permanentes que ir cultivando a lo largo de nuestra vida, la configuran y le confieren un sello personal, como podemos apreciar en la persona de Edith.

4 de mayo de 2013

Búsqueda de Dios

“Dios quiere dejarse encontrar por quienes le buscan. Por principio quiere que se le busque. Esto explica el hecho de que la revelación natural no sea ineludiblemente clara ni unívoca, sino un incentivo para la búsqueda. La Revelación sobrenatural responde a las cuestiones suscitadas por la natural. Creer es ya un encontrar y corresponde a un dejarse-encontrar; no solo en el sentido de que Dios nos dice algo sobre sí a través de su Palabra, sino que Él mismo se deja encontrar mediante esa.” (Caminos del conocimiento de Dios)

La gran maravilla de nuestra fe es que todo un Dios desee ser buscado y encontrado por sus criaturas. Solo espera que nos pongamos en camino y ese disponerse ya empieza a ser un primer paso. Como dice San Juan de la Cruz y acertadamente vivió Edith a lo largo de su vida: Si el alma busca a Dios, mucho más la busca su Amado a ella (Llama de amor viva 3, 28).

Ponerse en camino y seguir adelante contando con cansancios, dificultades,… constituye el eje de nuestra vida como peregrinos hacia la plenitud.

27 de abril de 2013

Abandono confiado

 “Yo me sé sostenido y este sostén me da tranquilidad y seguridad; ciertamente no es la confianza segura de sí misma del hombre que, con su propia fuerza, se mantiene de pie sobre un suelo firme, sino la seguridad dulce y feliz del niño que reposa sobre un brazo fuerte, es decir, una seguridad que, vista objetivamente, no es menos razonable. En efecto, el niño que viviera constantemente en la angustia de que su madre le podría dejar caer, ¿sería “razonable”?” (Ser finito y ser eterno)

Estas palabras de Edith, tan reconfortantes y estimulantes, nos evocan el bellísimo salmo 130 en que cada uno de nosotros nos vemos reflejados en un niño que reposa tranquilamente en brazos de su madre; es la confianza y certeza de que pase lo que pase, siempre estaremos seguros en Aquel que nos regala la seguridad plena de permanecer junto a nosotros, ofreciéndonos calor, ánimo, apoyo y estímulo en el caminar.

21 de abril de 2013

Primavera del espíritu

“A veces tengo la sensación de que todos vosotros me sobrevaloráis en exceso, lo que hace que me sienta muy avergonzada. No soy una santa y tengo mis horas bajas como cualquiera otro. Por otra parte, creo que no es indispensable para un santo renunciar a todos los deseos y esperanzas y a todas las alegrías del mundo. Todo lo contrario: estamos en el mundo para vivir, y todo lo bello que hay en él hay que tomarlo con agradecimiento. Únicamente que no hay que desesperarse si las cosas salen de manera distinta a como uno había pensado. En ese caso hay que pensar en aquello que aún le queda a uno, y que también estamos solo de visita y que todo aquello que tanto oprime a uno ahora, al final no es tan importante o tiene un significado totalmente distinto al que se puede reconocer ahora” (Carta a su hermana Erna Stein. 23/7/1918)

Estimulantes y enriquecedoras resultan las palabras de Edith dirigidas a su hermana, plenas de una sencillez impresionante; ella se siente incómoda con la excesiva valoración que muestra su familia, por eso reconoce que no es diferente a ninguna persona, todos somos formados del mismo barro, con defectos y virtudes. Lo importante es saber reconocer todo lo bueno que hay en cada uno, en los demás, en el mundo y gozar agradecidamente. Y la capacidad de estar abiertos a la sorpresa, a la novedad de la vida, sin “desesperarse si las cosas salen de manera distinta a como uno había pensado”, abrirse a la sorpresa de Dios y valorar cada cosa en su justa medida; esta actitud solo puede venir de una persona que sabe verse como don recibido y  es capaz de transformarse en don ofrecido a sus hermanos.

