Misión en la Iglesia   Nuestra Misión


Vocación y misión van unidas. Al vivir en los GOT la oración como una vocación, brota en nosotros, como consecuencia, la conciencia de tener una misión.
Evangelizamos en la medida en que oramos. Desde esta conciencia de misión, rechazamos una oración individualista, encerrada en la persona y en los grupos, al margen de la sociedad en la que nos ha tocado vivir. Conscientes de que «el mirar de Dios es amar» (Cántico 19,6; 31,8), aprendemos a mirar la realidad del mundo con «los ojos de Dios», con una mirada amorosa y acogedora, sin prejuicios ni condenas, escrutando a fondo los signos de los tiempos y leyéndolos a la luz del Evangelio.

La vivencia de la oración nos va haciendo sensibles a las realidades de nuestro
mundo: la paz, la ecología, la justicia, el ecumenismo. La amistad con Dios deja en nosotros, como fruto, un deseo de cuidar la imagen de tantos rostros deformados y humillados.

La misión de los GOT es orar, poniendo, como María, el mundo en las manos de Dios. Orando damos respuesta a las necesidades que hoy tiene la humanidad; unidos a los que trabajan por ella desde otros dones, colaboramos todos juntos al servicio de la
vida.

Otras tareas relacionadas con la misión de los GOT son: fomentar escuelas y
espacios de oración que respondan a la sed de Dios que se siente y se percibe hoy, formar laicos para ser agentes de pastoral de espiritualidad, crear grupos de oración...

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies