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BEATA ISABEL DE LA TRINIDAD

27 de septiembre de 2014

“Mi Madre querida, mi sacerdote santo. Cuando leáis estas páginas, vuestra pequeña Alabanza de gloria no cantará más en la tierra, sino habitará en el inmenso Hogar de amor. Podréis, por tanto, creerla y escucharla como mensajero del buen Dios. Madre querida, hubiera querido deciros todo lo que habéis sido para mí; pero la hora es tan grave, tan solemne… No quiero detenerme a deciros cosas que creería disminuirlas diciéndolas con palabras. Lo que va a hacer vuestra hija es revelaros lo que siente, o, con más verdad, lo que su Dios le ha hecho comprender en horas de profundo recogimiento, de contacto unificante” (Déjate Amar, 1).

Así comienza una de las páginas más hermosas de Isabel, una carta que escribió a su superiora, madre, amiga y confidente, Germana de Jesús, pocos días antes de morir. Ella lo verá después de que muera. El momento es solemne, es la hora de la verdad para Isabel, y siente la necesidad de hablar desde lo hondo del corazón y de hablar, como profeta y mensajero de Dios, y de decir aquello que Dios le ha hecho comprender. Va hablar desde su experiencia. Va a ser “Palabra de Dios”, mediación de su presencia. No va a haber aquí palabra vana, tampoco sentimentalismos. Va a haber palabra densa, cargada de “presencia”, de “revelación” Los editores le han puesto a esta carta un título: “Déjate amar”. La verdad es que le viene muy bien.

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5 de julio de 2014“A quien os contempla en los brazos de vuestra mama, parecéis pequeñitas; pero vuestra tía, que os mira a las claridades de la fe, ve en vosotras una marca de grandeza infinita, porque Dios, desde toda la eternidad, os ‘tenía en su pensamiento. El os predestinaba a ser conforme con la imagen de su Hijo Jesús, y por el Santo bautismo os ha revestido de Él, haciendoos así sus hijos, al mismo tiempo que su templo vivo’ (S. Pablo). ¡Oh pequeños santuarios del Amor, viendo el esplendor que os irradia y que no es, sin embargo, más que una pequeña aurora, me callo y adoro a Aquel que crea tales maravillas!” (carta nº 240, a sus sobrinas, hacia el 15 de agosto de 1905)

Isabel escribe una carta a sus sobrinas Isabel y Odett. Ellas son pequeñas y no podrán leerla. Pero Isabel quiere expresar la profunda impresión que ha experimentado al verlas en brazos de su madre. Y es que Isabel las ha mirado con los ojos de la fe, y así las ha contemplado en su verdad más honda y radical. Isabel las contempla no solo desde el punto de vista humano: desde los lazos de la familia carnal. No, Isabel ha ido más allá, sabiendo contemplar sobrecogida y agradecida toda la novedad de vida que el bautismo nos regala. ¡Cómo necesitamos está mirada profunda! Esa mirada que nos ayude a acogernos y valorarnos en toda nuestra verdad. El bautismo ha hecho en nosotros maravillas… ¡Me callo y adoro!

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28 de junio de 2014“

Debemos recibir todo como viniendo directamente de la mano divina de nuestro Padre, que nos ama y procura obtener su fin a través de todas las pruebas, “unirnos más íntimamente a Él. Querida Señora, lance su alma sobre las olas de la confianza y del abandono y piense que todo lo que la turba y la lleva al temor no viene del Señor, porque El es el Príncipe de la paz (Is 9,6) y la ha prometido “a los hombres de buena voluntad” (Lc 2. 14)” (Carta 224, a señora Angles, del 8 de marzo de 1905).Isabel anima a una amiga, inquieta ante la enfermedad y una operación quirúrgica. A veces, cuando llegan las dificultades se hace difícil confiar en Dios. El Dios-Padre que cuida con amor de nosotros parece desdibujarse. En esos momentos solo podemos confiar y abandonarnos, creer, en medio de todo y a pesar de todo en un Dios que cuida de nosotros y que escribe nuestra historia con renglones que, a veces, a nosotros pueden parecer torcidos. E Isabel nos deja esta afirmación, muy útil como clave de discernimiento en la vida espiritual: “todo lo que turba, lo que inquieta, lo que atemoriza y nos hace perder la paz, no viene del Señor”.*****************************************************************************************************21 de junio de 2014

Creo que nada refleja mejor el amor del Corazón de Dios que la Eucaristía. Es la unión, la consumación, es Él en nosotros y nosotros en Él, ¿y eso no es ya el cielo en la tierra? El cielo en la fe, mientras esperamos la visión cara a cara que tanto anhelamos. Entonces “nos saciaremos al despuntar su gloria” cuando “su luz nos haga ver su luz”. ¿No le parece que es un descanso para el alma pensar en este encuentro, en ese coloquio con el Único al que ella ama? (Carta 165, al seminarista Chevignard).
Todo el amor de Dios se nos hace presente en la Eucaristía. Todo el corazón enamorado de la Trinidad late y se nos ofrece en el don de la Eucaristía. Es Jesús, sí, quien está aquí presente, real, cercano, amigo y compañero. Y con Él, el Padre y el Espíritu. Dios presente que nos invita a la comunión. La Eucaristía es la consumación del amor, porque es la consumación de la mutua entrega. Dios en nosotros, nosotros en Él. ¿Cabe más cercanía, más intimidad? ¡Qué bien lo comprendió Isabel! Ante la Eucaristía, acogida en fe, comienza ya nuestro cielo
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14  de junio de 2014
“¡Oh mis Tres, mi Todo, mi eterna Bienaventuranza, Soledad infinita, Inmensidad donde me pierdo! Me entrego a Ti como víctima.Sumérgete en mí para que yo me sumerja en Ti, hasta que vaya a contemplar en tu luz el abismo de tus grandezas”. (Elevación) Nuestro Dios que es Trinidad, es gracia de vida compartida y comunión. Hemos leído el final de la Elevación a la Santísima Trinidad. Isabel, mujer contemplativa, ha comprendido muy bien que esta vida trinitaria se le ofrece  en todo su grandeza, en todo su Misterio. Dios que es el “totalmente otro” es también cercano e intimo a nosotros. Y nosotros cercanos e íntimos a Él. Como un rio de vida en que nos sumergimos… como una inmensidad de amor donde quiero “perderme para ser ganado”. Un don  aquí en este mundo, que nos abre las puertas a una eternidad ya comenzada.
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7 de junio de 2014
“¡Oh fuego consumidor, Espíritu de Amor!, descended a mí, para que se haga en mi alma como una encarnación del Verbo. Que yo sea para Él una humanidad complementaria en la que renueve todo su Misterio. Y Vos, ¡oh Padre Eterno!, inclinaos hacia vuestra pequeña criatura, “cubridla con vuestra sombra”, no veáis en ella más que al Amado en quien vos habéis puesto todas vuestras complacencias” (Elevación).
¡Qué maravillosa la obra del Espíritu en nosotros! Toda la vida cristiana, pero especialmente todo el sentido de la aventura cristiana como transformación progresiva en Cristo hay que atribuirla a la acción santificante del Espíritu. Cuando Isabel de dirige al Espíritu Santo en su oración a la Trinidad, se siente como una nueva María, que ofrece su humanidad al verbo para que tome carne en ella. El Espíritu hace esto posible. No solo nos “recuerda” a Jesús, sino que lo va encarnando en nosotros, hasta que el Padre, al mirarnos, vea en nosotros la imagen bella de su Hijo, el Hijo Amado en el que  se complace. ¡Ven Espíritu Santo!******************************************************************************************************
31 de mayo 2014
Porque a través de todo la Virgen no dejaba de ser la adoradora del don de Dios. Esto no le impedía entregarse a las cosas de fuera cuando se trataba de ejercitar la caridad. El Evangelio nos dice que María subió con toda diligencia a las montañas de Judea para ir a casa de su prima Isabel. Jamás la visión inefable que ella contemplaba en sí misma disminuyó su caridad exterior” (El cielo en la fe, 40).

Isabel contempla a María, modelo de mujer orante: totalmente de Dios, totalmente para los hombres. Contemplar a Dios y vivir en El no nos aleja del servicio y la entrega a los demás. Adorar a Dios y acoger el don de su amistad “a través de todo”, en medio de todos los quehaceres, trabajos y circunstancias de la vida. Y estar siempre dispuestos para salir al encuentro del hermano. Isabel lo tiene muy claro: como a María, también a nosotros el encuentro con Dios nos envía a la misión de la caridad. La autentica oración hace crecer el deseo de servir.

María es también nuestra Señora de la prontitud, la que sale de su pueblo para auxiliar a los demás sin demora” (Evangelli Gaudium, 288).

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20 de abril de 2014
Me llega muy dentro del alma este tiempo de Resurrección en que Cristo, vencedor de la muerte, quiere permanecer cautivo nuestro… Y me parece que es así como podemos resucitar con El: pasando por la tierra libres de todo, menos de nuestro amor, fijos siempre en Dios el alma y el corazón. (C 199)
Cristo ha resucitado para quedarse con nosotros para siempre, la muerte no nos lo ha podido arrebatar, la muerte no ha tenido la última palabra, nunca la tiene. Alegrémonos por tanto en este tiempo pascual y sea nuestra actitud la de estar abiertos a esa vida que El nos da. Aprendamos, como dice Isabel, a pasar por este mundo libres de todo menos de nuestro amor. Conservamos en el corazón su Palabra de vida y trasmitamos a todos el gozo de la Resurrección, siendo testigos de que El está vivo, y esto es lo mejor que nos puede pasar.
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13 de abril de 2014

¡Oh, mi Cristo amado, crucificado por amor, quisiera ser una esposa para vuestro Corazón; quisiera cubriros de gloria, amaros… hasta morir de amor! Pero siento mi impotencia y os pido os dignéis revestirme de Vos mismo, identificad mi alma con todos los movimientos de la vuestra, sumergidme, invadidme, sustituidme, para que mi vida no sea más que una irradiación de vuestra vida. (NI 15)

 

 En esta Semana Santa que nos disponemos a vivir contemplemos al Crucificado por amor, que El vaya haciendo coincidir nuestros deseos con los suyos y su gracia supla nuestra impotencia. El sea quien nos sumerja en el misterio de su pasión y muerte para que podamos irradiarle a pesar de nuestras muchas limitaciones. Como Isabel permanezcamos atentos a su Palabra y a todo lo que en estos días la Liturgia nos regala.