13 de abril de 2013

Libertad

“La fe debe designarse como un don gratuito de la gracia. Pero como ni los motivos de la razón natural ni la iluminación sobrenatural fuerzan el asentimiento, sino que dejan abierta la posibilidad de la duda, por eso, el acto de fe es un acto de libre obediencia que asiente a la gracia y coopera con ella, aunque sea posible ofrecerle resistencia.” (¿Qué es el hombre? La antropología de la doctrina católica de la fe)

Claramente dice Edith que la fe implica libertad para asumirla como fuente de vida, no se impone ni fuerza la voluntad, sino que solo requiere colaboración con la gracia de Dios; es un acto libre del ser humano que acoge como don lo que como don gratuito se le regala.

6 de abril de 2013

Feliz Pascua de resurrección

“Pero ahora se encuentra sumergido en la radiante luz de la mañana de la Resurrección. Si todavía habla de cruz y de noche lo hace retrospectivamente. Precisamente esta mirada retrospectiva hace que esta obra en nuestro contexto sea muy significativa: la nueva vida ha nacido de la muerte, la gloria de la resurrección es el premio a la fiel perseverancia en la noche y en la cruz. Así es como «toda deuda paga».” (Ciencia de la Cruz)

Jesucristo ha resucitado, es el gran mensaje de Pascua, la vida ha triunfado sobre la muerte, celebramos con gozo este gran misterio que centra nuestra vida cristiana.

¡Que la paz de Jesús resucitado sea nuestro mejor deseo para todos!

31 de marzo de 3013

Ciencia de la cruz

“Estoy contenta con todo. Una scientia crucis (ciencia de la cruz) solo se puede adquirir si se llega a experimentar a fondo la cruz. De esto estaba convencida desde el primer momento, y de corazón he dicho: ¡Ave Crux, spes única! (¡Seas bendita, oh Cruz, la única esperanza!”. (Carta a la madre Antonia Engelmann, priora del Carmelo de Echt. Octubre-diciembre de 1941)

Estamos en el pórtico de la Semana Santa en la que vivimos el inmenso misterio de amor de Dios hacia nosotros. El camino recorrido por Jesús pasa necesariamente por la cruz, para llegar a la resurrección.

Teresa Benedicta de la Cruz experimenta con gran realismo que solo puede poseer la ciencia de la cruz quien la vive hasta las últimas consecuencias en su propio peregrinar. Ella nos testimonia el camino de seguimiento de Jesús, viviendo y asumiendo plenamente la cruz a la que considera, la única esperanza.

23 de marzo de 2013

Oración

“Entramos unos minutos en la catedral (Frankfurt) y, mientras estábamos allí en respetuoso silencio, entró una señora con su cesto del mercado y se arrodilló en un banco, para hacer una breve oración. Esto fue para mí algo totalmente nuevo. En las sinagogas y en las iglesias protestantes, a las que había ido, se iba solamente para los oficios religiosos. Pero aquí llegaba cualquiera en medio de los trabajos diarios a la iglesia vacía como para un diálogo confidencial. Esto no lo he podido olvidar.” (Autobiografía. Vida de una familia judía)

Edith vivió una experiencia que le dejó una profunda huella en su interior; la fuerza que transmite la oración fue percibida por ella en la persona de una mujer sencilla que entra en la iglesia a rezar como un amigo se dispone a dialogar con su amigo. El gesto habla por sí mismo, es elocuente como lo fue el primer gesto del Papa Francisco  que nos invitó a todos a unirnos en oración con una gran sencillez, la de quien se abandona en las manos del Amigo.

Demos gracias a Dios por el nuevo Papa, regalo del Espíritu Santo a la Iglesia y al mundo, pidamos que sea un testigo fiel del amor y misericordia de Dios para todos nosotros.

17 de marzo de 2013

Vida renacida

“No sé si de mis comunicaciones anteriores ha deducido ya que tras larga reflexión más y más me he decidido por un cristianismo positivo. Esto me ha librado de la vida, que me había tirado por tierra, y al mismo tiempo, me ha dado fuerza para retomar otra vez, agradecida, la vida. Por tanto, puedo hablar, en el sentido más profundo, de un “renacimiento.” (Carta a Roman Ingarden. 10/10/1918)

Las palabras de Edith referidas a su encuentro profundo con las verdades de la fe transparentan luz y esperanza, valores permanentes que todo ser humano ansía poseer, o quizá sería mejor decir, “ser poseídos” por ellos, en el sentido de ser transformados por la luz y la esperanza. De esa experiencia brota el agradecimiento, y tal como ella experimenta, un renacer que lleva consigo una mirada transparente y positiva hacia todo cuanto configura la vida.