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2 de marzo de 2014

Lo que el buen Dios te pide es que nunca te detengas voluntariamente en cualquier pensamiento de orgullo, y no hacer nunca un acto inspirado por él; porque esto no está bien. Y si todavía notas algunas de estas cosas, no hay que desanimarse, porque es aun el orgullo el que se irrita, sino debes exponer tu miseria, como Magdalena a los pies del Maestro, y pedirle que te libre. ¡Le gusta tanto que el alma reconozca su impotencia!

 

 Isabel aplica a su amiga Francisca un remedio para el orgullo. En nuestra sociedad ha pasado de moda eso de ser humildes y el orgullo no lo tenemos como problema, sin embargo puede ser la raíz de muchos conflictos que se debaten en nuestro corazón y que se proyectan en nuestras relaciones.

 En esta cuaresma que ahora empieza miremos nuestro interior y vigilemos el aceite de nuestros deseos, el nivel de nuestra calidad humana y espiritual, como las vírgenes prudentes del Evangelio y expongamos esa miseria nuestra al Señor, siendo humildes, reconociendo que sin El no podemos nada.

 

 

 

 

 

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Un alma viviese en la fe, bajo la mirada de Dios, que tuviese el ojo simple de que habla Cristo en el Evangelio, es decir, esa pureza de intención que no mira más que a Dios, esa alma me parece que viviría siempre en la humildad. Ella sabría reconocer los dones recibidos, pues la humildad es la verdad, pero ella no se apropia nada, lo dirige todo a Dios, como hacía la santa Virgen.

                                                                                                              Carta a Francisca

 

Isabel sigue escribiendo a su amiga, tocando temas esenciales de la vida cristiana. La humildad ciertamente no está de moda, sin embargo no podemos prescindir de ella si queremos vivir el Evangelio, si queremos que la Buena Noticia sea la que invada y mueva toda nuestra vida. Nos dice Isabel que sr humilde no s negar los dones, decir que no sabemos, que no valemos para nada, refugiándonos en un complejo de inferioridad que nos paraliza sino todo lo contrario, ser humilde es reconocer los dones, lo que nos han dado de bueno, de bello, pero se trata de reconocer que no son méritos nuestros, que no nos recibimos de nosotros mismos sino de Dios que es el nos regala a ti, a mí, al otro para que todos podamos enriquecernos mutuamente. Esa es la verdad de nuestra vida y la verdadera humildad.

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25 de enero de 2014

Francisca, esta doctrina de morir a sí misma, que parece tan austera, es de una suavidad deliciosa, cuando se mira el término de esta muerte, que es la vida de Dios en lugar de nuestra vida de pecado y de miserias. Es lo que quería decir san Pablo cuando escribía: “Despojaos del hombre viejo y revestíos del nuevo, según la imagen del que le ha creado” (Col. 3, 9-10). Esta imagen es Dios mismo.

 

 

Isabel sigue escribiendo a su amiga con una cualidad que no la tienen todos, la de hacer amable la virtud. Presenta la ascética más cruda con tanto entusiasmo que contagia a cualquiera. Según ella hay que tener claro el objetivo, que no es otro que una vida plena, feliz, igual que la de Dios.

Intentemos nosotros también presentar el evangelio de forma atractiva, la mejor manera de hacerlo es igual que Isabel: viviéndolo nosotros mismos con alegría, sabiendo que con Él lo ganamos todo.

 

 

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11 de enero de 2014 

¡He aquí, por fin, a Sabel, que viene a colocarse con su lápiz cerca de su Francisca querida! Digo con su lápiz porque la instalación de corazón a corazón hace mucho que está hecha, ¿verdad?… Quiero responder a tus preguntas. Tratemos primeramente de la humildad… Francisquita, el orgullo no es una cosa que se puede destruir con un golpe de espada. Ciertamente, algunos actos heroicos de humildad, como se ve en la vida de los Santos, le dan un golpe, no mortal, pero que por lo menos le debilitan considerablemente. Pero, fuera de estos casos, hay que hacerle morir cada día.

 

Isabel escribe a su amiga, a la cual lleva ocho años de diferencia, desde la enfermería del convento, cuando ya su salud está muy deteriorada. Afronta algunos temas delicados y le habla con total sinceridad, buscando el bien de la otra y no tanto su afecto. Esto sólo se da cuando existe “la instalación de corazón a corazón”.

 Con paciencia nos explica que el orgullo, que tanta lata nos puede da, no es algo que se vence fácilmente, que hemos de ser constantes en trabajar cada día ese huerto interior y no dejar crecer la maleza. De eso se trata cuando dice que hay que hacerle morir cada día. De observar nuestras acciones y sentimientos a la luz del Señor y su Palabra par confrontarnos con Él, que es manso y humilde de corazón.

 

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11 de diciembre de 2013«La vida de la carmelita, como la del sacerdte, es un adviento que preprara la Encarnación en las almas».

En una sociedad que nos invita a vivir este tiempo tan superficialmente, pendientes de los adornos, de los regalos, de nuestro vestuario… Isabel nos anima como siempre a vivir más adentro, desde una profundidad que le da sentido a todo. Es necesario hacer un hueco en nuestra vida para el que viene y siempre está viniendo, un hueco que hace que soltemos algunas cosas superfluas para hacer sitio. Y el que nos ocupa no nos robará nada, no viene a margarnos nuestras fiestas. Todo lo contrario. El que viene nos llena de vida, de paz, de alegría, de esperanza, de todo eso que siempre buscamos en las cosas, pero que no logramos alcanzar. Preparemos el adviento, que la Palabra se haga vida en nosotros.

 

 

 

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9 de noviembre de 2013“Voy a la luz, al amor, a la vida…”

                                (Últimas palabras de Isabel ) 

En tal día como hoy, un 9 de noviembre, Isabel terminó sus días aquí en la tierra para irse a la luz, al amor, a la vida. Esas fueron sus últimas palabras que resumen lo que fue su existencia, un caminar presurosa a esa meta, no a un sinsentido, no a un precipicio, no a una muerte… Ella estaba convencida que a donde iba su vida sería aún más plena, que la luz sería aún más potente y que la esperaba un gran Amor, el más grande que se pueda desear, un amor que desborda todos los deseos y sueños.

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26 de octubre de 2013«¿Cómo imitar en el cielo de mi alma esta ocupación incesante de los bienaventurados en el cielo de la gloria? ¿Cómo continuar esta alabanza, esta adoración ininterrumpida?… Ser enraizado y fundado en el amor: tal es, me parece la condición para llenar dignamente el oficio de laudem  gloriae…». (Últimos Ejercicios, día octavo)

Nos preparamos en esta semana para celebrar la solemnidad de Todos los Santos. Ante este misterio Isabel no tenía paciencia de esperar a llegar al cielo sino que quería ya aquí en la tierra comenzar o participar, como los bienaventurados, de la misma vida de Dios, y para ello no podía encontrar otra manera que enraizarse y fundarse en el amor. Amar ya es, de alguna manera, adelantar el cielo, vivir el reino de Dios. Vivamos pues esta posibilidad que se nos ofrece desde el amor y no pasemos por este mundo enredados en discusiones, rencores, venganzas, que nos van restando vida. Amemos allí donde estemos y sea siempre el amor nuestro objetivo, entonces estaremos siendo bienaventurados.

************************************************************************octubre 19 de octubre 2013«Encomiéndese también a nuestra seráfica madre santa Teresa. Ella amó mucho y murió de amor. Pídale su apasionado amor a Dios, a las almas, pues la carmelita debe ser alma apostólica: todas sus oraciones, todos sus sacrificios se dirigen a esto.»    C 136

En este domingo próximo en el que celebramos y oramos por las misiones hemos de caer en la cuenta que todos hemos de ser apóstoles desde nuestra vida sencilla y oculta, que no es cuestión sólo de dar una limosna y quedarnos tranquilos sino de ser anunciadores del Evangelio con nuestras palabras y nuestros silencios, con nuestro trabajo y nuestras diversiones, con nuestro compartir a todos los niveles. El ser Iglesia nos compromete a cuidarnos unos a otros, a ensanchar los horizontes, pues hay gente que no conocemos y también nos necesita y es nuestra.

Isabel sabía que también con la oración se es alma apostólica; ella nos invita a rezar unos por otros, a incluir en nuestra oración las necesidades de nuestro mundo herido. Que el Señor nos conceda ese apasionado amor.