9 de marzo de 2013

Bondad del corazón

“Ella (la señora Augusta Stein) conocía toda la historia familiar de cada uno (de sus clientes) y sabía normalmente si se trataba de personas que querían adquirir sin dinero, o querían hacer cambios, con los que pagaban, pero que conseguían abonar. Mi madre se ha dejado llevar siempre de su gran corazón. A veces ha dado dinero a “clientes holgazanes” si los veía en gran necesidad. Muchas veces le han engañado y el negocio ha sufrido grandes pérdidas. A pesar de todo, seguía adelante. Mi madre lo ha atribuido siempre a la bendición de lo alto.” (Autobiografía. Vida de una familia judía)

La semblanza tan entrañable que Edith hace de su madre nos habla de una persona atenta y preocupada por el bien de sus semejantes, aun con el riesgo de ser engañada.

Esta nobleza de corazón que sería deseable brillara en las personas, especialmente en las que poseen responsabilidades públicas, constituiría una fuente de auténtico progreso y riqueza para todos.

2 de marzo de 2013

Fuerza vital

“Si por fe entendiera “actos” que pudieran homologarse con actos del conocimiento, entonces yo también desconfiaría. Pero la fe, cuya fuerza creadora y transformadora experimento realísimamente en mí y en otros, la fe que ha levantado catedrales de la Edad Media y la no menos maravillosa obra de la liturgia eclesiástica, la fe, a la que Santo Tomás llama “el principio de la vida eterna en nosotros”, ante ella todo escepticismo se me hace trizas”. (Carta a Roman Ingarden 28/11/1926)

En esta carta dirigida a su amigo y colega Ingarden, que le cuestiona el tema de la fe, Edith nos ilumina con su propia experiencia; apela a sus conocimientos filosóficos y le dice que no se trata de “actos” propios del mundo racional; la fe es una fuerza creadora y transformadora, pues así la siente y experimenta en ella misma y en otras personas.

Ciertamente, si la fe no impulsa y genera vida, se puede decir que está muerta; buena interpelación para este momento actual.

23 de febrero de 2013

Raíces familiares

“Mi madre decía siempre de mi abuela que era una mujer profundamente piadosa. En la sinagoga y en el cementerio, rezaba con la mayor concentración e interioridad, así como cuando el viernes por la noche encendía las luces del sábado y hacía las oraciones correspondientes. Al final añadía: “Señor, envíanos solo lo que podamos soportar”. (Autobiografía. Vida de una familia judía)

Las personas nacemos en un entorno familiar que nos va configurando la estructura interna, la personalidad. Edith recuerda en su autobiografía a todos los miembros de su familia y destaca con especial interés, los rasgos profundos de los mismos, acentuando la vivencia religiosa.

Interioridad, concentración en el sentido de estar atentos, de saberse mirados por Dios, confianza en Él, son actitudes que se nos invita a cultivar en nuestro cotidiano vivir.

16 de febrero de 2013

Humanidad auténtica

“Lo que se ha de entender por hombre verdadero, no se nos ha anunciado solamente en las palabras de la Revelación, sino que el arquetipo de hombre verdadero, tal como tiene que ser en el plan de Dios, ha tomado una forma  y ha aparecido entre los hombres en el Dios-Hombre Jesucristo. Formar hombres verdaderos significa formar según la imagen de Cristo (…). Pero esto nunca lo conseguirá el maestro enseñando solo con palabras. Para poder educar hombres verdaderos, tiene que ser él mismo un hombre verdadero. Tanto más conseguirá formar sus niños según la imagen de Cristo, cuanto más él mismo se haya formado según la imagen de Cristo.” (Verdad y claridad en la enseñanza y en la educación)

En una de sus conferencias dirigidas al mundo educativo, Edith reflexiona en torno al concepto de verdad y claridad; desde ahí se va acercando a la esencia del hombre, que es tanto más auténtico en la medida que va reflejando en sí la imagen de Dios, imagen que vemos en Jesús, la Palabra que se hizo carne y junto a nosotros camina. Jesús es, en efecto, el auténtico rostro de Dios.

El testimonio de quien tiene la responsabilidad de educar estriba en ese ir asemejándose a Jesús, dejándose transformar por Él para poder ir sosteniendo y animando a los demás en esa misma aventura de ir siendo seres humanos verdaderos.