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6 de octubre de 2013
He aquí toda la vida del Carmelo, vivir en Él. Entonces, todos los sacrificios, todas las inmolaciones se tornan divinos. El alma ve a través de todo a Aquel a quien ama y todo la lleva a Él; es un diálogo ininterrumpido. Usted ve que puede ser carmelita en el alma. Ame el silencio, la oración, que son la esencia de la vida en el Carmelo. (C 136) Para todos los que vivimos de la espiritualidad del Carmelo y nos preparamos esta semana para celebrar la solemnidad de Teresa de Jesús, he aquí la mejor manera: amar el silencio y la oración, como dice Isabel. Buscar un rato cada día para estar con el Señor y así, poco a poco, se irá haciendo en nosotros natural el verle, el encontrarle a través de todo lo que acontezca. Cada persona, cada circunstancia, cada detalle cotidiano nos habla, nos transmite su mensaje, su amor, su enseñanza.**************************************************************************************************14 14 de septiembre de 2013«¡Oh, Verbo eterno, Palabra de mi Dios!, quiero pasar mi vida escuchándoos, quiero hacerme dócil a vuestras enseñanzas, para aprenderlo todo de Vos.»  N I 15Por la calle, en el bus, en los comercios, en las terrazas, en una sala de espera…  en cualquier sitio estamos  con un móvil al oído hablando, contándonos cosas, relacionándonos. ¿Y Dios? ¿Qué móvil usamos para hablar con Él, para leer sus mensajes? El contacto a veces es mínimo en medio de una multitud de relaciones.Isabel, como buena música que era, sabía escuchar y tener un oído atento. Ella quería pasar toda su vida escuchando al Maestro, aprendiéndolo todo de Él. Y a esto nos invita a nosotros porque Dios llama, marca el número de nuestro corazón… y parece ser que lo encuentra comunicando casi siempre. Estemos a su escucha, ¡tiene tanto que decirnos!*****************************************************************************31 de agosto de 2013«Nunca he sentido tan al vivo mi miseria. Pero esta miseria no me deprime. Al contrario, me sirvo de ella para ir a Él y pienso que es por ser yo tan débil por lo me ha amado tanto» C 53Todos tenemos la experiencia de vernos pobres, débiles, incapaces… Sentimos al vivo nuestra miseria y quisiéramos deshacernos de ella, no queremos verla ni que nos la vean, deseando ser fuertes y ofrecer una imagen una imagen “adecuada” a los demás. También nos pasa con Dios, no queremos presentarnos ante Él así de pequeños, queremos seguir siendo nosotros los protagonistas, sentir que hacemos algo, que podemos algo… Y por eso nos deprimimos porque en realidad bien poco podemos ofrecer. Isabel nos anima a servirnos de nuestra pobreza para ir a Dios, para depender en todo de Él y no quedarnos en nosotros mismos. Todo nos puede  servir para el bien y para crecer en la confianza y en el abandono, también nuestra miseria. Demos gracias.*****************************************************************************20 de agosto de 2013«Antes de llegar a Carlipa fuimos a pasar un día en Biarritz para ver el océano.  ¡Qué bello, querida amiga! No puedo manifestarle lo grandioso que es este espectáculo. Me gusta es horizonte sin fronteras, sin límites. NI mamá ni Guite podían arrancarme de su contemplación, y me parece que me encontraban un poco exagerada. Estoy segura de que usted me habría comprendido.»  C.30   En estos días de verano caluroso, en el que buscamos un poco de descanso según las posibilidades de cada uno, aprendamos a dar gracias y a sorprendernos, como Isabel, por todo lo que Dios nos regala en la naturaleza, ya sea el mar, la montaña, el campo o un pequeño jardín. Sepamos gozar de lo que tenemos al alcance y vivamos en la acción de gracias por esta tierra preciosa que habitamos y que entre todos hemos de cuidar.*************************************************************************10 de agosto de 2013«A la luz de la eternidad el alma ve las cosas tal como son. ¡Oh, qué vacío es todo lo que no se ha hecho por Dios y con Dios! Le suplico: marque todo con el sello del amor. Sólo esto permanece. ¡Qué cosa tan seria es la vida! Cada minuto se nos da para enraizarnos más en Dios.» C.333En esta semana que nos preparamos para celebrar la solemnidad de la Asunción estas letras de Isabel nos ayudan y animan a vivir bajo esa luz de eternidad y dar valor a lo que realmente importa, saber colocar lo relativo a un lado y lo que permanece en otro.  Tomemos conciencia de lo vacío que resulta todo si no está marcado con el sello del amor… Esta es en realidad la seriedad de la vida. En nuestro trabajo, en nuestra casa, en nuestras relaciones, procuremos, por insignificante que sean las cosas que hagamos, hacerlo todo con amor. Al final del cada día lo que importa no es cosechar éxito alguno sino la paz del corazón que ama.*****************************************************************************27 de julio de 2013«Que Dios te conceda una felicidad tan grande como la mía; que su amor sea una sombra que te acompañe a todas partes y siempre. Te abrazo muy fuerte, y cada día mi oración sube por ti hacia Aquel que será muestro lazo y nuestro lugar de encuentro.»   Cta. 242Isabel nos hace este regalo para esta nueva semana, es su bendición. Que ella nos enseñe a bendecirnos unos a otros; a desearnos felicidad, la que viene de Dios; que nos enseñe también a encontrarnos en El. Todo esto hará que nuestras relaciones sean más profundas y verdaderas.  Podemos tener muchos contactos al día por el correo, por el móvil…; en la calle, en el trabajo… Pero ¿cuántas bendiciones regalamos y cuántas recibimos? Bendigamos a todos, porque, como dice el apóstol, para eso hemos sido llamados: para heredar una bendición. Así podremos cada uno ser un don, un regalo para los que nos rodean.*****************************************************************************13 de julio de 2013«Me parece que la actitud de la Virgen durante los meses transcurridos entre la Anunciación y el Nacimiento es el modelo de las almas interiores; de esos seres que Dios ha escogido para vivir dentro de sí, en el fondo del abismo sin fondo. ¡Con qué paz, con qué recogimiento María se sometía y se prestaba a todas las cosas! ¡Cómo aún las más vulgares, eran divinizadas por ella! Porque a través de todo la Virgen no dejaba de ser la adoradora del don de Dios.» 

                                                                                                                    (El cielo en la fe)

 

 

 

En estos días en lo que la familia del Carmelo celebramos muy especialmente a María como madre y maestra de vida interior, Isabel nos viene a decir que la Virgen fue realmente la verdadera adoradora del don de Dios. Como dijo Jesús a la samaritana, ya no adoraremos a Dios en este sitio o en el otro, sino en justicia y en verdad… de esta manera todo lugar, toda circunstancia, será propicia para encontrarle, para adorarle, para entrar en contacto con El. Lo más vulgar se puede divinizar, y esto es lo que nos enseña María. Ojalá que ella nos alcance este vivir todo con paz y con recogimiento, sabiendo guardar y meditar todo en nuestro corazón.

 

 

 

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6 de julio de 2013

«En cuanto a mí, he encontrado mi cielo en la tierra en mi querida soledad del Carmelo… Lo hago todo por Él, por eso voy a todo con una alegría divina; que barra, que trabaje o que esté en oración, lo encuentro todo delicioso, porque veo en todas partes a mi Maestro».

Tomarse la vida como una bendición, encontrar delicioso cada momento, descubrir el encanto de lo cotidiano, pintar de colores los días grises… no es otra cosa que ver en todas partes al Maestro; El es el único que nos puede devolver la correcta visión de las cosas, una mirada limpia, inocente, ilusionada a todo lo que pasa y a todos los que nos rodean. Cuando aprendamos esta lección podremos decir con Isabel, que hemos encontrado el cielo en nuestra tierra.

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22 de junio de 2013

 

«¡Ah, querría poder decir a todas las almas qué fuentes de fortaleza, de paz y también de felicidad encontrarían si consintiesen en vivir en esta intimidad! Sólo que ellas no saben esperar. Si Dios no se comunica de una manera sensible, abandonan su santa presencia, y cuando El viene a ellas con todos sus dones, no encuentra a nadie. El alma está fuera con las cosas exteriores, ella no habita en el fondo de sí misma. Recógete de cuando en cuando y así estarás cerca de tu Sabel».

 

Queremos ser fuertes, felices y encontrar la paz del corazón… ¿Dónde conseguir todo esto y de qué manera? Isabel dice que viviendo en la intimidad con el Señor, pero hay una condición: saber esperar, tener paciencia, porque los procesos espirituales son lentos y nosotros vamos demasiado deprisa… Sabiendo esperar vemos cómo El viene con todos sus dones, llenándonos de fuerza, de felicidad y de paz.

 

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«…¡Qué feliz se es cuando se vive en intimidad con el Señor, cuando se hace de la vida un diálogo, un intercambio de amor, cuando se sabe encontrar al Maestro en el fondo del alma! Entonces nunca se está sola, y se tiene necesidad de la soledad para gozar de la presencia de este Huésped adorado. Ya ves, Francisquita mía, hay que darle su lugar en tu vida, en tu corazón, que El ha hecho tan cariñoso, tan apasionado. ¡Oh, si supieses lo bueno que es, cómo es todo Amor! Le pido que se revele a tu alma, que sea el Amigo que sepas encontrar siempre. Entonces todo se ilumina y la vida resulta hermosa.»
 
   Tratamos de llenar el silencio con palabras y ruidos… A veces nos da miedo la soledad, nos resulta como una maldición, queremos también llenarla con presencias olvidando la Presencia que siempre nos habita. Es ahí, si nos adentramos en ese silencio y soledad donde encontramos que la vida resulta hermosa y todo se ilumina. *****************************************************************************2 de junio 2013   «Yo formulo este deseo para ti: que el reino del amor se establezca plenamente en tu reino interior y que el peso de ese amor te arrastre hasta el olvido de ti misma» Isabel  de la Trinidad  El reino del amor no es otro que el que Jesús nos mostró con su vida en todos sus misterios; que El, que habita en nosotros, nos conceda abrirnos a su Espíritu Santo y lleguemos al amor pleno.   ++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++25 de mayo de 2013 «Una alabanza de gloria es,en fin, un ser que siempre permanece en actitud de acción de gracias. Cada uno de sus actos, de sus movimientos, cada uno de sus pensamientos, de sus aspiraciones, al mismo tiempo que la arraigan más profundamente en el amor, son como un eco del Sanctus eterno… aunque ella no sea siempre consciente de ello, porque la debilidad de la naturaleza no le permite estar siempre fija en Dios sin distracciones, ella canta siempre, adora siempre; ella se ha convertido en la alabanza y el amor, en la pasión por la gloria de su Dios. En el cielo de nuestra alma seamos alabanzas de gloria de la Santísima Trinidad». U.E. En ser alabanza de gloria de la Trinidad Isabel encontró su vocación. Ella, con su acostumbrado entusiasmo, nos dice cómo también nosotros podemos llegar a ser una alabanza de gloria: permaneciendo siempre en una actitud de acción de gracias. Dando gracias por todo desde que empezamos el día: por el sol, por nuestro cuerpo, por la familia, por los amigos, por una palabra de ánimo, por la eucaristía, por la comida, por todo… Nos iremos habituando a ello. Se irá reduciendo la queja fácil que nos va minando poco  a poco y daremos lugar en nosotros al canto, a la adoración, a la alabanza a Dios Trinidad que nos envuelve siempre con amor infinito.**********************************************************************18 de mayo de 2013 «¡Oh, Fuego consumidor, Espíritu de Amor, descended a mí para que se haga en mi alma como una encarnación del Verbo. Que yo sea para Él una humanidad complementaria en la que renueve todo su Misterio.» Una llama, un fuego que consume… es el Espíritu Santo que está dentro de nosotros. Junto a María, esperamos que este Espíritu nos cubra con su sombra, nos revista de sus dones para que, con su ayuda, se pueda renovar  en nosotros todo el Misterio de Cristo. El Espíritu Santo es el que nos lo enseñará todo, el que nos guiará a la verdad plena. Estemos a su escucha y abiertos a su acción.   ************************************************************************** «He aquí lo que quiere en usted: en cada minuto quiere que salga de sí, que abandone toda preocupación, para retirarse a esa soledad que El se escoge en el centro de su corazón. El está siempre ahí, aunque no lo sienta. El la espera… No se preocupe si está fervorosa o sin ánimos; es la ley del destierro el pasar de un estado a otro. Crea, entonces, que El no cambia nunca, que en su bondad está inclinado sobre usted para levantarla y establecerla en El.»                                                                                                                                                   Carta 249 Isabel nos invita hoy a no hacer depender de nuestros sentimientos o estados de ánimo nuestra relación con el Señor  sino a vivir de fe, porque El está siempre ahí, aunque no lo sintamos y quiere librarnos de todas nuestras ataduras a través de ese contacto continuo.  Pidamos al Espíritu Santo que aumente nuestra fe y nos dejemos guiar por su amor en nosotros. ***********************************************************************************************

27 de abril de 2013Mi secreto

«… ¡Quisiera darte mi secreto! San Pedro en su primera epístola dice: “Porque creéis, seréis llenos de una alegría inquebrantable”. Creo que la carmelita saca toda su felicidad de esta fuente divina: la fe. Ella cree, como dice san Juan, “en el amor que Dios la tiene”. Ella cree que este mismo amor lo ha traído a la tierra… y a su alma, porque Aquel que se ha llamado la Verdad ha dicho en el Evangelio: “Permaneced en mí y yo en vosotros”. Entonces sencillamente, obedece a este mandato tan dulce y vive en la intimidad con el Dios que mora en ella, y que le está más presente que ella a sí misma.»

 

La fe no es ni mucho menos una serie de conceptos que hemos de aprender de memoria y repetirlos cada vez que se nos pregunte si tenemos fe… Es más que todo lo que podamos retener en nuestra mente. La fe es sobre todo confiar en Alguien que nos ama, es creer en su amor por encima de todo, a pesar de todo; creer que por amor, como dice Isabel, ha venido a la tierra, a nosotros… y que sólo nos pide que permanezcamos con El.

Ojalá que en este año de la fe aumente en nosotros la confianza y la creencia de sabernos amados incondicionalmente por este Dios que está más presente a nosotros que lo que podamos nunca imaginar.

 

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21 de abril de 2013«Disfrutad bien de ese hermoso país; la naturaleza lleva a Dios. ¡Cuánto me gustaban esas montañas! Me hablaban de Él. Pero, ya veis, mis queridas, los horizontes del Carmelo son todavía más bellos. ¡Es el infinito!… En el buen Dios yo tengo todos los valles, los lagos, los panoramas. ¡Oh! Dadle todos los días gracias de mi parte. Mi porción es muy bella y mi corazón se derrite de reconocimiento y de amor.»   (Carta 87)

 

En este domingo del Buen Pastor la Iglesia pide que recemos por las vocaciones a la Vida Consagrada, según la recomendación de Jesús: «Pedid al dueño de la mies que mande obreros a su mies…». Sí, oremos, para que haya muchos jóvenes que, como Isabel, puedan encontrar en Dios toda la belleza de este mundo, horizontes amplios que colman su sed de infinito, y sientan la alegría de ser para Él. Oremos también por los que ya siguen a Jesús en la vida religiosa, por sus dificultades cotidianas, por la dureza de su camino, para que puedan perseverar con la lámpara encendida en medio de las sombras y el dolor de nuestra sociedad, que también puedan experimentar su consagración como esa porción bella que les ha tocado y se derritan de reconocimiento y amor.

 

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14 de abril de 2013 

«El no os dice como a Pedro: “¿Me amas más que estos?”. Madre, escuche lo que le dice: “¡Déjate amar más que éstos!, es decir, sin temer  que algún obstáculo sea obstáculo, porque yo soy libre para derramar mi amor en quien me place. “Déjate amar más que éstos”, ésa es tu vocación, y siendo fiel a ella me harás feliz, porque engrandecerás el poder de mi amor. Este amor sabrá rehacer lo que hubieres deshecho.» (Carta a la M. Germana)

 

 Isabel nos invita en esta Pascua a encontrarnos con el Resucitado y a no temer ningún  obstáculo en esta relación personal con El, dejándonos amar más de lo que solemos. Creemos que somos nosotros los que debemos hacer cosas, y es verdad que hay que hacerlas, pero se nos olvida que lo importante es sabernos verdaderamente amados por el Señor, sólo así podremos como María proclamar con nuestra vida la grandeza de un Dios que hace maravillas en nosotros. Ese amor al que nos abrimos será el que vaya rehaciéndonos por dentro como hombres y mujeres nuevos, al servicio del Reino.

 

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6 de abril de 2013«… ¡Oh, qué bueno sería, vivir de esta vida de la Trinidad que Jesucristo ha venido a traernos! El ha dicho tantas veces que era la vida y que venía a dárnosla abundante… Ya que El está siempre vivo, ¿por qué no iríamos a pedirle luz definitiva, esa luz de la fe que hace los santos?… Le quedo profundamente unida en Aquel que es una inmensidad de amor que nos desborda por todas partes.»

 

Seguimos gozándonos de este misterio de la Resurrección de Jesús, celebrándolo y rumiando esos textos evangélicos de las apariciones en los que los discípulos se encuentran con el Resucitado y experimentan cómo cambian sus vidas, cómo del temor pasan a ser testigos valientes y gozosos de su Presencia… Nos parecen tan hermosos que casi no creemos que eso mismo nos pueda pasar a nosotros… Y sí. El vuelve a encontrarnos mientras vamos de camino hablando de nuestras decepciones, como los de Emaús; se hace presente en medio de nuestra indecisión, miedo, duda… Y nos dice: «Paz a vosotros. No temáis, soy Yo».

Isabel nos invita a acercarnos al que está siempre vivo y pedirle una luz definitiva, una luz que no se apaga, la de la fe. Sólo así, mediante la fe, nuestros ojos podrán ver a “Aquel que es una inmensidad de amor que nos desborda por todas partes”.

 

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31 de marzo de 2013  

 

«…Me hubiera gustado que hubieseis asistido a nuestra bella fiesta de Pascua. Ese día cantamos los maitines a las tres de la mañana. Vamos en procesión al coro, revestidas de nuestras capas blancas, con una vela encendida, cantando el Regina Coeli. A las cinco tenemos la Misa de Resurrección, seguida de una magnífica procesión por nuestro hermoso jardín. Todo estaba tan sereno, tan misterioso… Parecía que a través de los caminos solitarios se nos iba a aparecer el Señor como en otro tiempo a la Magdalena, y si nuestros ojos no lo han visto, al menos nuestras almas lo han encontrado en la fe. ¡Es tan buena la fe! Es el cielo en las tinieblas. Pero un día el velo caerá y contemplaremos en su esplendor Aquel a quien amamos…». C162

 

¡Ha resucitado el Señor! ¿Hay mejor noticia? Nuestros ojos no lo ven, pero la fe lo ha encontrado y por ella vamos creciendo en su conocimiento a través de la Palabra, de los sacramentos, de tantas mediaciones y de tantos gestos como El nos regala cada día. Seamos testigos gozosos de esa presencia y transmitamos ese entusiasmo, igual que lo hacía Isabel con todos sus amigos.

 

 

 

 

 

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23 de marzo

«¡Oh, mi Cristo amado, crucificado por amor, quisiera ser una esposa para vuestro corazón; quisiera cubriros de gloria, amaros… hasta morir de amor! Pero siento mi impotencia y os pido os dignéis revestirme de Vos mismo, identificad mi alma con todos los movimientos de la vuestra… para que mi vida no sea más que una irradiación de vuestra vida…»  NI 15

 

Miremos en estos día de Semana Santa al Crucificado por amor, queriéndonos identificar con El, con su vida entregada a favor del Reino, sin buscar nuestro propio  interés… Así podremos ser una irradiación de su vida. Ante tanto amor sentimos nuestra pequeñez, nuestra impotencia, pero nos dice Isabel que no nos desanimemos, pues si es verdad que somos débiles a la hora de amar, de dar la vida, también es verdad que El nos puede revestir se sí mismo. Entonces cambia todo.

 

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16 de marzo de 2013 

«El está inclinado sobre nosotros con todo su amor, día y noche, queriendo comunicársenos, infundirnos su vida divina, para hacer de nosotros seres deificados que le irradien por todas partes. ¡Oh, qué poder tiene sobre las almas el apóstol que permanece siempre junto a la Fuente de las aguas vivas! Entonces puede verterse sin que jamás su alma se vacíe, ya que vive en comunión con el Infinito.» C 124

 

En este tiempo de la nueva evangelización buscamos tal vez nuevos métodos, orientaciones, proyectos para que la noticia del Evangelio se pueda ir colando por todas partes. Este es el deseo de todo apóstol: dar a conocer a Cristo y saber transmitir su mensaje de vida.

 

Isabel en esta carta se nos muestra como un apóstol que está junto a la Fuente de aguas vivas y allí nos quiere conducir ella, pues sabe que si permanecemos íntimamente unidos al Señor nos podremos dar sin vaciarnos nunca y será la mejor manera de irradiarle a El por todas partes, de hacer atractiva la Buena Noticia que se nos da cada día en Cristo Jesús, de repartirle a manos llenas.