9 de febrero de 2013

Luz para el camino

“La fe quiere de Dios más que verdades particulares, ella quiere a Dios mismo, que es la verdad, el Dios entero; le capta sin ver “aunque es de noche” (S. Juan de la Cruz). Es la profunda oscuridad de la fe frente a la claridad eterna hacia la cual se dirige. (…) Es un ir adelante: un salirse de todo conocimiento particular obtenible por conceptos para entrar en la simple aprehensión de la verdad única. Por eso la fe está más cerca de la sabiduría divina que toda ciencia filosófica o aun teológica.

Pero puesto que el caminar en oscuridad se nos hace difícil, por eso todo rayo de luz que cae en nuestra noche como un precursor de la claridad futura es una ayuda inestimable para no perdernos, y aun la pequeña luz de la razón natural puede darnos servicios valiosos.” (Ser finito y ser eterno)

La fe no se nutre de verdades parciales, concretas, sino que su esencia es Dios, la Verdad, a la que tendemos y nos encaminamos, aunque el itinerario discurra entre luces y sombras, y las dificultades nos difuminen la claridad. La luz que es Cristo y que hoy se nos hace particularmente presente en la fiesta de su Presentación, es la lámpara que alumbra nuestro camino; dejémonos guiar por ella, de la que participa y nace toda luz que también se nos ofrece como ayuda y regalo.

2 de febrero de 2013

Fe

“Aceptar las verdades de la fe significa, pues, aceptar a Dios, porque Dios es el propio objeto de la fe del cual tratan las verdades de fe. Pero aceptar a Dios significa también volverse hacia Dios en la fe, o creer en Dios, en el sentido de tender hacia Él.

Así, la fe es un agarrarse a Dios. Pero este agarrar presupone un ser agarrado: no podemos creer sin la gracia. Y la gracia es la participación en la vida divina. Si nos abrimos a la gracia aceptando la fe, tenemos “el comienzo de la vida eterna en nosotros.” (Ser finito y ser eterno)

En este año en que se nos invita a ahondar en nuestra fe, las palabras de Edith nos ofrecen una luz extraordinaria sobre la misma. Ella, que como filósofa poseía una rica formación intelectual y a la vez una experiencia espiritual intensa, es capaz de manifestar lo esencial de la fe. Nos dice que la fe es aceptar a Dios, volverse hacia Él, agarrarse al Señor, sabiendo que previamente es Él quien nos ha abrazado. La experiencia de saberse amado por Dios es la que provoca la respuesta agradecida a ese amor.

Edith descubrió a  Dios-amor-verdad en su vida y por ello, es capaz de responder, abierta a la gracia que se le ha hecho real y auténtica. Una invitación a profundizar en la fe podría ser ahondar en el gozo del amor acogido como regalo de Dios y compartido como don en fraternidad.

26 de enero de 2013

Apertura al diálogo

“Tanto para mí como para otros muchos, la influencia de Scheler en aquellos años fue algo que rebasaba los límites del campo estricto de la filosofía. Yo no sé en qué año volvió a la Iglesia católica. (…) Este fue mi primer contacto con este mundo hasta entonces para mí completamente desconocido. No me condujo todavía a la fe, pero me abrió a una esfera de “fenómenos” ante los cuales ya nunca más podía pasar ciega. No en vano nos habían inculcado que debíamos tener todas las cosas ante los ojos sin prejuicios y despojarnos de toda “anteojera” Las limitaciones de los prejuicios racionalistas en los que me había educado, sin saberlo, cayeron, y el mundo de la fe apareció súbitamente ante mí. Personas con las que trataba diariamente y a las que admiraba, vivían en él. Tenían que ser, por lo menos, dignos de ser considerados en serio. Por el momento no pasé a una dedicación sistemática sobre las cuestiones de la fe; estaba demasiado saturada de otras cosas para hacerlo. Me conformé con recoger sin resistencia las incitaciones de mi entorno y –casi sin notarlo-, fui transformada poco a poco.” (Autobiografía. Vida de una familia judía)

Con que sencillez nos ofrece Edith una de las claves para situarnos ante los demás, sin prejuicios, sin encasillamientos que despersonalizan al ser humano. Ella todavía no había abrazado la fe de la Iglesia católica pero el encuentro con personas que la confesaban, le llevó a la escucha, al respeto, la consideración de sus postulados. Sabemos que la mayoría de sus amigos eran protestantes, también tenía amistad con católicos. ¡Buen ejemplo de diálogo ecuménico!

Estamos en la semana de oración por la unidad de los cristianos, el testimonio de Edith nos puede estimular a ir tejiendo en nuestro camino lazos de apertura y comunión, movidos por el Espíritu Santo, que es el que nos regala el don de la  unidad.

19 de enero de 2013

Buen espíritu

«Me duele mucho encontrar en ti y en Rosa expresiones tan pesimistas. Gustosamente quisiera transmitiros algo de lo que a mí, después de cada nuevo golpe, me da nueva energía. Solo puedo decir que, después de cuanto he aguantado en el último año, doy un sí a la vida con más decisión que nunca (…). Ciertamente, a veces creo que hay que hacerse a la idea de que una no va a ver el fin de la guerra. Aún entonces no hay que desesperarse. Lo que hay que hacer es no limitarse únicamente al trocito de vida que abarca nuestra vista, y mucho menos a aquello que clarísimamente está en la superficie. Pues es muy seguro que nos encontramos en un punto crítico dentro del desarrollo del espíritu humano, y no hay que quejarse si la crisis dura más de lo que cada uno en particular desearía. Todo lo que ahora es tan horrible, y que yo, desde luego, no quiero disimular, es el espíritu que debe ser superado. Pero el nuevo espíritu ya está ahí y, sin lugar a dudas, terminará por imponerse.» (Carta a su hemana Erna. 6/7/1918)

 En estos primeros días del recién estrenado año, parece que las palabras de Edith a su hermana cobran un realismo tal que si no nos fijamos en la fecha de cuando fueron escritas, podríamos muy bien pronunciarlas ahora mismo. La música de fondo que escuchamos a nuestro alrededor está envuelta en una especie de “pesimismo” causado por la crisis que sufrimos. Sin olvidar la realidad presente ni disimularla, podemos hacer un saludable ejercicio de ir sembrando buen espíritu con grandes dosis de paciencia y confianza, ampliando el punto de mira de nuestro entorno tal como nos sugiere Edith; quizás así iremos renovando nuestra esperanza en un futuro mejor para todos los seres humanos.

12 de enero de 2013

Reyes Magos

«Los Reyes Magos son ante el pesebre los representantes de todos los que buscan, de cualquier pueblo y nación. La gracia los había conducido, antes de pertenecer aún a la Iglesia visible. En ellos vivía un deseo puro de alcanzar la Verdad, que no se dejaba contener en las fronteras de las doctrinas y tradiciones particulares. Puesto que Dios es la Verdad y quiere dejarse encontrar por todos aquellos que le buscan de todo corazón, tarde o temprano tenía que iluminar la estrella a esos sabios para indicarles el camino de la Verdad.» (Vida escondida y Epifanía).

 En esta gran fiesta de la manifestación del Señor a todos los pueblos, fiesta entrañable y plena de resonancias familiares, Edith nos ilumina con su peculiar manera de acercarse a las personas y acontecimientos. Nos dice que los magos encarnan a todo buscador que, con sinceridad y pureza de corazón, ansía una verdad que no se encierra en unos límites concretos sino que está abierta a todos los que desean vivir desde ella, sean “judíos o gentiles, esclavos o  libres, hombres o mujeres” (Ga 3, 28). Esta Verdad, que es Dios, quiere dejarse encontrar por quien se pone en camino, tal como sucedió a los magos que fueron guiados por quien es la Luz y fuente de la misma.

Salir de uno mismo, arriesgarse a vivir lo que no entra en nuestros cálculos, dejarse interpelar y guiar por el Señor son actitudes a las que nos invita una de las grandes buscadoras de la Verdad.

5 de enero de 2013

 

9 de agosto de 2012. 70 años de la entrega de Edith Stein. Teresa Benedicta de la Cruz

Quien ingrese en el Carmelo tiene que entregarse totalmente al Señor. Sólo el que valore más que todas las glorias del mundo su lugarcito en el coro frente al Tabernáculo puede vivir aquí; y aquí encontrará, sin duda algina, la felicidad como no la puede dar ninguna gloria del mundo.