 

 

 

 

 

 

 

23 de febrero de 2013

«Permanezcamos siempre unidas al pie de la Cruz, permanezcamos silenciosas junto al divino Crucificado y escuchémosle. El nos manifestará sus secretos, nos conducirá al Padre, que nos ha amado tanto, que nos ha dado a su único Hijo». Carta 58

 

 Está bien darse cita con un amigo en una cafetería, en un parque o en un museo y poder disfrutar una tarde con él. Pero también hay otros lugares en los que darnos cita con las personas que queremos, lugares en los que lazos se estrechan aún más, lugares teológicos como puede ser la misma Cruz. Allí es donde Isabel se cita con su amiga y le propone permanecer las dos unidas, pero silenciosas, para poder escuchar al Amigo por excelencia, al que es fuente de toda amistad. Ella dice que de esta manera el Señor les compartirá sus secretos, igual que hizo con sus tres discípulos más íntimos en el monte Tabor…

Sigamos el consejo de Isabel y frecuentemos más en esta cuaresma la compañía del Crucificado. A sus pies no tengamos miedo de citar a los que queremos y de orar juntos. Nuestra amistad será más sólida y permanecerá siempre.

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16 de febrero de 2013

Guiados por el Pastor

 

“Ella no siente caer sobre ella el calor del sol, es decir, ella no sufrirá ya porque sufre. Entonces el Cordero puede guiarla a las fuentes de la vida, allí donde él quiere, como le parece, porque ella no mira los senderos por donde pasa, mira simplemente al Pastor que la conduce “.   (Últimos Ejercicios)

 

 

Vemos en este primer domingo de Cuaresma a Jesús, que llevado por el Espíritu, se adentra en el desierto, el lugar de la prueba, de la tentación. Dejémonos también  llevar por el Espíritu “a donde él quiere, como le parece”, según dice Isabel. Que no nos asuste el calor del desierto y los peligros o pruebas por las que pasemos. ¿Cómo soportar esta travesía cuaresmal? Mirando simplemente al Pastor que nos conduce. Este es el secreto Confiemos en que El nos conducirá hacia las fuentes de vida.

 

 

 

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10 de febrero 2013Una Cuaresma distinta

«El miércoles entraremos en la santa Cuaresma.  ¿Quiere usted que hagamos una Cuaresma de amor?: “El me ha amado, se ha entregado por mí” (Gal. 2, 20) Este  es, pues, el término del amor: darse, perderse toda entera en Aquel que se ama».   (Carta 194)

Empezaremos también nosotros  la  Cuaresma.  En estas líneas observamos cómo Isabel no nos habla de penitencia ni  de sacrificios, tampoco de devociones que tengamos que hacer… Ella propone una cuaresma de amor, contemplando en primer lugar a Aquel que nos ha amado tanto y se ha entregado por nosotros. Nuestro amor, por tanto, es sólo respuesta a Su gran amor. El día que caigamos en la cuenta de cuánto somos amados no podremos hacer otra cosa sino amar de todas las formas posibles, en todo momento y en cualquier lugar.

Vivamos estos días en esta clave. Intentemos poner amor en todo lo que hagamos. Procuremos amarnos unos a otros, perdonarnos de todo corazón. Sólo con gestos sencillos de cariño sincero podremos cambiar algo nuestra sociedad. Cada uno es responsable de ese amor que debe aportar cada día en este mundo y que es algo importante. Si yo niego una sonrisa, una ayuda, un detalle no habré aportado lo que se espera de mí, lo que Dios me ha confiado… Respondamos generosamente a tanto amor cómo recibimos de Él, respondamos amando los hermanos.

Que esta Cuaresma no sea una más, que sea distinta: una cuaresma de amor.

 

 

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3 de febrero 2013 

 Durante todo el día…

 

 “…Unámonos para hacer de nuestras jornadas una comunión perenne: por la mañana, despertémonos en el Amor. Durante el día, entreguémonos al Amor, es decir, haciendo la voluntad del Señor, bajo su mirada, con El, en El, para El solo. Entreguémonos todo el tiempo como él quiera… Y después, al llegar la noche, tras un diálogo de amor que no ha cesado en nuestro corazón, descansemos también en el Amor. Tal vez veamos faltas, infidelidades; dejémoslas al Amor: es un fuego consumidor, hagamos así nuestro purgatorio en su amor”. (Carta 172)

 

¿Qué hacemos de nuestras jornadas? ¿Las dejamos pasar sin más una tras otra? Dejamos que pase el tiempo, que pasen los días, las semanas, los meses, siempre en espera de una fecha importante, de algo que nos interese y nos saque de nuestra rutina. Y sin embargo, en los días cotidianos, que se nos antojan grises, insignificantes, podemos encontrar, como Isabel, la magnífica posibilidad de vivir en el Amor. Desde que nos despertamos hasta que volvemos a cerrar los ojos en la noche, toda nuestra vida está transida de una Presencia que nos sostiene, que nos vela, que nos ama.

 

No vayamos por la vida como si estuviéramos solos y nadie se ocupara de nosotros. Seamos cada vez más consciente de este Amor que nos habita, que nos rodea, aunque no nos demos cuenta de ello.

 

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27 de enero 2013

La luz de la Palabra

 “…He sido tan feliz viéndole apreciar a mi querido san Pablo que para completar su felicidad le pido que acepte como un último adiós de su querida enfermita, como último testimonio de su afectuoso reconocimiento, el libro de estas Cartas, en las que mi alma ha sacado tanta fuerza para la prueba. Nosotros nos encontraremos de nuevo bajo la luz que estas páginas traen a los que la leen con la fe de los hijos de Dios…”. Carta 340

Estas letras se las dirige Isabel a su médico pocos días antes de morir. Se siente tan agradecida que quiere dejarle en herencia algo que para ella es muy valioso: el libro de las Cartas de San Pablo. Con él entre sus manos  ha descubierto su vocación más íntima, su programa de vida, el ser alabanza de gloria; con él ha gozado lo indecible, ha sacado fuerza para la prueba, ha experimentado esa luz que irradia la Palabra de Dios hasta el punto de ser transformada…

 Ahora Isabel nos enseña a nosotros a acercarnos a la Palabra con ese entusiasmo que lo hacía ella. Busquemos con atención esas riquezas, esa Palabra luminosa que se nos dirige muy personalmente en cada situación concreta, que está escrita para ti con todo amor. Leamos con la fe de los hijos de Dios y experimentaremos esa luz que irradia y que puede transformarnos la vida… De la Palabra podremos sacar tanta fuerza para la prueba.

 

 

 

 

 

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19 de enero 2013

Adorando juntos 
“Cristo decía un día a la Samaritana que el Padre buscaba verdaderos adoradores en espíritu y verdad. Para alegrar su corazón, seamos estas grandes almas adorantes. Adorémosle en espíritu, es decir, tengamos el corazón y el pensamiento fijos en Él, y el espíritu lleno de su conocimiento mediante la luz de la fe”. 
En esta semana de la oración por la unidad de los cristianos, este texto nos invita a unirnos todos los que nos hemos encontrado con Cristo en el núcleo de nuestra fe, adorando en espíritu y verdad, en esta confesión o en la otra, en cualquier lugar, en cualquier iglesia… Sin que nos separen ritos, unidos por el espíritu que adora, que se rinde ante el único Señor de nuestra vida. Así dice Isabel que podremos alegrar el corazón de Dios.                                                            
 
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16 de enero de 2013
“Es necesario que te construyas, como yo, una pequeña celdilla dentro de tu alma. Pensarás que el Señor está allí y entrarás en ella de cuando en cuando. Cuando te sientas nerviosa o te consideres infeliz, corre pronto a ella, y confía todo al Maestro. ¡Ah! Si le conocieses un poco, la oración no te aburriría; me parece que ella es un reposo, un descanso. Uno va con toda naturalidad a aquel a quien se ama, se está junto a Él, como un niño pequeño en los brazos de su madre, y se deja hablar al corazón…”. (Cta. 123) 
Isabel está convencida de que todos estamos llamados a orar, a vivir en intimidad con el Señor. A veces nos quejamos de no tener tiempo, un lugar adecuado… que hay demasiadas cosas que hacer. Es urgente construirse una celdilla, hacer un pequeño espacio en el corazón donde poder descansar de cuando en cuando, donde no lleguen las prisas. Entonces, ahí, en ese lugar íntimo donde el Señor está presente, podremos ser nosotros mismos, confiarle todas nuestras cosas, relajarnos y dejar que hable el corazón. Poco a poco le iremos conociendo cada vez más y podremos experimentar que la oración no es algo aburrido, una carga más que añadimos a nuestra lista de trabajos, sino una relación que fluye con toda naturalidad y que nos reconforta, nos llena de energía y va transformando todo nuestro ser… Merece la pena construirse la celdilla.

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“Aségurate en la fe, es decir, no obres más que bajo la luz potente de Dios, nunca según las impresiones y la imaginación. Cree que Él te ama, que quiere ayudarte Él mismo en todas las luchas que tendrás que sostener. Cree en su amor, su demasiado gran amor, como dice san Pablo (Ef 2,4). Alimenta tu alma de las grandes verdades de la fe, que le revelan toda su riqueza y el fin para el que Dios la ha creado. Si tú vives en todas sus cosas, tu piedad no será una exaltación nerviosa, como temes, sino será verdadera. ¡Es tan hermosa la verdad, la verdad del amor!: “Él me ha amado. Él se ha entregado por mí” (Gal 2,20). He aquí lo que es ser verdadero.» (Isabel de la Trinidad, Grandeza de nuestra vocación)

 Estas letras se las escribía Isabel a su querida amiga Francisca dos meses antes de morir. Ahora, en este año que acabamos de comenzar, año dedicado a la fe, nos la dirige también a nosotros con especial interés, como una gran amiga que quiere lo mejor para los que ama. Y es que es así realmente. Delante de ella nos hemos de sentir amigos, pues Isabel, con un corazón especialmente afectuoso, sentía así con los que se le acercaban y decía que todo aquel que entraba en su corazón le era muy difícil salir de él.

Después de las fiestas, hemos de afrontar las tareas diarias en un tiempo que no es fácil. ¿Quién no tiene problemas y luchas en esta vida? ¡Quién no cae a veces en el agobio o el desaliento? Isabel, con su acostumbrado optimismo, nos da una receta para vivir en tiempos de crisis: asegurarnos en la fe. Creer que no estamos solos, que a Dios le importamos mucho y que Él mismo quiere ayudarnos en todas las luchas que hemos de sostener.