( Sobre la historia y el espíritu del Carmelo)

 

Hoy, 9 de agosto de 2012, hace 70 años que murió Edith Stein. Celebramos su festividad, y con ella, queremos reflexionar sobre lo más profundo de la vocación al Carmelo, la entrega total a Dios.

Ella, por experiencia, entrega su vida a Dios en el Carmelo y nos explica que es ahí donde encuentra la verdadera felicidad. Como ninguna otra, desde el inicio vuelve sus ojos a las fuentes, descubre a Dios en la lectura de Santa Teresa, encuentra a través de ella la Verdad. Y ahonda en el sentido de la Cruz y su ciencia con San Juan de la Cruz.

Quien se ponga ante Él, quien viva en la oración, dejando atrás, sin ataduras, el mundo, encontrará como ella la Verdad en Él, encontrará la felicidad.

25-6-2012

Con gran cuidado vigilaba la educación de sus hijos, procurando apartar de ellos toda influencia negativa, animándoles a practicar el bien y siendo él mismo un modelo de vida auténticamente cristiana. La delicada doña Beatriz, humilde y suave, tenía una profunda piedad, y por su débil salud tuvo que recibir los servicios de la hija mayor de su marido, María, en la educación de los hijos. Esa ininterrumpida convivencia materna hizo aflorar espontáneamente en los corazones infantiles el amor a Dios y el amor a la oración. (Amor con amor)

Escribe Edith de la familia de Teresa estas preciosas letras llenas de responsabilidad y decisión. El cuidado de los padres hacia los hijos y la reciprocidad de estos.

En nuestro siglo XXI, ¡ cuánta falta hace este ejemplo!. Oremos por tantos padres y madres de familia que no pueden conciliar el sueño pendientes de sus hijos. Pidamos por esos hijos y sus capacidades, que vean el amor de sus padres.  Unos hijos que nuestra sociedad necesita, y Dios necesita para seguir construyendo el Reino, el Reino del Amor

21-4-2012

“Muchos no son capaces de tal hallazgo y recreación en el discurso metafórico humano, mucho menos, aún con la mejor voluntad, cuando habla Dios. Ni tan siquiera los discípulos lo consiguieron, si bien se les había otorgado “conocer los misterios del reino de los cielos”. El Señor tuvo que desvelarles el sentido oculto. Algo semejante enseñó más tarde a los discípulos de Emaús para que entendieran los anuncios proféticos sobre el Mesías referidos a su pasión y a su glorificación.

Es Pascua. Jesús ha resucitado.

La alegría pascual se manifiesta en los cristianos, pero se ha de manifestar como eldescubrimiento más grande. En nuestra sociedad debemos mostrarle a Él a todos aquellos que no son capaces de verle, igual que se mostró a los de Emaús, se nos muestra a nosotros.

Desvelemos ccon alegría esta gran notícia, comuniquémosla a todas horas. ¡ Es pascua!

Ha resucitado y nos hace vivir.

8-4-2012

“En todo hombre hay un recinto libre de cualquier vinculación terrena, que no procede de otros hombres y que no es determinado por otros hombres. En él el hombre está sólo ante Dios. Se trata de lo más íntimo del alma, del yo individual y libre en sentido absoluto, del yo personal. Cuanto ha recibido de los orígenes de que procede está puesto en sus manos para que le de forma y con su propia actuación lo haga fructificar”. (Estructura de la persona humana VII).

 

Hoy, el hombre, la persona ¿es libre?. Muchos dicen que sí, pero cuántas esclavitudes, cuantos atamientos a lo material, a personas dominadoras, a los medios de comunicación… ¡cuánta confusión con la realidad!

Pongámonos y hagamos poner a los que nos rodean en manos de Dios, esas manos que nos empujan a la libertad, no a las ataduras, que nos liberan de tantas injusticias e incomprensiones.

Demos gracias por la libertad y el gran regalo de la vida que procede del Padre y que nos insta a actuar con sus manos para ser imagen entre los hombres, una imagen de libertad y amor.

Hoy que celebramos el gran día de la resurrección, el mayor signo de libertad y amor, unámonos a Edith Stein en la entrega del Hijo.

18-3-2012

“¿Qué quiere decir libertad? Quiere decir lo siguiente: yo puedo. En mi cualidad de yo despierto y espiritual, una mirada se adentra en un mundo de cosas, pero este mundo no se me impone: las cosas me invitan a ir en pos de ellas, a contemplarlas desde diversos puntos de vista, a penetrar en ellas.”(Estructura de la persona humana, 1932)

 

Hoy Edith Stein nos invita a reflexionar sobre dos temas muy actuales; la libertad y el mundo.

La persona es libre, libre por naturaleza y libre porque Dios nos invita a serlo.

El hombre y la mujer hoy luchan por la invitación a la voluntad, ”yo puedo”, y es cierto, el propósito y la voluntad son quienes nos hacen crecer como personas.

También nos invita en nuestro tiempo, en nuestra sociedad, a contemplar las cosas, utilizarlas ética y coherentemente; no que ellas nos utilicen a nosotros, sino hacerlas servir para nuestro estado del bienestar y para una vida espiritual y libre.

Estos aspectos nos pueden ayudar a revisar nuestras vidas en este camino de la cuaresma actual.

21-2-2012

“El auténtico educador es Dios. Sólo Él conoce a todo hombre hasta su más profundo interior, sólo Él tiene a la vista con toda nitidez el fin de cada uno y sabe qué medios le conducirán a ese fin. Los educadores humanos no son más que instrumentos en las manos de Dios” (Estructura de la persona humana)

Educadores, pedagogos, psicólogos, psicopedagogos, maestros, profesores…, muchas personas entregadas a enseñar a los demás, pero, ¿nos ponemos en manos del verdadero educador?, ¿miramos como Él mira?, ¿nos consideramos sus instrumentos?.

Seremos capaces de ser como Él quiere si nos vestimos con su piel, si aceptamos lo que Él aceptó. ¿Seremos capaces?

Que Él nos dé su mirada nítida para ser verdaderos instrumentos de su Evangelio.

15-1-2012

“Trazar la imagen de nuestro señor, así como pasó por la tierra, la imagen que los profetas contemplaron y que los evangelios nos han conservado, y que nuestra Iglesia sigue proponiéndonos en esa obra admirable de la liturgia desplegada durante todo el año –trazar este retrato no puede ser tarea  de una hora escasa. Quien quiera comprenderla plenamente, de un modo siempre más rico, más profundo, de hecho es inagotable–, tiene que vivir con la Sagrada Escritura y vivir y orar con la Iglesia”. (Conferencias, 1926-1933. Formación de la juventud a la luz de la fe católica)

Edith Stein, mujer profunda, mujer de oración, nos invita a interiorizar las sagradas Escrituras. No podemos simplemente leerlas, no. Hemos de vivir el Evangelio, hemos de ser Evangelio vivo, humano, cotidiano en nuestras calles, atrevido a decir la verdad, para anunciar a Dios vivo y presente en nuestro mundo.

Como mujer judía, conocías muy bien la misión de los profetas, como carmelita conocías muy bien el sentido de la contemplación. Gracias por invitarnos a esta inagotable fuente de amor.

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8-1-2012

“La fe católica no es solamente convencimiento en la existencia de un creador, conservador y gobernador del mundo, sino que es fe en una verdad revelada que nos hace entender lo que somos llamados a hacer en este mundo” (Conf 1926-1933. Formación de la juventud a la luz de la fe católica)

 

Los cristianos, los que hemos conocido a Jesús de Nazaret, el hijo del carpintero, una persona sencilla y humilde en un mundo sencillo y humilde.; los que queremos seguirle, vivir como Él vivió, vivir anunciando la verdad, nos sentimos llamados a hacer este mundo un lugar de auténtica libertad.

Nuestra fe no puede quedarse callada, relegada al silencio, a lo oculto, a lo inadvertido. Nuestra fe ha de mostrar a nuestra sociedad, con nuestra vida que hay un sentido real de la vida, que ha de llevar a todos los hombres y mujeres, a los jóvenes y a los niños, a la felicidad.