Nos aconseja que, al igual que procuramos el alimento para el cuerpo, igual que buscamos el sustento diario con las necesidades básicas, también nos interesemos por el sostenimiento de nuestra vida interior, alimentándola con las verdades de la fe, la más grande: creer en Su amor, en su demasiado gran amor.

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JULIO
“Caminar en Jesucristo me parece que es salir de sí, perderse de vista, abandonarse, para entrar más profundamente en El a cada minuto que pasa, tan profundamente que uno sea enraizado, y que en todo momento, en toda ocasión, pueda lanzar este valiente reto: “¿Quién me separará del amor de Jesucristo?” (UE 33)Estar en Él cada minuto, cada instante, para “enraizarnos y permanecer firmes en la fe”.Sólo si nos unimos profundamente e intensamente a Cristo, a su Amor, podemos dar sentido a lo que somos, a lo que vivimos, a nuestra propia existencia.Vivir la vida en profundidad es un reto, así como amar, servir, ayudar, aprender o ayudar, agarrémonos a Él para que siempre nos veamos animados y sostenidos por su Espíritu y podamos ser así testigos de su amor y de su esperanza. 
“Esta es la voluntad que quiere hacer en mí: ser mi paz, para que nada me detenga … para que yo more allí inmóvil e impasible como si mi alma estuviese ya en la eternidad” (Nota 6 UE 31)El quiere ser mi paz, para que nada pueda distraerme o hacerme salir de la fortaleza, inexpugnable del santo recogimiento.Señor que nada ni nadie nos quite la paz.Estos días de verano, dónde parece que todo tiene que ser algarabía y fiesta, busquemos un espacio de silencio para encontrarnos con nosotros mismos, espacios de quietud que nos ayuden a interiorizar y encontrarnos con Cristo, que es y ha de ser nuestra paz.¡Hay tantas cosas que nos distraen de Dios que estos días de verano los podríamos acoger como esa oportunidad para descubrir la novedad  del encuentro en lo cotidiano con el Amor que es quien da sentido a todo nuestro ser. 
“… mi maestro me pide rendirle homenaje en esto: en hacer todas las cosas según el consejo de su voluntad. No dejarme nunca gobernar por las impresiones, por los primeros movimientos de la naturaleza, sino poseerme a mí mismo por la voluntad… Y para que esta voluntad sea libre, es necesario encerrarla en la de Dios… No haré más obras divinas, eternas, y a imagen de mi Inmutable, viviré desde aquí abajo en un eterno presente” (UE 28)Isabel nos presenta el camino hacia la santidad: buscar la voluntad de Dios viviendo cada día su presente, su amor. Hacer del abandono en sus manos un proyecto. Acercarnos a Él y dejar que obre.Aceptando al hermano, cada acontecimiento, cada situación y aprender a ser humildes y libres. Sólo así acogeremos al otro y le miraremos con los ojos de Dios.Mi vida es un instante, como decía Sta. Teresita. Mi vida es un hoy, un eterno presente. Vivámoslo como la viviría Él AMANDO. 
24 de junio de 2012
“… Entraré en las profundidades del poder de dios (Sal 70,16) Hablando por su profeta ha dicho el  Señor: “La llevaré a la soledad y le hablaré al corazón” (Os 2,14) ¡He aquí a esta alma entrada en esta soledad donde Dios se hará oír!Tú, eres quién ha de entrar en el desierto para que Dios pueda hablarte. A ti Dios te quiere llevar dónde Él secretamente sabe.Abandónate en los brazos del Padre para que Él pueda obrar.Ábrete a Él para que te pueda amar, cambiar y transformar.Escúchale en la soledad y silencio para que puedas oír el susurro que te habla en el más secreto centro.Escúchale para oírle. Óyele para responderle. Respóndele para amarle. CORAZÓN DE JESÚS“… nada refleja mejor el amor del Corazón de Dios que la Eucaristía. Es la unión, la comunión, es Él en nosotros, nosotros en Él. Y ¿no es esto el cielo en la tierra? El cielo en la fe, esperando la visión cara a cara tan deseada” (C 165)Todavía hacemos eco en nuestro corazón la fiesta del Corpus y del Sagrado Corazón. Todavía nos sabe el alma a Pascua. ¿Cómo no recordar cada día el Amor que Dios derrama en nuestro corazón? ¿Cómo no mantener nuestro espíritu ardiendo en Amor?Isabel insiste, una y otra vez, en descubrir el cielo en la tierra, en unirnos al Amado y hacer que todos nuestros sentidos y potencias estén llenos de fe que nos hace descubrir su grandeza.No nos cansemos de acercarnos a Jesús que se hace Pan y se queda en nosotros y con nosotros, que nos espera en el altar y en el Sagrario, que se hace presencia silenciosa, callada, pero presencia, aún cuando sintamos su ausencia.Isabel, Tú que eras una gran enamorada del Padre, del Hijo y del Espíritu, haz que nos unamos a Ellos de tal manera que seamos signo visible de su amor (corazón enamorado).
 
FELIZ DÍA DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD
Isabel, en el N 20 de sus Últimos Ejercicios se interroga “cómo imitar en el cielo de su alma a ser bienaventurados en el cielo de la gloria” Y un poco más adelante esccribe ella misma: “Ser enraizado y fundado en el amor…”
 
Ella misma nos da la clave: ser alabanza de gloria, llegar a ser un alma trinitaria sólo se puede alcanzar enriaizándonos constantemente y planamente en el AMOR. SIN ÉL NO PODEMOS HACER NADA.
Sin el amor no somos nada.
Sin el amor no podemos llegar a admirar, ni a contemplar.
Sin el amor no podemos descubrir la inmensidad de la gracia.
Sin el amor, sin estar enraizados en Él no podemos dar fruto. Unámonos totalmente sólo en Él y demos fruto abundante, fruto de buenas obras, de caidad y de misericordi. Así llegaremos a seer bienaventurados también aqueí en la tierra.
 
 
13 de mayo de 2012
“El decreto de Yavhé es puro e ilumina la mirada (Sal 18,9) …, mi fidelidad en corresponder a cada uno de sus decretos, de sus mandatos interiores, me hace vivir en su luz … El alma que por la profundidad de su mirada interior contempla a su Dios en todas las cosas en la simplicidad que la separa de toda otra cosa, esta alma es “resplandeciente” (UE 17)Dos ideas principales remarca aquí Isabel, la fidelidad a la luz de la mirada y como consecuencia la simplicidad resplandeciente cuanto más se deja iluminar el alma por la luz de la mirada del Amor más resplandecientes y significativas son sus obras.Seamos fieles, cada uno de nosotros, a la vocación a la que hemos sido llamados. Dejémonos guiar por la Luz para poder irradiar a cuantos nos rodean.Trabajemos nuestro interior para llegar a ser: almas transparentes que dejen traslucir sencillez, personas generosas que irradien alegría y bondad, creyentes enamorados que vivan en plenitud la fidelidad al Evangelio.Dos ideas principales remarca aquí Isabel, la fidelidad a la luz de la mirada y como consecuencia la simplicidad resplandeciente cuanto más se deja iluminar el alma por la luz de la mirada del Amor más resplandecientes y significativas son sus obras.Seamos fieles, cada uno de nosotros, a la vocación a la que hemos sido llamados. Dejémonos guiar por la Luz para poder irradiar a cuantos nos rodean.Trabajemos nuestro interior para llegar a ser: almas transparentes que dejen traslucir sencillez, personas generosas que irradien alegría y bondad, creyentes enamorados que vivan en plenitud la fidelidad al Evangelio.
29 de abril de 2012
“Él (el Padre) refleja en ellos (en los seres) la belleza de sus perfecciones, todos sus atributos divinos se reflejan en estas almas; y son como otras tantas cuerdas que vibran y cantan “el cántico nuevo”. Ellas “siguen al Cordero adondequiera que vaya”; no sólo en los caminos anchos y fáciles de recorrer, sino en los senderos espinosos entre zarzas del camino. Y es que estas almas son “vírgenes”, es decir, libres, separadas, despojadas, libres de todo menos de amor …” (UE 15)
En este domingo del Buen Pastor, nos viene muy bien reflexionar sobre este texto de Isabel. Ella fue una de esas almas que siguieron al Cordero de manera incondicional, libre, gratuita, total. Ella, la gran enamorada del Todo, del Amor, supo de las dificultades, de las trabas, de los impedimentos que un alma encuentra cuando quiere ser fiel a su vocación, pero supo luchar contracorriente y seguir la vocación, el camino al que se sentía invitada, llamada, convocada.
Pedimos que por su intercesión haya jóvenes que se dejen tocar como un instrumento bien afinado, que sientan la fortaleza del Espíritu, y el sostén del Padre, para responder a la llamada que les hace: ¡Ven y sígueme! y que dejándolo todo le sigan con alegría. 
21 de abril de 2012
“El alma que quiere servir a Dios noche y día en su templo … debe estar resuelta a participar efectivamente de la pasión de su Maestro … Él quiere asociar a su Esposa a su obra de redención … le ha de comprender que debe pasar por lo que hay de amargo en el sufrimiento para encontrar en él su reposo, como Él” (UE 13)Isabel quiere servir a Dios día y noche, está dispuesta a sufrir para encontrar, a pesar del dolor y las dificultades, reposa en el Maestro, como Él lo recibió del Padre.En este tiempo de Pascua no dejamos de lado el sufrimiento que pasó Jesús, es el mismo dolor y el sufrimiento que pasa el hombre y el mundo de hoy. Sin embargo tan importante es darle sentido delante de dios, junto al Maestro, como pedirle a Él que sea nuestro reposo, que podamos reclinar nuestra cabeza en el pecho del Amado y encontrar, descubrir y acoger su comprensión, su ayuda, su humanidad y su fortaleza. No podemos romper los binomios de dolor y de amor, de sufrimiento y de gozo, de agitación y de paz.
14 de abril de 2012
“Conformar mi vida con la Suya” (UE 9)
¡Gran reto para cualquier creyente, sea laico, casado, religioso, sacerdote …! ¡Gran reto para quien tiene al Maestro presente en su vida!¡Conformarse con Cristo, con el Amor: Vivir la Pascua!Conformarse la vida es:poner amor donde no lo hayamar sin medidaorar sin desfallecerponer los ojos en Élmirar a nuestro alrededor, ayudar y servir.Conformar la vida con la Suya es:vivir alegres, ilusionadosvivir esperanzados, confiadosvivir en paz  y dando pazvivir … amando como el Maestro Resucitado que nos ayuda a vivir el don del amor.