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24-12-2011

Cuando los días se hacen cada vez más cortos, cuando comienzan a caer los primeros copos de nieve, entonces surgen tímida y calladamente los primeros pensamientos de la Navidad. Y de la sola palabra brota un encanto, ante el cual apenas un corazón puede resistirse. Incluso los fieles de otras confesiones y los no creyentes, para los cuales la vieja historia del Niño de Belén no significa nada, se preparan para esta fiesta pensando cómo pueden ellos encender aquí o allá un rayo de legría. Es como si un cálido torrente de amor se desbordase sobre la tierra con semanas y meses de anticipación.  Una fiesta de amor y alegría, esta es la estrella hacia la cual caminamos todos en los primeros meses deinvierno. Para los cristianos y, en especial para los católicos, tiene un significado mayor. La estrella los conduce hasta el pesebre donde se encuentra el Niño que trae la paz a la tierra. (El Misterio de Navidad, 1931)

Noche grande, noche santa, noche para abrir los corazones  a la felicidad. Edith nos acerca a todos al Niño que nace, que nos trae la paz y la felicidad, la alegría. ¿Cómo vivimos los católicos esta noche? Si los que no conocen al Niño, lo celebran, nosotros lo tenemos que festejar con la máxima alegría, con la sonrisa pintada en nuestra cara, con la cercanía la hermano, con el poder extender nuestras manos a quienes nos las pida o a quienes las necesite.

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19-11-2011

“Hay un camino abierto para cada creyente en cada tiempo: el camino de la oración. Quien con fe se toma en serio el “pedid y reviréis”,( Mt 7,7) a ese en toda necesidad se le dará, aunque no siempre inmediatamente el auxilio que él imagina y desea, si al menos el consuelo y valor para tener paciencia”. (Vida cristiana de la mujer)

¿Cuál es mi camino?. Hoy voy caminando por un sendero lleno de muchas palabras, de objetos, de personas…, en este camino puedo ver la fe, pero también la puedo dejar a un lado.

Señor, ¿qué te puedo pedir?

Sí, te quiero pedir algo, y es que me ayudes a no apartarme del camino de la oración. Sigue siendo mi maestro, que me fíe en cada momento, en cada segundo, de Tí.

 

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12-11-2011

“En todo corazón humano, incluso en el de aquellos que están alejados de Dios, -precisamente en estos-, vive la nostalgia por su amor comprensivo y desinteresado. Y donde algo de este amor se le ofrece, abre su corazón en agradecimiento y dando amor. Por otro lado, el corazón donde mora el amor de Cristo enseguida lo percibe en otros hombres que están llenos del mismo espíritu; y donde tales almas se encuentran enseguida se sienten unidas por el amor de los auténticos hijos de Dios”. (Conf 1926-1933. La misión de  la mujer).

El amor, el amor verdadero es el testamento que Jesús nos ha dejado. Él es amor. Se nos comunica como donación, entrega, servicio, alegría, dedicación, sencillez, con su persona…

El amor nos une a todas las personas.

Quien vive el amor de Cristo, en el amor de Cristo y por el amor de Cristo lo tiene todo. Ya no desea nada más, solo complacerle.

Aquellas personas que no conocen a Jesucristo, o no le quieren conocer, ¿cómo es su amor?. No lo sé, pero sí sé que nuestra misión es mostrarles con nuestra vida ese verdadero amor  que nos llena y nos hace sentir palpitar la vida cada segundo del día.

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27-2-2011
“Ser hijo de Dios significa: caminar siempre de la mano de Dios, hacer su voluntad y no la propia, poner todas nuestras esperanzas y preocupaciones en las manos de Dios y no preocuparse de sí mismo y de su futuro. Sobre estas bases descansa la libertad y la alegría de los hijos de Dios. ¡ Qué pocos, aún antes de entre los verdaderamente piadosos y dispuestos al sacrificio heroico, poseen este don!. Muchos de ellos marchan por la vida encorvados bajo el peso de sus preocupaciones y deberes”. (Conf)

¡Qué alegría y qué gran privilegio!: ¡Ser hijo/a de Dios!. Cómo un ser tan inmenso  se fija en mí, en cualquier ser humano.

¿Cómo poder corresponder a esta filiación?

Es insignificante y poco valioso para nuestra sociedad el ser hijo de Dios, pero para nosotros qué inmensidad, qué gran don, qué gran satisfacción el poder poner nuestras vidas en las manos de Dios, no sólo nuestras preocupaciones, sino también compartir nuestras alegrías, ilusiones y esperanzas.

Hemos de mostrar nuestra vida en cada acción diaria, nuestra entrega generosa por el Evangelio. Seamos de esos pocos, o muchos, cristianos que ponemos nuestro ser en manos de Dios.

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