8 de abril de 2012

FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN

“La simplicidad … da el alma el reposo del abismo, es decir, el reposo en Dios” (UE 7)

 

Esa simplicidad de la que habla Isabel nace de un corazón enamorado, lleno de Vida, de Paz.

En esta semana de Pascua reposems con el Maest. Alegrémonos de tenerle dentro de nosotros y de que viva en nosotros y con nosotros.

Seamos almas simples, sencillas, alegres, bondadosas. Así testimoniaremos con nuestra vida que Cristo venció a la muerte y vive presente. Hagámosle un hueco en nuestro interior y dejemos que sean nuestras palabras y gestos los que hablen del Amor que Dios ha derramado en cada uno de nosotros.

 

 
 
25 de marzo de 2012
“Mi alma está siempre en mis manos (Slm 118). He aquí lo que se cantaba en el alma de mi Maestro, he aquí también por qué Él, entre toda clase de angustias, permanencia siempre pacifico y fuerte” (UE 3)
A las puertas de la Semana Santa viene muy bien este pensamiento de Isabel. El Maestro siempre nos da paz y nos muestra que a pesar de las dificultades hemos de ser fuertes.
-      En los momentos de angustia, ahí está para consolarnos.
-     En los momentos de dolor, permanece a nuestro lado y nos alivia.
-     En el momento de aflicción, siempre nos consuela.
-     En el momento de soledad, nos acompaña.
-     En el momento de debilidad, Él nos fortalece.
Que Él nos pacifique y nos haga fuertes en nuestro caminar.
 
16 de marzo de 2012
“¡Niscivi! no sé nada más, no quiero sabaer nada más sino conocerle a Él”
Un buen proyecto de vida y un buen propósito para estos días de cuaresma, al que nos invita Isabel. ¡No saber nada más que a Cristo, tan sólo conocerle a Él! Difícil reto y al mismo tiempo maravilloso camino.
Entremos con Él y en Él, en el camino del Amor y aprendamos a amar. “Entremos en la interior bodega” y conozcámosle, dejándonos conocer, moldear, guiar, amar.
Hagamos silencio para conocerle, para descubrirle, para gozarle y amarle.
Él en nosotros y nosotros en Él ¿para qué más? Que Él nos haga descubrir que sólo el amor puede cambiarnos y sólo cambiando podremos contribuir a hacer un mundo según su voluntad.
 
 
6 de marzo de 2012
“Una alabanza de gloria es un alma que mira fijamente a Dios en la fe y en la simplicidad … es, en fin, un ser que siempre da gracias … cada uno de sus actos son como un eco del Santus Eterno” (CF 43)
 
Sor Isabel nos ayuda a poner la mirada en Él y ver las cosas desde Él. No podemos dejar de mirar, por tanto, la realidad de nuestro mundo y hacer eco en él con nuestras actitudes, con nuestros gestos, con nuestras palabras, con nuestra entrega y donación. Tan sólo si miramos las cosas, nuestra vida, nuestro mundo, con ojos de fe podremos darle gracias por todo cuanto hace en cada uno de nosotros
Mirémosle a él y ha
gamos de nuestra vida un reflejo de su amor para con el hermano.
Sólo desde la simplicidad podemos descubrir a Dios.
Sólo descubriéndole podemos amarle.
Sólo amándole podremos imitarle.
Sólo imitándole podremos hacerle creíble.
Sólo haciéndolo creíble podremos darle a conocer.
Sólo dándole a conocer somos sus testigos.
 
25 de febrero de 2012
 “Su cántico no cesa, porque está bajo la acción del Espíritu Santo que obra en ella … ella canta siempre, adora siempre; ella se ha convertido en la alabanza y el amor, en la pasión por la gloria de Dios” (CF 44)
 Iniciando este tiempo de cuaresma ponemos el broche final con estas últimas reflexiones de Isabel al libro de “Mi Cielo en la Fe”, donde podemos constatar que cuando nos dejamos guiar por el Espíritu, que no es otro que el Amor vivido cada instante llegamos a ser adoradores y podemos convertirnos de corazón.Sólo la pasión por Dios, sólo cuando nos dejamos mirar, abrazar, tocar por Él, podemos llegar a ser lo que Él tiene pensado para cada uno de nosotros.Sólo quien se deja amar se transforma.Sólo quién se transforma se convierte en algo nuevo.
19 de febrero de 2012
“Una alabanza de gloria es un alma en silencio que permanece como una lira bajo el toque misterioso del Espíritu para que El arranque de ella armonías divinas; sabe que el sufrimiento es una cuerda que produce los más bellos sonidos” (CF 43)Cada uno de nosotros, cada ser humano, es un instrumento de Dios, depende de cada uno de nosotros que la melodía de la vida sea más bella o más fea, que estemos afinados o no para que suene de manera armónica.No podemos hacerlo sin la ayuda del Maestro, del Director (Cristo), sin que Éste afine delicadamente y sin que nos dejemos afinar. Sin que respetemos el silencio para que en Él descubramos la más bella melodía del Amor.
11 de febrero de 2012
“Cada alama está establecida en el puro amor y no vive más de su propia vida, sino de la vida de Dios … Es el Espíritu de amor y de fortaleza el que transforma el alma” (CF 42)
¿Quién es Dios para el hombre/la mujer de Dios? ¿Quién es para ti, para mí, hombre-mujer creyente? Según la respuesta que demos personalmente el mundo, la Iglesia pueden cambiar o ser más creíbles. Sólo Él nos puede transformar, nos puede cambiar, nos puede impulsar a darlo todo, hacerlo todo por amor. Sólo si nos dejamos moldear por el Amor podremos amar como Él amó.
Sólo si dejamos que su Espíritu nos invada podremos repartir alegría, esperanza, comprensión, compasión … Sólo si le dejamos formar parte de nosotros él podrá manifestar su Grande y Eterno Amor.
29 de enero de 2012
Cf 40
Dios ha escogido a María para vivir dentro de sí. A través de todo (de todas las cosas, incluso las más vulgares) la Virgen no dejaba de ser la adoradora del don de Dios. Esto no le impedía entregarse a las cosas de fuera cuando se trataba de ejercitar la caridad.
22 de enero de 2012
Cristo viene con sus tesoros … llega continuamente, siempre por vez primera … su llegada, independientemente del tiempo, consiste en un “eterno ahora”.  (CF 17)
Isabel nos invita a vivir el presente, el hoy, el “ahora”.Dios nos regala el tesoro del tiempo, del momento para que lo degustemos, lo saboreemos, lo amemos, lo compartamos y hasta lo regalemos.Sólo es importante el hoy: ¡Vívelo!Sólo es importante el ya: ¡Pon manos a la obra y da gracias a Dios por todos los dones recibidos. Compártelos!Sólo tienes el hoy para amar, para dar, para reír, para llorar, buscar y para encontrar.
14 de enero de 2012
“Estar sumergido en la humildad es estar sumergido en Dios, porque Dios es el fondo del abismo. Por eso la humildad, como la caridad, puede crecer siempre. Ya que ese fondo de humildad es el vaso que se necesita, el vaso capaz de la gracia que Dios quiere arrojarse en él, seamos humildes” (CF 37)
 
Después de haber celebrado el Gran Misterio del Amor y contemplarlo en el “pobre y frío establo”, donde vino por ti y por mí, continuamos reflexionando de la mano de Isabel que, una vez más, nos muestra el camino que conduce a Dios que y muestra el camino que nos conduce a Él de la mano de la humildad.Sólo quien tiene un alma pequeña, sencilla, dispuesta y abierta, puede llenarse del Amor de nuestro Dios. Él vino de puntillas y se quiso quedar en cada corazón. Él viene cada día y quiere arrojarse en nuestros brazos: acojámosle, no le dejemos sólo y continuemos contemplando su Bondad y Donación todos los días del año, es una nueva oportunidad y que Él nos brinda.
 
 
(7 de enero de 2012)
“Si conocieras el don de Dios … ¿Cuál es el don de Dios sino Él mismo? … San Juan Bautista podría dirigir todavía a muchas almas estas palabras : “Hay en medio de vosotros, en vosotros a quien no conocéis” (CF 38)
 
Si conociera el hombre, la mujer del s. XXI que el mejor don que Dios nos regala es Él mismo, ¿no cambiaría nuestro mundo, nuestra vida? Sor Isabel sí lo descubrió. Descubrió en medio de su comunidad al Dios Trino que lo invade y transforma todo si nos dejamos llenar por quién es la Verdad. Si nosotros, los hombres y mujeres del mundo de hoy descubriéramos que Dios sigue viniendo y viviendo en cada corazón…
seríamos más hermanos del hermano,más amigo del amigo,más hij@ del padre-madre, más padre-madre del hij@.Dejémonos renovar por el Amor para que Él pueda teñir nuestras vidas con su sonrisa.
 
(20 de marzo)

“… Llamadas a recibir el sello de la Trinidad … seremos glorificadas en la medida que somos conformes con la imagen de su Hijo … vayamos, pues, a todas las cosas con la actitud de alma que iba nuestro Maestro” (CF 27)

Hoy las empresas, las instituciones, se marcan y trabajan por objetivos. Buscan conseguir  certificación de calidad, todos los productos han de superar la inspección para poder ser vendidos en el mercado.
Cuando Isabel propone recibir el sello de la Trinidad quiere conseguir esa certificación de calidad y sólo lo hará si se identifica con el Maestro.
Objetivos: adquirir el sello trinitario
Fecha de producción: cada día.
Fecha de caducidad: el amor del Padre, del Hijo y del Espíritu son perennes, tendrá toda la vida para mejorar la certificación del alma.

(27 de febrero de 2011)
 
“Para llegar a conseguir este ideal (el de la posesión perfecta de la gloria, de la santidad) es necesario mantenerse recogido dentro de sí mismo, permanecer en silencio en presencia de Dios, mientras el alma se abisma, se dilata, se inflama y se funde en Él con una plenitud sin límites” (CF 25).
 
Parece que Isabel nos habla hoy a cada uno de nosotros, hombres y mujeres creyentes del siglo XXI. Su mensaje se hace nuevo y actual. No podemos llenarnos de Dios, no podemos configurarnos plenamente con Cristo, con su mensaje, si no interiorizamos, si no buscamos momentos para encontrarnos con Él desde el silencio y en silencio.
Hoy ella nos diría: no tengas miedo de hacer silencio, de escucharte en silencio, de descubrirle y descubrirte en el silencio. Recuerda que a Dios le podemos descubrir en la brisa suave, no en el viento, sino en el susurro, no en el bullicio, sino en la tranquilidad.
Calla, escucha, contempla y déjate guiar, ten alerta el corazón, acalla tus palabras y le descubrirás.

(20 de febrero de 2011)

“Gracias al amor y por el amor … podemos ser santos” (CF 23) ¿Quién es santo, el más santo? El que más ama, el que mira más a Dios y cumple más plenamente las exigencias de su mirada” (CF 24)

Isabel nos anima y nos invita a mirar a Jesús para poder así ser imagen y reflejo de su amor, de sus gestos. Miremos a Jesús, contemplemos su Palabra para poder hacer vida su mensaje. No tengamos miedo y arriesguémonos a trabajar para llegar a ser santo.
En nuestro mundo actual, en nuestros ambientes, hay mucha gente competitiva, lucha por conseguir los primeros puestos, por llegar a destacar y estar en la boca de todos  porque han conseguido algo. ¿Por qué nosotros, los seguidores de Jesús, el Maestro, el Amor, no somos capaces de luchar y trabajar por ser los primeros en el ranking de la santidad?
Para ser santos no hay que pensar ni en la prensa, ni en la web de cualquier Institución, ni en un altar de la Iglesia, ni en el santoral de cada día, tan solo hay que amar, amar, amar, perdonar, comprender, hacer del día a día un gesto de amor.
¿Quién es el santo, el más santo?:
-          el que más ama,
-          el que está dispuesto a perderse para ganarle,
-          el que siempre comienza, aunque a veces caiga,
-          el que espera y cree contra toda desesperanza y aunque haya tinieblas.
¿Quieres ser santo?: Sonríe, entrégate, ama.
 
 
(13 de febrero 2011)

“La simplicidad es la que rinde a Dios honor y alabanza, la que le presenta y ofrece las virtudes… Ella es el principio y fin de las virtudes, su esplendor y su gloria. Llamo intención simple la que no mira sino a Dios” (CF 21).

Mirar sólo a Dios.
Entremos dentro de nosotros mismos y descubramos su presencia. Sólo Él nos ayudará a descubrir las cosas sencillas de la vida, de la creación y pondrá en nuestros labios palabras de agradecimiento y alabanza.
“Sólo Dios, lo demás ¿qué más da?”, decía el Hno. Rafael.
¡Sólo las almas sencillas, las almas pequeñas, las almas abandonadas pueden llenarse de lo esencial que pasa desapercibido de tantos hombres y mujeres de nuestro tiempo, para los que lo importante es aparentar y llenarse de cosas materiales que no llenan su vacío.
Pidamos a Isabel y a todas las almas que descubrieron que mirando las cosas con la mirada de fe y de amor, con mirada sencilla, les impulsó a crecer en su camino.
Dame, Señor, mirada limpia para descubrir la belleza de la creación.
Dame, Señor, mirada sencilla para reconocer tus dones regalados.
Dame, Señor, mirada transparente para reconocer tu humildad y sencillez y seguirte con alegría.
 
 
 
(6 de febrero de 2011)

“La fe nos sirve de pies para ir a Dios … Sólo ella puede darnos el conocimiento verdadero sobre “Aquel a quien amamos” … En esto consiste el gran acto de nuestra fe; es el medio de dar a Dios amor por amor” (CF 19).

Continúa Isabel ayudándonos a entrar en el interior de nuestro Dios. Nos invita a creer “a pies juntillas”, abandonándonos, entregándonos para descubrirle aún en las cosas más sencillas e insignificantes.

Hoy podríamos decirle a nuestro Dios:

Dame unos pies ligeros, unos pies descalzos de todo lo que me impide llegar a Ti con urgencia.

Quiero correr hacia Ti, hacia tu meta, hacia tu amor.

Haz que me descalce de todos mis egoísmos, incomprensiones, ataduras, orgullos, para llegar pronto a configurarme contigo y así ser para los demás imagen de tus gestos, de tus palabras, de tus silencios, de tu amor.

29 de enero de 2011

LO PROPIO DEL AMOR ES DAR SIEMPRE

“Lo propio del amor es dar siempre. Todo lo que tiene, todo lo que es lo da. Nos pide más de lo que nosotros somos capaces de darle. Cristo tiene un hambre inmensa que quiere devorarnos totalmente. Él penetra hasta la médula de nuestros huesos, y cuanto más le permitimos con amor, con tanta mayor amplitud le gozamos” (CF 18)
 
¡Qué grande es el amor que Dios nos tiene y nos regala!
Isabel nos ayuda a reflexionar en este misterio de inhabitación y nos hace pensar que invade hasta lo más profundo de nuestro ser. Dios no es el “huésped de nuestra casa, de nuestro corazón. Dios es el “Señor de la casa”.
Déjame ser tu huésped, Señor y vivir siempre en tu casa. Déjame deshacerme contigo y por ti. Tómame y gózate con lo poco que soy.
Gracias Señor de la Vida y Señor de mi vida porque estás en mi y vives conmigo.
Gracias por estar en mí y querer que yo viva en Ti, contigo, por ti.
 
 
 
 
 

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(23 de enero de 2011)
 
 
CRISTO VIENE CON SUS TESOROS
 
 
“Cristo viene con sus tesoros…, llega continuamente, siempre por vez primera…, su llegada, independientemente del tiempo, consiste en un “eterno ahora”.  (CF 17)
 
 
Isabel nos invita a vivir el presente, el hoy, el “ahora”.
Dios nos regala el tesoro del tiempo, del momento para que lo degustemos, lo saboreemos, lo amemos, lo compartamos y hasta lo regalemos.
Sólo es importante el hoy: ¡Vívelo!
Sólo es importante el ya: ¡Pon manos a la obra y da gracias a Dios por todos los dones recibidos!  ¡Compártelos!
Sólo tienes el hoy para amar, para dar, para reír, para llorar, buscar y para encontrar.
 
 
 
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(15 de enero de 2011)
 
 
“Importa realizar su sueño” (CF 1)
 
 
Después de estos días de contemplación, de regalo, de Misterio, volvemos al ritmo cotidiano donde debemos, como dice Isabel “Vivir con Él para realizar su sueño”.
¡Qué gran regalo el sueño de Dios! Quiere que, al dormir en su regazo, soñemos con Él, con el mundo que Él ha pensado para nosotros, un mundo donde todos seamos hermanos, donde exista la paz, la comprensión, la ilusión de la entrega; donde el dolor del hermano sea el propio, donde haya pan y trabajo para todos.
A cada uno nos toca hacerlo realidad allí donde nos encontremos, en el estudio, en la familia, en el trabajo, en el grupo, en nuestra propia vida.
¡Haz realidad lo que Dios sueña para ti! ¡Descúbrelo! ¡Ámalo!
 
 
 
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“EN ÉL LO TENEMOS TODO”
 
 
¡Hace tanto bien encontrarse en Dios! En El lo tenemos todo. …
Quisiera estar como Él me quiere. ¡Toda una vida ha de transcurrir en silencio, adoración, en diálogo con el Esposo! Abrámonos para recibirle”
A pocos días de haber estrenado este nuevo año abramos nuestro corazón y demos gracias por todo lo recibido, pidamos perdón por lo que no hemos hecho, y pidamos luz para encontrar nuevos camino, nuevas metas, nuevas ilusiones.
Es bueno abrir nuestros ojos a la realidad y soñar como Dios nos quiere. Que todos nuestros buenos deseos para este 2011 los pongamos en los brazos del Niño que nos acoge como a Él lo acogió María, nuestra Madre.
Hoy es una oportunidad para pensar cómo me quiere Dios, aun sabiendo que nos acoge y acepta como somos.
Sólo nos pide que le miremos y nos dejemos mirar, que le amemos y nos dejemos amar, que le conozcamos y le dejemos conocer. Que nuestras palabras, gestos, miradas, silencios, acciones, sean reflejo del Amor y aprendamos de Él a actuar.
 
 
FELIZ AÑO 2011
 
2 de enero de 2011
 
 
 
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¡HA VENIDO POR MÍ!
 
“En este pobre y frío establo ¡qué hermoso está el Niño Jesús!
¡Qué gracia, qué prodigio, qué milagro! ¡Ha venido por mí!”
 
 
¡Qué felicitación tan bella, profunda y al mismo tiempo sencilla nos ofrece Isabel!
También hoy Jesús continúa viniendo a nuestras casas, a nuestras iglesias, a nuestras  comunidades, a nuestras calles, a nuestras plazas, fábricas, escuelas, oficinas … centros comerciales. Él, que continúa haciéndose Niño en cada rostro, nos sigue ofreciendo su gran regalo: el Amor.
¡Ojalá fuéramos capaces de acogerle con su misma sencillez! ¡Ojalá le hiciéramos un huequecito en nuestro corazón y le dejáramos quedarse!
El optó por venir a una tierra pobre, humilde, sencilla, y parece que por esa misma razón hay algunos que le critican, lo olvidan o lo rechazan. Ven, Jesús, continúa amándonos desde tu sencillez, continúa diciéndonos y gritando al mundo que:
-Donde hay pobreza Tú nos ofreces tu riqueza.
- Donde hay negación, Tú nos ofreces más amor.
- Donde hay rechazo, nos ofreces y regalas más fe y confianza.
- Donde hay injusticia, Tú nos invitas a trabajar por la paz.

¡FELIZ NAVIDAD!

GRACIAS por venir ayer, hoy y siempre a nuestro corazón.